No es lo mismo ligarse a alguien e iniciar una amistad con derechos, que sexualizar una amistad. Les explico por qué.

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Cuando andamos en temporada de cacería, por decirlo de algún modo, pero no estamos buscando una relación monógama… estuve a punto de escribir “estable” pero intento hacer a un lado ese tipo de conceptos porque una relación poliamorosa, una relación abierta, o una amistad con derechos también pueden ser estables. Les decía que en temporada de cacería es posible que se nos presente la oportunidad de estar con algunas personas ya sea con la intención de una relación o simplemente para quitarnos las ganas. Esta libertad que experimentamos al no tener una relación fija con alguien, abre las puertas a muchas posibilidades y entre ellas puede ocurrir que una amistad se traslade al plano sexual.

Primero, deconstruyamos la idea del amor romántico. Y no, no porque sea dañina, sino porque generalmente la aceptamos como la única forma válida de amor. Es natural, crecimos idealizando (gracias Hollywood) el modelo de pareja monógama como el único aceptable y como la forma perfecta de relacionarnos. Y tal vez lo sea para algunos, pero reitero, no es la única forma válida de hacerlo. 

Si tanto hemos defendido la diversidad sexual, ¿por qué no hacer lo mismo con la diversidad emocional / sentimental?

En general, el ser LGBTI+ tiene la gran ventaja de abrir nuestro panorama hacia la diversidad sexual, que no se cierne únicamente a las orientaciones e identidades de género, sino a todas las maneras en las que vivimos y expresamos nuestra sexualidad, y por supuesto que eso incluye las relaciones. De hecho, estudios recientes han revelado que las parejas homosexuales son más abiertas respecto a su sexualidad y por consiguiente, más felices.

Aquí pueden leer un poco más al respecto: Las parejas gays son más felices en relaciones duraderas

La idea del amor romántico (bastante heteronormada, por cierto) se alimenta de la idea de que tener pareja es el único modo de ser feliz y de tener una vida estable. Ya que si te relacionas de otro modo, es común que las personas en tu entorno consideren que solo estás experimentando o jugando y no faltará quien diga que entonces no has sentado cabeza, o que le huyes al compromiso. Error. Estamos acostumbrados a la idea del amor romántico, pero ello no implica que sea la única forma de amar que pueda darnos felicidad. Algo muy parecido como cuando a un heterosexual no le parece que a ti te guste alguien de tu mismo sexo.

Un estudio de Ford en 2015, reportó que en general nuestra generación se caracteriza (#porquemillennial) por no adquirir compromisos a largo plazo, hablando de posesiones materiales y contratos laborales. Esto también se traslada a sus relaciones y no es que huyamos del compromiso, es que hemos diversificado tanto nuestra forma de conectarnos —en gran medida gracias a las redes sociales— que nuestra forma de relacionarnos también se ha modificado. 

El caso es que conforme creces y después de tantos años en el business te das cuenta que las relaciones interpersonales son como ir a saciar ese antojo de helado; el chocolate no es tu única opción, hay de fresa, vainilla y además hasta puedes combinarlos. Bueno, pues las relaciones son igual de ricas y pueden ser tan exóticas como un helado de whisky (si no lo has probado, nos tuviste infancia). Entonces exploras un poco más y comienzas a entender que los tríos pueden existir fuera de la cama, que una persona puede tener una relación abierta durante años, que dos personas pueden acordar tener únicamente algo sexual y no involucrarse sentimentalmente, o que como en el caso de las personas asexuales, pueden involucrarse sentimentalmente a tope y no tener un interés  en el sexo.

¿De cuates?

Al igual que hay muchas formas de relacionarse en el amor, las amistades son igual o más diversas. Tienes amigos con los que sales de fiesta, amigos que son más relajados y prefieren una noche de videojuegos y cena en casa, amigos para estudiar y que te salvan en los exámenes finales, amigos del trabajo con los que compartes ideas y te peleas. Y también, llegas a cierta edad en la que tienes amigos sexuales.

Un amigo sexual es alguien a quien te ligaste e iniciaron este tipo de relación, que no es lo mismo que tener un amigo o amiga y que de pronto —por alguna razón que quizá fueron varias cervezas o un laaaargo periodo de abstinencia— cuando menos te lo esperas está atravesando tu garganta con su lengua. Y es bonito y está bien, pero es natural que nos asuste porque lo primero que pensamos es que el sexo va a arruinar una amistad.

