Chicos, saquen el abanico, porque hoy les traigo una verdadera joya. Bruno Gmünder colaboró con COLT para traernos una de las colecciones más perfectas de pechos peludos: COLT Hairy Chested Men.

Se recomienda discreción. NSFW. Contenido para mayores de 18 años.

No necesito decirle a muchos de ustedes que hablar de COLT es hablar de cincuenta años de fotografías, libros, videos, ropa, calendarios y juguetes que nos hacen disfrutar nuestra sexualidad al máximo. Y este libro de pechos peludos no es la excepción.

COLT Hairy Chested Men

Ahí les va el contexto: hace unos meses un muy querido amigo de la universidad me escribió, compartiéndome que estaba a punto de pedir en línea un libro que, conociéndome bien, quizá fuera de mi interés, y que si yo quería que él me ordenara de una vez una copia. Su descripción de “literatura para mesita de café” solamente consistió en un libro con fotografías de “pechos peludos”. Después de eso, no necesité más que darle un cheque en blanco para que hiciera con él lo que quisiera. De cinco a diez días hábiles después llegó el famoso libro, y nos vimos unos días después con su hermano gemelo para cenar en la colonia Nápoles, pero como ya nos encontrábamos en la mesa del restaurante italiano, me advirtió que mejor lo hojeara después en un lugar más íntimo.

Sin embargo, con la pila de libros que ya se acumulaban en mi lista de pendientes, COLT Hairy Chested Men tuvo que esperar un par de meses más. Y en contra de mis planes, hace unos días tuve una reunión con mi editor de Soy Homosensual, Beto Demonio, y revisando los temas que se publicarían en el futuro, salió a cola-ción la reseña de este libro que ni siquiera había abierto. Acto seguido, me pidió que preparara el borrador cuanto antes.

Brad Kalvo los va a dejar temblando

Al tomar el libro, dispuesto a ponerme a trabajar como el blogger profesional que me jacto de ser, al abrirlo esperaba fotografías homoeróticas de pechos de hombres bellos y desconocidos. ¿Cuál fue mi sorpresa al encontrar a algunos de mis actores pornográficos favoritos, posando completamente desnudos y de frente, y a algunos nuevos que obviamente deberé… investigar más a fondo en el futuro? El mar de melenas es simplemente abrumador, vaya, pude casi hasta oler sus axilas perfumadas.

Para mi desgracia, hace aproximadamente un mes decidí voluntariamente renunciar a la pornografía, al menos un tiempo, para explorar mi sexualidad de una forma distinta (y merezco una medalla por ello). Contra todas las leyes de la biología y la sexología, logré terminar el libro sin tocarme, pero con cada fibra de mi cuerpo implorando clemencia. Al llegar a la contraportada, no pude más, y me tuve que entregar a los placeres carnales a los cuales había renunciado hace 32 días, 14 horas, 29 minutos y 55 segundos. Gracias, señor editor, por llevarme a una de las chaquetas más rápidas y ricas de mi vida. Y así empecé a escribir, todavía con la respiración agitada y color en las mejillas.

No sé cómo había existido hasta hoy sin conocer a Trent Locke

De babor a estribor, de popa a proa, las oleadas de vello abundante, músculos bronceados y venas palpitantes llevan al “lector” a un éxtasis sin precedentes. Australianos, estadounidenses, latinos, europeos, morenos, negros, rubios, pero siempre peludos; COLT nos muestra su versión de híper masculinidad que muchos de nosotros ya conocemos bien, que amamos y que siempre nos deja queriendo más. Quizá les suenen nombres como el DILF Dirk Caber, el clásico Ray Dragon, el poderoso Adam Champ, o el pelirrojo Seth Fornea; pues bien, a ellos y a muchos, MUCHOS más los podrán ver como Dios los trajo al mundo en COLT Hairy Chested Men.

COLT, bajo la dirección de John Rutherford, y siguiendo el legado de Jim French, es hoy sinónimo mundial de hombres hermosos y viriles (y de las erecciones que provocan). Esta selección de modelos fuertes pero cubiertos de una suave capa de vello es artística y creativa, y tiene el objetivo de enaltecer la anatomía masculina, y de liberar la figura desnuda del hombre para que otros hombres los disfrutemos en nuestras más atrevidas fantasías. Provecho.