La felicidad (o lo que creemos de ella) nos lleva a perseguir caminos inalcanzables, puede ser porque la consideramos un fin y no un camino en sí mismo. Para algunos la felicidad está en las cosas cotidianas; ver una película a solas o acompañado, reconciliarse con un viejo amor, tener experiencias sexuales más tántricas que coitales, o simplemente masturbarse a solas. Otros, al perseguir la felicidad como un fin, buscan desesperadamente cumplir con las expectativas del imaginario de la vida gay, experiencias sexuales rápidas eligiendo al cuerpo “perfecto” como cual fruta de mercado, creando así relaciones pasajeras y sin vínculos afectivos. En efecto, las relaciones “líquidas” que vemos a diario propician un caldo de cultivo de creencias erróneas de lo que es el sexo, la sexualidad, la felicidad y el goce. Entre estas creencias existe el uso del condón (o no uso), así como la felicidad o el goce que produzca usarlo o no.

“La felicidad es algo que todo el mundo busca, algunos están seguros de encontrarla cuando vuelven a casa, otros piensan que la verán al hacer un amigo nuevo, hay quien espera encontrarla al vencer a la competencia, y hay otros que dejan de buscar la felicidad porque abren los ojos un día para descubrir que estuvo al frente de ellos todo el tiempo”.

Mary Alice Yong

De acuerdo con CENSIDA (2014), de las infecciones de VIH que ocurren diariamente en el mundo, cerca del 40% es en jóvenes. A nivel internacional (ONUSIDA, 2014) se han creado diversas campañas de prevención para disminuir los índices de VIH; principalmente en ciertas poblaciones que por el tipo de prácticas sexuales y por su contexto social, son más susceptibles de contagiarse; como por ejemplo, hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y hombres gay (HG). La única estrategia de prevención de VIH/SIDA en personas sexualmente activas es el uso del condón en todas y cada una de sus relaciones sexuales.

En la población HSH y HG las relaciones sexuales anales desprotegidas son un factor de riesgo para la transmisión; aunado al entorno familiar y social, en donde la discriminación y homofobia dificultan conductas de prevención.

Las creencias sobre el uso del condón cambian de persona a persona
Las creencias sobre el uso del condón cambian de persona a persona

Las creencias que tienen estos hombres en torno al uso del condón se asocia a la conducta sexual. Diversos modelos de salud tratan de explicar cómo las creencias y sus relaciones con otros aspectos permiten responder porqué las personas usan o no condón en sus relaciones sexuales; como por ejemplo, el modelo de creencias de salud , la teoría de acción razonada, de la conducta Planeada, y el modelo integral.

Aquellas personas que se perciben con mayor riesgo de infección son quienes tienen más conductas preventivas; o buscan estrategias para cuidarse. En cambio, quienes tienen una actitud favorable sobre tener relaciones sexuales sin protección, tienen mayor comportamientos de riesgo sexual; o quienes piensan que tener VIH es algo normal entre la comunidad, dejan de protegerse.

Con base en la asociación entre creencias y comportamiento sexual, es necesario identificar cuáles son las creencias hacia el uso del condón en hombres que tienen sexo con hombres, a partir de:

  1. Analizar si las creencias que se tienen varían conforme la edad (las conductas de riesgo sexual cambian entre jóvenes y adultos);
  2. Conocer la percepción que tienen en función del tipo de pareja sexual (la percepción de riesgo es diferente, si la pareja es regular u ocasional).

¿Entonces qué creencias sobre el uso del condón tienen  jóvenes y adultos gay?

Por medio la UNAM FES Iztacala y el Grupo de Investigación de Procesos Psicológicos y Sociales, invitamos a nuestros queridos lectores de #Soy Homosensual a responder un cuestionario en línea. Participaron 108 hombres, pero analizamos a 80 que reportaron tener relaciones sexuales y ser solteros. Se formaron dos grupos, los 40 más jóvenes (18-24), y los 40 más grandes de edad (30-57).

¿Qué fue lo que encontramos? Que ambos grupos han tenido conductas de riesgo. Más del 45% del grupo de jóvenes y más del 60% de adultos no usaron condón en su primera relación sexual. Y en promedio han tenido más de 15 y 70 parejas sexuales respectivamente.

El grupo de adultos fue más consistente en el uso del condón, y a pesar de tener más parejas sexuales tratan de cuidarse más, aunque también es mayor el reporte de haber tenido alguna ITS en su vida.

¿Uso condón con mi pareja regular?

Con la pareja regular las creencias están orientadas hacia la seguridad. Entonces hay mayor probabilidad de que no usen condón. De hecho, aunque tienen creencias favorables al respecto, los adultos mencionaron como creencia con respecto al uso del condón con una pareja regular como poco frecuente, lo cual puede indicar que no usan condón en sus relaciones sexuales con pareja regular. En cuanto a la pareja ocasional, ambos grupos comparten definidoras como seguridad, protección y salud. Cabe resaltar que no hay definidoras que involucren algún vínculo afectivo, incluso mencionan que es obligatorio, necesario e indispensable; esto es congruente con diversas investigaciones.

¿Qué ventajas encuentran al usar el condón?

Ambos grupos coinciden con las definidoras como salud, seguridad, higiene y protección. Pero en desventajas hay diferencias: los jóvenes reportaron enfermedad, VIH/SIDA, preocupación y muerte; los adultos, placer, alergía, incomodidad, aprieta, costos. Muchos respondieron que no había ninguna desventaja. Los jóvenes creen que las desventajas están orientadas hacia adquirir alguna infección; las de los adultos están orientadas hacia la utilización del condón en relaciones sexuales.

Creer que no usar condón es sinónimo de contagio de VIH, es diferente a creer que reduce el placer; de esta forma es más probable que si alguien considera que puede adquirir una infección, use el condón; que quienes piensen que reduce el placer.

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¿Entonces qué aprendimos?

La edad parece tener un papel importante respecto al tipo de creencias de las desventajas del uso del condón. Probablemente aquellos HG de mayor edad no se perciben en riesgo por que no han tenido consecuencias negativas a pesar de tener una conducta sexual de riesgo.

Finalmente, les queremos agradecer y reconocer por habernos compartido sus experiencias para entender la forma en que nos relacionamos sexualmente los hombres que nos anunciamos públicamente como gais o simplemente que nos encanta el cuerpo masculino y no nos nombramos así.

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Soy Fausto Lamont, tengo 29 años, soy psicoterapeuta familiar de la UNAM y vengo de una familia poco usual, como hijo de "enmedio" aprendí muy pronto en mi vida a escuchar más la música, que la letra de la ópera familiar, y sobre todo, a prestar atención, sólo a la música cuando hay una contradicción entre ésta y la letra.
 Mi curiosidad y la necesidad de encontrar sentido a lo que hacía, me han llevado a espacios como #Soy HomoSensual en donde he podido compartir uno que otro escrito.