¿Les ha pasado que en un fin de semana aburridísimo lo mejor que les podría suceder es decidir con su pareja o amigos que es un buen momento para tomar la nueva Vitara de Suzuki como nosotros y escaparse?

Claro que tampoco te vamos a decir que hagas un viaje de ocho horas, pero sí algo relativamente rápido, alejado del ritmo alocado de la ciudad para unirte al ritmo de algún pueblito mágico o lugar perdido en la Ciudad de México. Así que toma este auto y ¡vete de road trip!

Tepoztlán – (Una hora)

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Tepoztlán

Lo bueno de irte en la nueva Vitara es que con su All Grip (una tracción súper fuerte) puedes meterte al terreno más difícil para buscar las mejores quesadillas de Tres Marías (que te queda rumbo al Tepoztlán).

Los habitantes de Tepoztlán están encargados de cuidar las leyendas y tradiciones del lugar, por lo que casi siempre habrá un ambiente de festejo. Una de las festividades más esperadas es el Día de Muertos (1 y 2 de noviembre) en la que la gente sale con sus hijos a “pedir calaverita” llevando un tradicional chilacayote en forma de calavera.

En este pueblo mágico en Morelos seguro se te pasará el tiempo rapidísimo

Cholula – (2 horas)

y con esa vista le dices "te amo"

y con esa vista le dices “te amo”

Sin duda un destino para visitar por lo menos una vez en la vida. Es una ciudad del estado mexicano de Puebla, se localiza en el asentamiento de la antigua ciudad prehispánica de Cholula, de la que recibe del nombre.  Los artesanos de esta parte de Puebla elaboran herrería artística; esculpen imágenes religiosas y labran el mármol, así que vas a regresar de Cholula con recuerditos para todos tus conocidos, pero con una cajuela de buen tamaño eso no va ser un problema, inclusive te sobrará espacio.

Además la bellísima Cholula cuenta con varias universidades reconocidas internacionalmente, por lo que la agenta cultural es muy amplia.

Tolantongo – (3 horas y media)

Tolantongo

Tolantongo

¿Eres de los que quieren pruebas difíciles? el camino para llegar a las grutas de Tolantongo en el estado de Hidalgo está lleno de terracería, pero valdrá la pena, tienen vistas maravillosas.  Además no tendrás nada de qué preocuparte con Vitara, está perfectamente diseñada para este tipo de retos, además de ofrecerte un viaje seguro con sus sistemas de seguridad reconocidos a nivel mundial.

 

Las grutas están conformadas de 2 cuevas, de la gruta principal fluyen aguas termales hasta formar un río, en cuyas riveras los visitantes colocan tiendas de campaña, además el lugar cuenta con pequeñas albercas a la orilla de un precipicio, sin duda una experiencia que debes pasar. Cuenta con restaurantes, hoteles, tiendas de abarrotes y la tirolesa más grande de Hidalgo de cerca de dos kilómetros de distancia así que no te preocupes.

Si prefieres evitar encontrar mucha gente, mejor ve entre semana, te va a encantar, solo ten en cuenta que no estás en la ciudad y todas esas cosas a las que estás acostumbrado estarán lejos.

La Marquesa – (30 minutos)

Paisajes de la Marquesa

Paisajes de la Marquesa

Son 30 kilómetros de carretera para llegar a una reserva natural de 1800 hectáreas pero sigue siendo Ciudad de México. La Marquesa, se encuentra rodeado de bosques de coníferas y montañas, de clima frío.

Si quieres llevarte a todos tus amigos en un viaje de campo, mételos hasta en la cajuela, tiene tanto espacio que ni notarás que entran cinco y salen siete (el que entendió ¡entendió!). Seguro encontrarás algo que hacer en la Marquesa, montar a caballo para ser el vaquero con el que siempre ha fantaseado tu ligue, andar en cuatrimoto para que te agarre de la cintura o simplemente comer muchísimo y divertirte con amigos.

Te recomendamos visitar “El Zarco“, cuyo edificio data de la época colonial y formó parte de la hacienda de La Marquesa (de ahí el nombre) y ahora es un museo para aquellos interesados en la cría de truchas.

Huasca de Ocampo – (Una hora y media)

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Huasca de Ocampo

La Huasca está a cuarenta minutos de Pachuca, y cuenta con cuatro haciendas espectaculares. Una de ellas es la más antigua de América, cuenta con tirolesa, renta de motos, y cascadas y paisajes impresionantes.  Es realmente un pueblo mágico, perdido en el tiempo, y si sacas la cabeza por la ventana de tu Vitara, sentirás el aire fresco poco antes de llegar.

El centro de la ciudad es estrecho lleno de casas y otros edificios hechos con piedra arenisca blanca y techos a dos aguas, cubiertos de rojo laminado (de metal o plástico) o de tejas de arcilla roja.

Además cuenta con un museo de duendes ¡sí! ¡de duendes! que debes visitar.

¡Diviértanse y manejen con cuidado!

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