Dar el anillo cenando en un restaurante romántico es un cliché idílico de comedia de J.Lo que simplemente ya no tiene cabida en la realidad. Claro que se puede hacer en un momento especial rodeados de nuestros seres queridos, como un cumpleaños, pero hacer algo diferente nos va a dar un extra, como un viaje.

En México hay muchas opciones para dar el anillo. Hoy hay empresas de viajes en globo aerostático que dedican recorridos exclusivamente a esto. Se puede hacer en Guanajuato, Teotihuacán y más. Es cierto que el viaje es un poco caro y que hay que levantarse MUY temprano, pero la vista y la suavidad del recorrido lo valen. Hablando de alturas, también hay compañías de caída con paracaídas en Morelos que, aunque no tienen “pedidas de mano” oficialmente, el staff siempre ayuda al momento de, por ejemplo, extender una pancarta que diga “¿Quieres casarte conmigo?” cuando la pareja está cayendo (unos amigos ya lo hicieron, su boda fue en mayo).

¿No les late el valle de Guadalupe?

Hoy están MUY de moda las haciendas en lugares como Querétaro, o los viñedos en Baja California. Una cena romántica no es igual en un edificio colonial, con fuentes y jardines. El castillo en Xilitla o el santuario de la mariposa Monarca son experiencias maravillosas en la naturaleza. También los pueblos mágicos como Santa Clara del Cobre o San Sebastián son tendencia, ya que además de ser encantadores, apoyamos a comunidades que lo necesitan. Y ya ni hablar de playas como Puerto Vallarta, los Cabos, Acapulco, Cancún, Playa del Carmen, Ixtapa o hasta Troncones.

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¿Así o más tierno?

Y bueno, para los más internacionales, las opciones son infinitas. La punta de la Torre Eiffel, sobre el Arco del Triunfo, en la cima de Montmarte o en el Sena son opciones perfectas en París. Un chalet suizo, las highlands escocesas, el Parc Güell en Barcelona, un castillo en Dinamarca o Austria, sobre el London Eye o en una góndola veneciana son excelentes alternativas europeas. En América Latina hay destinos ideales como la playa de Ipanema, las ruinas de Machu Pichu, bailando tango en las calles de Buenos Aires, un restaurante gourmet en Antigua, un parque natural en Costa Rica o en un crucero en el Caribe. En la punta de un rascacielos en Hong Kong o Nueva York, la Antártica con los pingüinos, un safari en Sudáfrica, una playa marroquí o australiana… en fin. Y para los nostálgicos, Disney es lo más LGBT+ del mundo, el staff siempre se alegra al ver parejas del mismo sexo empezando una nueva etapa en su vida (ya me contaron).

Como tip extra, asegúrense de que el personal del lugar está consciente y apoya que haya una propuesta LGBT ahí, no queremos escenas. Ingénienselas, quizá con ayuda de un amigo de su novio, para conseguir la talla correcta del dedo. Y lo último que les recomiendo es que, cuando den el anillo, estén completamente seguros de que les van a dar el sí, sobre todo si lo van a hacer en público o si van a invertir una pequeña fortuna haciéndolo. Mis mejores deseos.

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