Lo cierto es que la desesperanza o conducta suicida, es una clase de emoción ignorada entre las personas, y en ocasiones la soledad producida ante esa emoción trae consigo un dolor más grande, el posible suicidio de alguien cercano.

“Hay cierta clase de dolor que no se puede tratar en un hospital, y aquellos que sufren hacen lo que pueden para sanarse. Algunos curan el dolor de la soledad haciendo nuevos amigos, otros alivian su culpa insoportable con dinero, hay quien calma su deseo ardiente con pequeños actos de bondad. Lo triste es que hay siempre aquellos que no pueden mejorar porque se dan cuenta que pronto habrá más dolor.” Mary Alice Young.

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Para saber si alguien tiene conducta suicida debemos reflexionar sobre los siguientes mitos entorno al suicido:

  1. El que se quiere matar no lo dice.
  2. El que lo dice no lo hace.
  3. Los que intentan suicidarse no desean morir, sólo llamar la atención o manipular. 
  4. Si de verdad se hubiera querido matar, se habría tirado delante de un tren.
  5. El suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso.

Estos principales mitos nos ciegan ante el dolor humano, a no querer escuchar a la persona que nos hace sospechar que algo ocurre con ella. Debemos saber que el 5% de las personas que intentaron suicidarse alguna vez en su vida permanecieron con la ideación durante toda su vida y se desconoce a ciencia exacta que impidió, en cada caso, su suicido.

En las y los adolescentes entre 15 y 19 años, los suicidios figuran como la segunda causa de muerte en el mundo.

Los mitos sobre el suicidio no nos permiten reconocer que las personas jóvenes entre 15 y 25 años presentan su primer episodio de crisis debido a situaciones altamente estresantes como:

  • Ambientes violentos debido a su identidad de género u orientación sexual
  • Pérdidas de personas cercanas
  • Consumo de sustancias
  • Diagnósticos de enfermedades crónico degenerativas

La realidad es que por cada 10 personas que se suicidan, 8 manifestaron sus intenciones antes de hacerlo, lo comentaron quizás en redes sociales y no fueron respondidos adecuadamente, o fueron ignorados o incluso “trolleados”. La tristeza debido a situaciones altamente estresantes puede ser detonante de la ideación y el intento suicida.

Y tú ¿qué opinas?