En Estados Unidos, este estudio concluyó que el 76% de las personas que sexualizaron una amistad, fortalecieron este vínculo y en algunos casos iniciaron una relación de pareja.

A lo largo de la historia el ser humano le ha dado gran importancia a las relaciones sexuales. Y la tienen, aún cuando tengas sexo solo para quitarte las ganas, el sexo es un momento en el que compartes algo de ti, un encuentro en el que dos amantes, dos cómplices, ¿y por qué no? dos amigos se brindan lo mejor que un ser humano tiene para ofrecer: su piel desnuda con todo lo que ello implica. Aunque el hecho de que sea una conexión tan especial, también ha provocado que usemos el sexo para poseer e incluso para chantajear. Le damos tanta importancia que consideramos que el hecho de que alguien tenga múltiples parejas sexuales es una persona que no se respeta, avergonzamos a los que viven un amor libre en cuanto al sexo porque los creemos incapaces de comprometerse. De pronto transformamos el sexo que es una conexión, en una forma de atar a alguien.

De hecho el estudio que mencioné anteriormente, también propone que el sexo fuera de una relación romántica no conduce necesariamente a un daño emocional. 

Punto y aparte, les recomiendo que lean este artículo de Maciste sobre la promiscuidad homosexual.

Entonces, ¿es malo sexualizar una amistad?

 

Por cualquier motivo, tenemos amigos tan cercanos que nos han visto en calzones, con los que hemos dormido por un viaje o una fiesta bastante intensa y jamás ha pasado nada, pero de pronto comienzan a saltar insinuaciones acerca del físico, acerca del sexo y bromas que tal vez implican un interés mutuo en “echarse la mano” así, de cuates. Y no es algo malo. Tampoco soy quién para decirte, hazlo o no. Este artículo ha sido redactado con el fin de poner sobre la mesa una situación que quizá estás viviendo. El punto que quiero compartirte es que el mundo no tiene por qué terminarse y la amistad tampoco. No tendría por qué. El sexo es hermoso, es un acto de confidencia entre dos personas que se atraen, que pueden o no sentir algo por el otro, pero que tienen ganas de darle al otro el hermoso regalo de un orgasmo. ¿Que no eso es lo que hacen los amigos? ¿Apoyarse en tiempos difíciles, compartir los buenos momentos, etcétera?

Y como no hay nada más bonito que la sinceridad, lo más importante para relacionarte con otra persona, es decirle con la mayor honestidad posible lo que sientes.

Evidentemente no todos nuestros amigos querrán terminar en la cama con nosotros. Estoy hablando particularmente de dos personas que siendo amigos o amigas de pronto sienten esa necesidad de una mano amiga, pero se detienen porque no quieren “complicar” las cosas y prefieren no involucrarse con una persona con la que comparten tanto. En cualquier caso, lo importante es sentirse cómodo, cuidarse y como dije, darse uno al otro placer y afecto también. No tiene nada de raro involucrar un sentimiento en una relación sexual, al contrario: es una experiencia distinta que acerca mucho más a dos personas y que no necesariamente tienen que ser pareja para compartir la cama. 

Por otro lado y probablemente es tu caso, también es válido que antepongas una amistad a “un ratito de placer”. Mi intención al escribir sobre este tema es simplemente proponer la idea de una amistad que lejos de complicarse, puede mejorar, crear un vínculo único que no necesita de etiquetas ni compromisos y en el que no hay más ni menos afecto que en otro tipo de relación. ¿Se imaginan que al igual que el matrimonio firmáramos un contrato con nuestros amigos? ¿O celebráramos nuestro aniversario? Y si no lo hacemos es porque creemos que el sexo le da un tono diferente a las relaciones, cuando lo que realmente le otorga a una relación el que sea especial o no, es la importancia que le damos, cuánto la cuidemos y lo que compartimos en ella. Sean novios, amigos o solo colegas de trabajo, si deciden compartir la cama, eso es algo que nadie tiene derecho a juzgar…

Pero ustedes, ¿qué opinan? 

Y tú ¿qué opinas?