Hace unos días, la diputada local por Quintana Roo, Laura Beristain propuso la modificación del Código Penal del estado para que se penalice con hasta 25 años de cárcel a quien “transmita de forma intencional una enfermedad mortal”.

De inmediato, activistas, políticos y periodistas lanzaron un extrañamiento a tan polémica propuesta. Según la diputada, esa medida busca proteger la salud de la población pero, ¿acaso ella tiene evidencia de que haya gente que va por la vida transmitiendo enfermedades creando así epidemias? ¡Por supuesto que no!   

Estas son algunas de las razones por las que es absurdo querer criminalizar la transmisión de VIH:

Casi siempre, la transmisión del VIH se da por personas que no conocen su estatus positivo: El momento de mayor riesgo de transmisión del virus es cuando la persona lo adquirió recientemente y tiene relaciones sexuales sin protección con otra; en ese momento es muy probable que la persona con VIH sepa su estatus o que incluso si se hace una prueba, esta no va a salir positiva aún.

Laura Beristain Navarrete

Las personas que viven con VIH y toman tratamiento, NO pueden transmitir el virus: La gran mayoría de personas que viven con VIH y utilizan adecuadamente el tratamiento antiretroviral, se convierten en “indetectables” esto es que la cantidad de virus en su cuerpo es tan bajo que es prácticamente imposible que se transmita. En ese caso, habría que preocuparse más por darle tratamiento a todos en lugar de penalizar la sexualidad de algunos.

Es muy difícil saber en qué momento se adquirió el VIH y de quién: aunque sí existen algunas pruebas de laboratorio que permiten saber aproximadamente cuánto tiempo lleva el virus en el cuerpo y el tipo de virus que se tiene, estos son complejos y poco accesibles. Por ello, es prácticamente probar que alguien transmitió el VIH a otro porque en realidad pudo haber sido alguien más pero se podría acusar a cierto individuo.

Se estigmatiza a las personas con VIH como si fueran “peligrosas”:  Un largo camino se ha recorrido para eliminar el estigma hacia las personas que viven con VIH como para volver a la década de los 90s, cuando se creía que había que tener mucho cuidado con ellas. Hoy en día sabemos que el correcto uso de condón previene prácticamente en 100% la transmisión del virus y por tanto, no hay razón por la cual querer limitar la vida sexual e incluso reproductiva de las personas con VIH.

Por estas razones, la propuesta de la diputada Beristain y muchas otras que ha habido en México, están totalmente fuera de lugar. Si lo que se busca es proteger la salud de la población es necesario reforzar las estrategias de prevención, detección y tratamiento de VIH, sin pretender judicializar conductas.

 

Además, hay que recordar que el VIH o el sida no son “mortales” ya que una persona que tiene el virus tiene la misma esperanza de vida que una que no lo tiene, siempre y cuando esté usando tratamiento ARV con una buena adherencia, es decir, todos los días.

Dejémonos de estigmas e ideas tontas y pongámonos a trabajar en las cosas que sí funcionan para detener la epidemia. Y recuerda, ¡hazte la prueba!