Seguramente has escuchado muchas veces que debes usar siempre condón junto con lubricante pero, ¿sabes por qué lo repetimos hasta el cansancio?

Esta recomendación tiene que ver no sólo con que la penetración puede ser más placentera y menos dolorosa sino con disminuir la posibilidad de que haya micro-heridas en el ano, el recto y el pene que pueden ser la puerta de entrada de muchas infecciones de transmisión sexual (ITS) y el VIH.

Las micro-heridas son casi invisibles y en la mayoría de ocasiones ni siquiera hay sangrado evidente, sin embargo sí puede haber lesiones en la mucosa o en la piel según sea el caso. El uso de lubricante es aún más importante si no usas condón debido a que el contacto de fluidos (líquido pre-eyaculatorio y semen) será más directa con las posibles vías de entrada incluyendo la mucosa rectal y la uretra del pene.  Según la evidencia científica existente, la práctica con mayor riesgo de adquirir VIH sigue siendo el sexo anal el cual es hasta 10 veces más riesgoso que el sexo vaginal.

La falta de lubricante es una de las razones más comunes por la que los condones se pueden romper. A pesar de que todos los condones tienen lubricante, este puede no ser suficiente para resistir la presión de la penetración anal.  Además de lubricantes a base de agua, también hay lubricantes a base de silicón (que se consiguen normalmente en sex-shops) los cuales también son compatibles con los condones y pueden ser más agradables para algunas personas debido a que en lugar de una sensación acuosa son aceitosos y pueden provocar mayor placer.

Recuerda que no debes usar otros líquidos para lubricar, incluyendo cremas, vaselina, aceite para bebé o de cocina, debido a que todos ellos tienen algunos ingredientes que pueden irritar la mucosa anal y por lo tanto, ser más dañinos que benéficos.

Conozco a un chico que una vez usó Vaporub para lubricarse, ¡ya se imaginarán las consecuencias!  

El lubricante además puede darle un giro agradable al sexo para aquellos que están cansados de “siempre lo mismo”. Existen lubricantes que pueden provocar una sensación de frio o calor, hay otros que tienen lidocaína para mantener la erección y  retardar la eyaculación, hay otros que son de sabor para que puedas disfrutarlos antes de la penetración…  Es cierto que los lubricantes no son muy baratos pero sin duda es una buena inversión por su salud y también por placer.

Si te gusta el fisting o quieres intentarlo, es importantísimo que utilices una “mantequilla” especial para dicha práctica (también de venta en sex-shops) ya que no cualquier lubricante puede provocar un grado de flexibilidad en los músculos que rodean el ano. Aunque en las películas esta práctica parece sencilla, en realidad es muy delicada y requiere mucha preparación física y mucha, pero mucha mantequilla de fisting.

No importa si usas el lubricante que regalan en las campañas de prevención o si compras uno carísimo en el extranjero. Lo importante es que lo uses siempre y sobre todo, que lo acompañes con condón. 

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