La palabra chemsex se ha vuelto más y más popular en el argot gay a nivel mundial en el último año.

Por un lado, se debe al documental que hizo VICE en 2015 sobre el uso de drogas estimulantes que se utilizan para el sexo en Londres. Pero también por el hecho de que el fenómeno se ha extendido a la comunidad gay en varias partes del mundo, incluyendo América Latina.

El uso de drogas para el sexo no es nuevo. Desde antes de la aparición del VIH, era muy común que los hombres gay usaran cocaína y poppers (alquil-nitritos inhalados). Sin embargo la popularización de otras sustancias, ha provocado que la relación entre sexo y drogas sea más cercana en varios contextos, particularmente con el uso de la mefedrona, la ketamina (Special K), el cristal-meth, el GHB y e GBL (también conocidos como G) como lo mencionamos en un artículo anterior.

Aguas chavx

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El chemsex tiene la particularidad de que las drogas químicas (llamadas en inglés británico “chem”) son usadas para tener sesiones de sexo con muchas parejas sexuales, particularmente en orgías. Otra característica es que muchas veces estas drogas son inyectadas para que tengan un efecto más rápido e intenso. Asimismo, se tiende a mezclar varias sustancias en una sola sesión.

Los riesgos que acompañan al chemsex son, por lo tanto: una alta probabilidad de no usar condón, por lo que hay un mayor riesgo de adquirir VIH y otras ITS; También está el riesgo de transmisión de hepatitis C y otras enfermedades en caso de compartir jeringas. Además, se puede sufrir paros cardiacos y accidentes cerebro-vasculares ante la mezcla de varias drogas.

Si bien en México, el uso de mefedrona no es tan común, sí lo es el Traumazol (cloruro de etilo) y distintas formas de metanfetaminas, incluyendo el cristal-meth. El cloruro es peligroso ya que si una persona inhala de más, puede perder la conciencia durante horas ya que es difícil dosificar la “mona” adecuadamente. El cristal-meth es peligroso por su potencial adictivo que provoca que muchas personas pierdan la capacidad de tener sexo placentero a menos de que fumen la sustancia. En el caso del GHB (ácido gama hidroxibutirico) y el GBL (gama butirolactona) se utilizan sólo unas cuantas gotas de la droga mezcladas con agua para que haga efecto, sin embargo, si se pasan de número de gotitas, también pueden provocar pérdida de conciencia.

Un estudio realizado en Barcelona, reveló recientemente que las personas que practican chemsex tienen tres veces más riesgo de adquirir VIH en comparación con otros hombres gay que no lo practican. Si bien es cierto que es un porcentaje muy pequeño de personas que lo practican, estas tienen un riesgo altísimo de adquirir VIH considerando que en España la prevalencia del virus entre HSH es de 14%. En México es aún mayor, con el 17%.

En el Reino Unido, otro estudio comprobó que las personas que practican chemsex tienen una menor posibilidad de negociar el sexo protegido bajo el efecto de las drogas. Además, el uso de drogas provoca que se tenga más parejas sexuales, sexo más intenso e incluso más agresivo. Se documentó además que la mayoría de quienes practican chemsex, tienen problemas de salud mental como depresión y ansiedad, causada en parte por la homofobia social y la internalizada.

Mucho cuidadito

Mucho cuidadito

Practicar la reducción de daños es fundamental para quien utiliza drogas. La reducción de daños consiste en tomar precauciones para no tener graves afectaciones a la salud más allá del uso de la sustancia como tal. Por ejemplo, tratar de no inyectarse y en caso de sí hacerlo, no compartir agujas ni jeringas; no mezclar diversas sustancias como es el caso de cristal-meth con poppers y medicamentos para la erección porque es un coctel muy fuerte de estimulantes; no compartir pipas de cristal cortado para fumar crack o meth, entre otras.

Es necesario atender el problema de abuso de sustancias en la comunidad LGBT+ ya que existe evidencia de que el uso, particularmente de hombres gay y mujeres trans es mayor que en la población general. Sin embargo, es importante que tampoco estigmaticemos a quienes las usan, ya que existen muchas razones por las que las personas utilizan drogas. Lo que sí es fundamental es que cuidemos nuestro bienestar y tratemos de tener mejor acceso a los servicios de salud mental en caso de que los necesitemos.