Científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), acaban de descubrir una correlación entre la oportunidad de contraer una ITS, y la depilación del vello púbico. 

El estudio de los científicos de la UCSF, que acaba de ser publicado en la revista académica Sexually Transmitted Infections, del British Medical Journal (BMJ), observó los casos de más de 7, 500 estadounidenses adultos de entre 18-65 años. Esta investigación descubrió que la mayoría de las personas que tienen la costumbre de depilarse, recortarse, o rasurarse el vello púbico tienden a ser personas jóvenes, además de que también tienden a tener más actividad y más compañeros sexuales a lo largo del año, comparados con aquellas personas que usualmente no tienen este tipo de costumbres.

De la misma manera, se encontró que aproximadamente tres de cada cuatro (74%) de los encuestados habían practicado alguno de estos métodos al menos una vez, siendo las mujeres las que más recurren a esta práctica (el 84% de las mujeres encuestadas), a diferencia de los hombres (66% de los hombres encuestados). De las personas que han recurrido a estas prácticas, el 17% son consideradas “extremas”, aquellas personas que remueven todo su vello púbico más de once veces al año; mientras que el 22% fue clasificado como “de alta frecuencia”, queriendo decir que son las personas que recortan su vello púbico semanal o diariamente; finalmente, una de cada diez personas que recurren a estas prácticas resultó ser parte de las dos categorías. Entre las personas que recurren a este tipo de prácticas, se vio que la mayoría de los hombres (42%) usan rasuradoras eléctricas, mientras que la mayoría de las mujeres (61%) prefieren usar un rastrillo convencional. Además, 1 de cada 5 personas (tanto hombres como mujeres) hacen uso de tijeras.

E. Charles Osterberg, urólogo, uno de los científicos que se encuentran participando en esta nueva investigación
E. Charles Osterberg, urólogo, uno de los científicos que se encuentran participando en esta nueva investigación

De todos los encuestados, el 13% aseguró haber tenido al menos una de las siguientes Infecciones de Transmisión Sexual (ITS): herpes, virus del papiloma humano, sífilis, gonorrea, clamidia, VIH, ladillas, o molusco contagioso. El riesgo de adquirir cualquiera de estas ITS aumentaba un 80% para las personas que recurren a prácticas de depilación, rasuración, o “recorte” del vello púbico, y el riesgo podía aumentar de 3.5 a 4 veces para aquellas personas consideradas “extremas”. Los investigadores vieron que es bastante improbable contagiarse de alguna ITS si se comparten objetos de depilación, rasuración, etc., ya que en los objetos no se encontró ningún rastro de las ITS más famosas.

Dijeron, además, que las posibles razones por las que la oportunidad de contraer alguna ITS aumentan tanto en las personas que siguen este tipo de prácticas son los microdesgarres que surgen cuando una persona se depila o rasura, y el hecho de que personas con este tipo de prácticas suelen tener un comportamiento sexual más riesgoso con más parejas sexuales. Sin embargo, los investigadores no concluyeron que este tipo de prácticas tengan que dejarse de lado, ya que, con moderación, este tipo de prácticas disminuyen la probabilidad de contraer ladillas, mientras que en las personas que no recurren a ninguna de estas prácticas de depilación y rasuración, se eleva la probabilidad de que adquieran ladillas.

Debido a que éste es un estudio puramente observacional (no se realizó ningún experimento con los sujetos encuestados), no se pueden sacar (aún) conclusiones firmes sobre la relación entre las prácticas de depilación del vello púbico y el riesgo a contraer alguna ITS.

Siobhan Sutcliffe, epidemióloga, una de las científicas que se encuentran participando en esta nueva investigación
Siobhan Sutcliffe, epidemióloga, una de las científicas que se encuentran participando en esta nueva investigación

Los investigadores de la UCSF piensan seguir trabajando en este proyecto, sin embargo, han recomendado a todas las personas, que luego de depilarse, rasurarse, etc., esperen cierto tiempo para que la piel pueda regenerarse, y el riesgo de contraer una ITS se reduzca. Igualmente, recomendaron a las personas “extremas” o “de alta frecuencia”, no recurrir a estas prácticas de una manera tan constante como lo es depilarse cada semana, o incluso cada mes, esto con el fin de que la piel no se dañe más de lo necesario, y el riesgo no aumente.

Finalmente, los investigadores de la UCSF recomendaron usar condón cuando se tengan relaciones sexuales, hacerse chequeos regulares para ITS en una clínica, y, en el caso de tener una ITS, hablarlo con su pareja sexual para evitar la propagación de cualquier virus. Esta investigación aún sigue en curso, pero los investigadores esperan que, una vez terminada, pueda discutirse sobre prácticas sexuales seguras y la cantidad apropiada de depilación o rasuración que se necesita en esta área, entre doctores y pacientes.

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