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Nota del editor: Ignorar este tipo de temas no los hace desaparecer, es la visión de Homosensual llevarte la información necesaria para que estés preparado en caso de encontrarte en una situación parecida. 

Si vives en Guadalajara, Monterrey o alguna otra ciudad grande, quizás hayas visto que algunos perfiles en apps de ligue tienen el emoji de un diamante.

Normalmente eso significa que la persona tiene o busca crystal-meth. Esta droga se está popularizando en México y otros países de América Latina. Debemos ser muy cuidadosos con esta droga también llamada Ice, Speed o simplemente Meth,  debido a los efectos que puede acarrear su consumo y su potencial adicción.

“Empecé a fumar crystal una noche que había quedado con unos amigos de tener una fiesta de sexo. Había mucha gente que entraba y salía, no sé con cuántos cogí pero seguro más de una decena y sin condón, porque la droga me hacía sentir muy caliente y con energía. Cuando me di cuenta ya habían pasado más de 24 horas, no había comido ni dormido” Hombre gay, 28 años.

El crystal-meth es una metanfetamina, es decir, una droga de elaboración sintética de tipo estimulante que se usó originalmente para darle mucha energía y quitarle el hambre a los soldados en la Segunda Guerra Mundial. El efecto principal que provoca es de euforia y estimulación. Si viste la serie de Breaking Bad probablemente sabes de qué estamos hablando ya que la droga azul que producían era un tipo de crystal aunque normalmente esta viene en forma de pequeños cristales transparentes.

El crystal es pariente de otras metanfetaminas como el MDMA y las tachas, sin embargo, debido a su pureza, el efecto es mayor, se siente en menor tiempo y su potencial adictivo también es alto. La principal forma de consumo es a través de pipas de cristal cortado, las cuales se calientan y provocan que salga un humo el cual se inhala. También se puede consumir vía oral o se puede inyectar, es decir se hace “slamming” que es el término en inglés.

En países como España, Estados Unidos, Australia y Reino Unido se ha documentado un alto uso de crystal-meth entre hombres gays. De hecho, existen campañas para prevenir el uso del crystal en la comunidad debido a que también provoca que las personas puedan adquirir VIH ante el deseo de tener relaciones, sin importar que se haga sin condón.

En México, de acuerdo a un estudio de la organización Espolea, 25% de hombres gays y bisexuales reportaron haber usado metanfetaminas en el último año al menos una vez.

El crystal-meth puede provocar mayores sensaciones durante el sexo pero también puede causar que cuando una persona se vuelve adicta, sea incapaz de sentir placer si no está consumiendo la sustancia. Al igual que con otras drogas, otro problema del crystal es que la persona puede dejar de realizar sus actividades normales como ir a trabajar o lavarse los dientes por querer consumir. Además, la piel de la persona tiende a ponerse cacariza por lo que el uso de crystal se puede volver evidente ante el desgaste de la imagen facial.

Obviamente el uso de crystal-meth no es exclusivo del ambiente gay, sin embargo su uso se ha identificado como algo que propicia el sexo bareback y también en gran medida, la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. En el caso de las personas que ya viven con VIH y usan crystal-meth, las defensas del cuerpo pueden ser afectadas significativamente por lo que incluso si se usa tratamiento, la salud de la persona puede deteriorarse mucho.

Te recomendamos evitar el uso del crystal-meth pero, en caso de que algún día lo pruebes por curiosidad, trata de no volverlo a hacer debido a que su consumo puede llegar a ocasionarte graves problemas de salud física y mental. En caso de que ya tengas alguna adicción a esta o alguna otra sustancia, puedes buscar servicios de salud mental para que puedas superarla ya que como mencionamos, a corto y mediano plazo sus efectos pueden ser devastadores.

“A veces quisiera dejarla pero realmente te come. Tengo conocidos que han perdido su empleo porque todo el tiempo quieren estar metiéndose crystal y teniendo sexo. A veces ya ni siquiera lo disfrutas sino que nomás es estar ahí viendo quien aguanta más. Lo peor es que ahora incluso me he inyectado y creo que eso ya es demasiado” Hombre gay, 31 años

Y tú ¿qué opinas?