Gran Bahía Príncipe Tulum Resort / Foto: Expedia

Un nuevo caso de homofobia en un hotel de la Riviera Maya salió a la luz recientemente. ¿Por qué no podemos ser un país gay friendly y dejar de discriminar a los demás?

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Hace poco leí que Jo y Emma, una pareja de lesbianas de Harwich, Essex (Inglaterra), la pasaron muy mal en su luna del miel ¡en México!, en el Gran Bahía Príncipe Tulum Resort de la Riviera Maya. Resulta que todo iba bien hasta que Jo se refirió a Emma como «mi esposa» frente al staff del hotel.

De acuerdo con las chicas, después de que el personal se dio cuenta de que eran esposas el trato cambió: las ignoraban, objetos personales suyos aparecieron destruidos en la habitación, les decían que no podían servirles las bebidas que ellas pedían (a pesar de que era un hotel todo incluido), entre otros actos nefastos como insultar a Jo llamándola fucking dyke, algo así como pinche tortillera. Según Jo y Emma, ellas hablaron con más de 13 personas del staff, entre ellos mánagers, y nada fue solucionado. Total que su luna de miel no fue lo que esperaban, y qué pena que sea México el país donde la hayan pasado tan mal. 🙁

Foto: Emma Morris

No sé cómo les vaya a ustedes cuando van a hoteles con su pareja. En mi caso, nunca he sido agredida, pero es un hecho que a veces el trato del personal cambia cuando se dan cuenta de que no vas con tu amiga sino con tu novia o esposa. De hecho, a algunas personas aún les cuesta trabajo darse cuenta cuando vas con tu novia; como que no lo creen, entonces empiezan a hacer preguntas incómodas.

Por ejemplo, una vez fui con mi novia de aquel entonces al Secrets Capri Riviera Cancún. Íbamos a celebrar nuestro aniversario y a pesar de que en la puerta de la habitación ponían un moño gigante que decía HAPPY ANNIVERSARY, personal del hotel (todos hombres, cabe recalcar) se la pasaban preguntándonos cosas como: «¿Son hermanas?», «¿Son primas?», y hasta se aventaron un «¿Son madre e hija?», me acuerdo. Después de estas preguntas incómodas —porque hasta donde yo sé, yo no tengo por qué estar siendo cuestionada por nadie durante mis vacaciones—, fuimos a dar un paseo en catamarán. Ahí fue peor: el chavo que se encargaba de rentarte el equipo nos dijo algo así como que «¿por qué tan solitas?» y que si no «necesitábamos a unos hombres que nos cuidarán…».

Secrets Capri Riviera Cancún / Foto: Arminas Travel

Otro día, desayunando, un mesero nos preguntó si «estábamos esperando a nuestros esposos». Creo que todas esas preguntas están completamente fuera de lugar. Por supuesto, a la hora de hacer check-out escribí sobre todo esto que les cuento en el iPad que te dan en el Secrets para que pongas qué tal estuvo tu estancia. Yo narré estos incidentes por escrito y les pedí que por favor capacitaran a su personal, ya que muchas parejas LGBT van a hoteles mexicanos a pasar su luna de miel y es muy incómodo tener que estar respondiendo preguntas o explicando por qué dos mujeres van solas de vacaciones. No he vuelto, así que si un día lo hago ya les contaré si hay algún cambio.

En fin, creo que aún hace falta que los hoteles tengan reglas más estrictas en cuanto al trato a los huéspedes. Y si los dueños de los hoteles o sus políticas o sus empleados son homofóbicos, entonces hay que denunciar esto al COPRED, porque todos tenemos derecho de ir de luna de miel a donde queramos, recibiendo el mismo trato que cualquier otro huésped.

Hace poco les escribí sobre la discriminación que sufrieron dos amigas muy queridas en CDMX, ciudad que se supone que es gay friendly. Creo que las playas mexicanas atraen mucho turismo gay, así que más vale que los hoteles se pongan las pilas y empiecen a tratar bien a la comunidad LGBT.

Cuéntenme, ¿ustedes han pasado momentos incómodos en hoteles mexicanos cuando el staff se da cuenta de que son homosensuales, lesbianas, trans, etcétera? Que viva el amor.

Y tú ¿qué opinas?