Si tú eres un hombre que está en la búsqueda de algo que lo reconecte con el Universo y con las personas que te rodean, esta experiencia que estoy por compartirles aquí, te va a interesar…

“En la actualidad existen muchos lugares donde se ofrecen masajes y terapias alternativas. Y yo, cuando me encomendaron esta visita, imaginé que esta sería una más de tantas experiencias donde el final feliz sería el objetivo, por ser un masaje vinculado al erotismo y por lo que yo creía de estos temas  de masajes hombre a hombre. Fui no una, sino dos veces. Primero conocí a uno de los terapeutas en la sesión tantra con aromaterapia que realmente disfruté y me relajó al máximo; pero algo vio en mí este terapeuta que me sugirió volviera a una sesión de  masaje tántrico a cuatro manos con dos terapeutas. 

Mi primera sorpresa fue encontrarme con una plaza enclavada en las inmediaciones entre la Colonia Roma y Condesa, llegué a un edificio de los años ’70s con un estilo de aquellas pequeñas plazas comerciales de antaño, entre estilo victoriano y chalet suizo de aquellos años.

Apenas toco a la puerta  del local señalado, me recibe un personaje alto poco más de 1.80 metros que me saluda y me da la bienvenida vestido con sólo una bata blanca que deja ver su torso y sus piernas al desnudo. Me invita a subir al segundo piso donde me esperaba el terapeuta que ya conocía en mi primera sesión que les comenté, igualmente vestía solo una bata blanca que resplandecía con el entorno aromatizado de esencias que me relajaban al instante y la música suave que me anunciaba algo sensacional.

fityo0qhcv8l79m-rect2100Ya en la planta alta frente a la camilla de masajes  y después de un cordial saludo se me indicó que me desnudara colocando mi ropa en un perchero y pidiendo que me recostara boca abajo en la camilla, dejándome a solas, imagino que  para mí comodidad, indicándome que en un momento estarían conmigo.

Todo comienza con unas pequeñas instrucciones en voz susurrante en mis oídos en una cabina impregnada por exquisitos aromas, velas iluminando el lugar, armonizado con música relajante que me cautiva desde el principio. Así, en un momento me encuentro recostado boca abajo, no puedo ver nada, solamente escucho la música y  cánticos que me invitan a relajarme. Esa voz que conocía desde mi primera sesión se me acerca y me susurran al oído,  su aliento cálido me eriza los cabellos de mi nuca. Un aroma invade mi nariz, hierbas aromáticas y… ¿lavanda, eucalipto, menta y flor de naranja, tal vez? Aceite tibio gotea sobre mi espalda, y un par de manos masculinas lo esparcen por ella y por mis costillas, mientras que un segundo par de manos, también viriles, alcanzan uno de los puntos más débiles de mi cuerpo: mis pies.  No estoy seguro cuánto tiempo me llevó comprender que la sesión se trataba de soltar el control y relajarme; porque después ya no supe cómo dos terapeutas parecieran tener diversos pares de manos sobre mi cuerpo, ellos se dedicaron a consentir todo mi cuerpo, mis brazos y otro punto débil, mi cuello. Y así comenzaron mis suspiros.

La música fue cambiando a un ritmo casi imperceptible y ahora una tenue flauta me pide que me relaje, que encuentre placer en el dolor que pueden generar esas manos en mi cuerpo desnudo y vulnerable. Me sentía a salvo y protegido. La desnudez era lo que regía ese momento, los cuerpos se integraron en un ritmo que no alcanzo a describirles, mis hombros, mis glúteos y mis piernas recibieron la mejor atención de la que jamás había recibido. Gotas de aceite tibio caen entre mis nalgas y se deslizan por mis ingles hasta abrazar mi erección, un silencio interno casi milagroso, me invadió y me llevó a donde la paz interior se encuentra. Y en un instante sucede: un solo dedo me acaricia y busca mi próstata, mi punto “P”, algo que solamente quien lo vive podrá describirlo. 

Momentos después giro mi cuerpo sosegado como si fuese sobre una nube, aún con los ojos bien cerrados, respiro profundamente y me dejo llevar por la música del violín que con su acento melancólico me acompañaba a sentir la dicha que hay en mí. Esas manos que al principio pensé extrañas terminaron por familiarizarse con cada poro de mi cuerpo, con cada músculo, con cada hueso; y hasta mis tatuajes revelaron sus secretos; y el vello que cubría mi cuerpo se hizo invisible. Gimo y me reconozco en este momento, donde mi belleza masculina era la regente y custodiada por dos hombres de luz. Esas manos y esos dedos exploraron mis propios dedos, mi cabeza, mi cara, mis orejas, mi pecho, mis pies y mis piernas. No hubo una parte de mí que quedara exenta de la experiencia tántrica. Esos labios enmarcados en una barba que ha crecido unos pocos días rosaron delicadamente mis pezones y me erizaron la piel. Las vibraciones de esos dos cuerpos desnudos contra el mío ahora recorren ligeramente mi erección mientras mis piernas abrazan una cintura expuesta. Las velas calientan e iluminan, no solo el espacio sino mi propio ser; no un espacio exterior, sino mi propio espacio interior. Poco a poco, esos dos seres que ahora son uno conmigo se van alejando, dejándome extasiado con el recuerdo más sexual  y sensual que he vivido… hasta hoy.”

Se trata de un masaje tántrico, un servicio para hombres íntimo y erótico pero sobre todo muy profesional, respetuoso y privado que puede disfrutar en un espacio céntrico de la Ciudad de México. Para algunos los masajes y las terapias pueden tratarse solamente de una forma para relajarse. Para otros, puede tratarse de la búsqueda de conectar la energía propia con otras personas y con el Universo; en mi caso, ha sido la oportunidad de explorar mi sexualidad, de llegar y expandir nuevos límites que yo mismo he colocado. Ha sido la oportunidad de disfrutar y olvidarme del caos de la ciudad y de mis preocupaciones al menos por un instante.

Es curioso que una de las experiencias más eróticas y sexualmente intensas de mi vida no haya implicado sexo como tal.

Yo asistí a dos sesiones tántricas, una con un terapeuta y otra con dos terapeutas. Ahora comprendo por qué se me indicó que volviera después de tomar la de uno a uno; y ahora yo les recomiendo muchísimo que al menos se den la oportunidad una vez de probarlo. Debo confesar además que yo me encontraba un poco escéptico al principio porque ahora reconozco que la energía de uno cambia los días siguientes al masaje. Yo me he sentido quizá un poco más relajado y de mejor humor, y algo que sí ha sucedido es que he conocido a algunas personas nuevas sin esforzarme demasiado, me he reencontrado con algunos conocidos que no veía desde hace un tiempo; y también algunas personas “innecesarias” se han alejado de mi vida sin que yo lo pida. No sé si mi aura o espíritu se hayan transformado en serio o si se trate de coincidencias o sugestiones inconscientes; sin embargo, definitivamente me he sentido mejor, así que nada pierden. 

En este lugar ofrecen “masajes relajantes” para quienes son más tradicionales (con ropa y sin tocar zonas íntimas) pero también “masajes tántricos” cuerpo a cuerpo al desnudo. Varían entre los $700 y los $2,000 pesos M.N. (de una a dos horas de duración), y los horarios son flexibles, atienden sólo por cita y no hay sala de espera ni servicio de regaderas, por lo que se requiere llegar impecable a las terapias. Para mayor información pueden visitarlos en facebook HolisticMen masajes y terapias, y para resolver dudas y programar una cita pueden llamar al 5534459091 ó escribir a holisticmencdmx@gmail.com 

ANÓNIMO