El trabajo sexual masculino ha sido históricamente menos visible y menos tolerado que el femenino. Los trabajadores sexuales, muchas veces conocidos como mayates, chichifos o escorts; experimentan una serie de retos que tienen que ver con la ilegalidad de su labor, la inseguridad, las drogas, pero sobre todo el VIH y las ITS.

Trabajo sexual

Trabajo sexual

De acuerdo a proyecciones del Centro Nacional para Prevención y el Control del VIH/SIDA (CENSIDA), en México existen unos 20 mil hombres que se dedican al trabajo sexual, comparado con más de 200 mil mujeres que ejercen esta profesión a nivel nacional. Sin embargo, tienen riesgos muy diferentes al VIH: mientras que menos del 1% de las trabajadoras tienen VIH, más del 16% de los trabajadores lo tienen, según una encuesta del Instituto Nacional de Salud Pública.

En la Ciudad de México, el porcentaje de trabajadores sexuales con VIH llega a 38%. Sí, uno de cada tres.

Existe una gran diversidad de razones por las cuales los hombres que llegan al trabajo sexual se vuelven vulnerables. Hay adolescentes y jóvenes que son corridos de sus casas por homofobia y encuentran en el trabajo sexual una forma para sobrevivir y por lo tanto, necesitan ganar dinero de la forma que sea; existen hombres que no son gay pero que ven en el trabajo sexual una forma de tener ingresos extra como es el caso de jóvenes en situación de calle, militares y migrantes que no se perciben en riesgo; hay también hombres que a pesar de tener un mejor nivel educativo y socio-económico, ejercen el trabajo sexual por su atractivo, pero que tienen mayor probabilidad de usar drogas para el sexo; entre muchos otros casos.

Una situación similar ocurre con las mujeres transgénero y transexuales que encuentran también una forma de supervivencia en el trabajo sexual ante la fuerte discriminación que experimentan a nivel familiar, escolar y laboral. Ellas, a diferencia de los hombres gays y otros HSH, tienden a ejercer el trabajo sexual por más tiempo mientras que los hombres lo hacen regularmente por pocos años o de manera más esporádica.

En muchas ocasiones, los clientes están dispuestos a pagar más con tal de que no se use condón, por lo que el trabajador sexual puede estar en mayor riesgo de contraer VIH.

En otros países de América Latina, se calcula que más del 10% de los hombres que se dedican al trabajo sexual podrían estar viviendo con VIH. En toda la región existen enormes retos para la prevención en esta población. Por ejemplo, existen ciudades donde si la policía encuentra un condón en la bolsa de una persona que sospecha es sexoservidor, se lo pueden llevar a la cárcel por faltas administrativas; existen ciudades en la frontera sur y en la frontera norte de México donde algunos hombres ejercen el trabajo sexual solamente por unos días para juntar dinero y poder seguir su camino al norte; existen jóvenes en situación de calle que no tienen la posibilidad de acceder a servicios de salud como la detección del VIH por lo que muchas veces conocen su estatus hasta que ya presentan síntomas relacionados con el SIDA.

ismaelalvarez.com

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La Profilaxis Pre-Exposición (PrEP) sería un elemento ideal para la prevención de VIH entre lo trabajadores sexuales, debido a que como ya se comentó, tienen una alta posibilidad de no usar el condón en todas sus relaciones. Otra cuestión importante es que tengan acceso a la detección oportuna del VIH y de esa forma, en caso de que sean positivos, puedan recibir los medicamentos que mantenga su buen a salud, y también tengan una probabilidad muy baja o nula de transmitir el virus a sus clientes. En este sentido, la Clínica Condesa de la Ciudad de México es pionera con un programa que ha propiciado que trabajadores sexuales se hagan pruebas de VIH y otras ITS con cierta regularidad.

Si en algún momento decides contratar a un trabajador sexual o si tú mismo lo eres, no olvides que el riesgo de contraer VIH es muy alto, por lo que siempre debes protegerte ya que sin importar si una persona se ve sana o musculosa, puede tener VIH y otros virus que no se manifiestan de inmediato como es el caso de la hepatitis B o algunos tipos de VPH.