El Dr. José Narro, Secretario de Salud, presentó hace unos días el Protocolo de atención para personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales.

El documento fue elaborado por la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE) con el apoyo de CONAPRED y diversas organizaciones de la sociedad civil.

Si bien, dicho documento no es de aplicación obligatoria, representa un paso importante para que los prestadores de servicios de salud, tanto del sector público como del sector privado tengan un punto de referencia sobre algunas consideraciones especiales que deben tener en la atención a personas LGBTI, particularmente para la prestación se servicios libres de estigma y discriminación.

Se cuidó que el documento tuviera una perspectiva de derechos humanos y que incluso, considere la necesidad de respetar la orientación sexual e identidad de género de las personas desde que son niños y adolescentes. En el caso de las mujeres lesbianas y bisexuales, hace énfasis en la atención a la salud reproductiva, mientras que con hombres gays y bisexuales, el énfasis se hace en la salud sexual debido a la alta prevalencia del VIH y otras ITS.

El Protocolo hace una serie de recomendaciones para la atención de la salud de las personas trans, particularmente en lo que concierne al diagnóstico de “disforia de género” y otras circunstancias antes de recomendar o realizar procedimientos de modificación corporal, principalmente con el uso de hormonas. Los servicios especializados para personas trans sólo existen en las Clínicas Condesa e Iztapalapa del Gobierno de la Ciudad de México pero con este Protocolo, se espera que pueda abrirse la puerta para que haya mayor cobertura en todo el país, sin embargo tendrían que ser los gobiernos estatales los que lo implementen.

Imagen: health.org

Una de las recomendaciones clave del Protocolo es detener las cirugías “normalizadoras” a personas intersexuales, es decir, aquellas que presentan variaciones en sus características sexuales en el nacimiento. Las personas intersex, llamadas erróneamente hermafroditas, pueden presentar genitales que no corresponden al binario masculino o femenino, por lo que persiste la práctica de operar a los bebés para que sus órganos tengan un aspecto “normal”. Este procedimiento puede provocar daños irreversibles en los sujetos ya que aunque normalmente se hace con buena intención, podría provocar dolor, pérdida de la capacidad reproductiva, entre otras complicaciones.

No hay que olvidar que a nivel nacional, existen aún muchas carencias para la prevención y atención de otros problemas relevantes para la salud de nuestra comunidad como es el caso del VIH y otras infecciones de transmisión sexual y por tanto, el Protocolo es una herramienta que nos permite exigir que haya trato sin discriminación y que además, al personal de salud le queden bien claro los conceptos clave para nuestra atención.

Para acceder al documento completo, visita este enlace.

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