El Estado de México, tan cerca y tan lejos de la Ciudad de México. 

Y no porque en la Ciudad Amigable LGBTTTI no exista la discriminación, o que legalmente sea la entidad más avanzada del país en cuanto a nuestra seguridad, pero en lo que a derechos se refiere, nuestra capital es punta de lanza internacional en la garantía de la protección de grupos en situación de vulnerabilidad y Derechos Humanos; mientras que la tierra de Peña Nieto (y la mía) se posiciona en el ojo del huracán por las elecciones para su siguiente gobernante en momentos en el que vive la peor crisis de seguridad, infraestructura y de Derechos Humanos a la fecha.

Cómo ya muchos politólogos han analizado al respecto, lamentablemente el futuro del país está ligado a las elecciones en el Estado de México. Es la joya de la corona priista, cuna del grupo político de mayor influencia en el país y es, junto a Yucatán, Nuevo León y la Ciudad de México, uno de los factores decisivos en las elecciones presidenciales cuando se trata de votos. Es un estado de muchos contrastes, con algunos de los códigos postales de mayor poder adquisitivo, así como con el municipio más peligroso e inseguro del país. Siempre en construcción y mantenimiento pero nunca con la infraestructura prometida, y con los índices de inseguridad más altos sólo después de los estados fallidos de Veracruz y Tamaulipas.

Con lo anterior, no sorprende que el Estado de México sea también uno de los estados más rezagados en el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBT.

El hecho de que los tres candidatos punteros en las encuestas para la oficina de gobernador se hayan posicionado en contra de nuestra agenda, incluyendo a la del partido de la izquierda-cristiana de Morena, es un claro mensaje de lo mucho que hay pendiente en el activismo en el Estado de México, y del poco acompañamiento y solidaridad que ha habido de parte del movimiento LGBT de la Ciudad de México. Los posicionamientos anti-derechos de Alfredo del Mazo, Vázquez Mota y Delfina hablan de a quien buscan atraer a las urnas, pues conocen el bajo nivel de aceptación que viven los Mexiquenses elegebeteros.

Quien más indignación causó con sus declaraciones fue el primo de Peña. Del Mazo, en entrevista con Gabriela Warketin dijo estar a favor de la familia y ser “pro-vida”. Así, con un lenguaje discriminatorio que se disfraza de positivo (quién estaría en contra de la familia y sería pro-muerte, ¿no?) es cómo mejor nos atacan. Es momento de quitarles su falso pedestal de autoridad moral y de decir lo que realmente son: anti-derechos, pero también ya va siendo tiempo de que nosotros entendamos que el intentar ridiculizar a nuestros retractores con comparaciones con lo femenino y gay no nos hace ningún favor. Las insinuaciones de que Alfredo del Mazo es femenino o que “parece” gay sólo refuerzan los mismos estereotipos que nos mantienen en opresión.

Nuestras identidades no son un insulto.

El movimiento LGBT en el Estado de México es vibrante y dinámico. En los últimos años varias Marchas del Orgullo han tomado fuerza, como las de Ecatepec, Toluca y Cuautitlán. Activistas como Josseline Aguilar son de gran inspiración al ver lo que son capaces de hacer por la comunidad pese a los pocos apoyos y recursos, y pese a las mismas autoridades. Apoyando sus proyectos locales y asistiendo a sus Marchas del Orgullo hará que, sea quien sea la persona que gane las elecciones a la gobernatura mexiquense, escuche el mensaje, fuerte y con todo, de que no volveremos al clóset.

No olvides asistir a la Marcha del Orgullo de Ecatepec este próximo 27 de Mayo.