Juventud… dulce placer que se escapa como agua del cuenco de las manos… que no apreciamos hasta que se va para no regresar, y que nos deja marchitos, secos, con pecas en las manos, arrugas en la cara, y canas en la cabeza. ¡AY POR FAVOR! Ok, tener 17… y 27 tiene sus ventajas, y aunque ciertamente hay cosas que el chavorruco ya no va a repetir, también llegan muchas otras ventajas, experiencias nuevas, y sobre todo, aprendizaje y madurez. Y no solamente hablo de ya no usar esos jeans que se nos veían fatal o de ese ex que… se nos veía como esos jeans; hablo de la madurez que viene cuando nos damos cuenta de que nunca terminamos de madurar, incluso a los 40, 60 y 80 (supongo, todavía no llego, pero así ha sido hasta ahora).

967303-wineEs verdad que algunos ya no estamos para ciertos trotes, como irnos de peda entre semana porque somos adultos responsables que al día siguiente tienen que levantarse antes de las 6 am. Vaya… a veces a propósito hasta evitamos los planes en viernes porque tenemos que reponernos. Antes podíamos llegar a casa un martes aleatorio a las 5 am sin motivos especiales y estar como lechugas en la clase de las 8. Pero ahora la cruda que dura al menos un día la sentimos en los ojos rojos, las ojeras profundas, y la cabeza incontenible. Y aunque no tomemos tanto, la desvelada basta para hacernos sentir fatal. Ya ni siquiera podemos ir por esos tacos o hotdogs al salir del bar porque el metabolismo ya no es el mismo. Peeeeeeeerooooooooo también se siente de lujo cambiar las aguas locas en vasitos rojos por el buen vino que nos trajo nuestra mejor amiga en su último viaje de trabajo a Alemania o a Argentina, o por el brebaje delicioso con especias y licores exóticos que nos prepara especialmente el bartender  del restaurante del amigo de nuestro novio.

Cambiamos los conciertos en los cuales nuestra seguridad se ve amenazada y nuestra dignidad se ve violada por masas de escuincles que no conocen el mínimo grado de civilización, por butacas forradas en terciopelo en los mejores asientos del musical, la ópera o el ballet ruso que se encuentra de gira mundial. Patear loncheras ahora muchos lo vemos como un verdadero sacrilegio.

Y ya ni hablar de ligar. Antes lográbamos mucho solamente con poner nuestras caritas inexpertas y lampiñas en la barra. Pero de pronto flash… cambiamos la cantidad por calidad… si es que esa calidad es capaz de aceptar que ya no somos Zack Morris, sino Mr. Big. Estas son palabras de alguien que ayer fue muy joven para la metrosexualidad, hoy no tiene suficientemente testosterona para la lumbersexualidad, y mañana será muy viejo para la nueva-tendencia-de-sexualidad. Ahora solamente soy un ex-twink, así que mejor me aplico en el gimnasio para envejecer con toda la gracia que pueda y, ojalá, algún día verme como Paul Mason. La sal y la pimienta en las cabezas están in, esperemos que se quede así un rato #SilverFox #SugarDaddy

Y la independencia… claro que ahora hay que pagar cuentas y administrar las quincenas, pero también hay viajes sin padres y un depa chiquito pero solo nuestro. Podemos hacer lo que queramos cuando queramos con los billetes que nos ganamos con el sudor de nuestra frente. Nos sabe mejor poner la tarjeta sobre la mesa al invitar a alguien a cenar (porque podemos y queremos) que lo que hayamos cenado.

gay-couple-5Y claro que las excepciones todavía las hay, y de repente nos aventuramos a comprar boletos en pista o a comer esa rebanada de pizza extra, solamente para arrepentirnos al día siguiente cuando nuestros pies o nuestro entrenador nos reclamen. Y aunque nuestro Tamagochi es cosa del pasado (la moda ahora esPokemon Go), la realidad es que también lo old is cool, es retro, es vintage, es clásico, es añejo. ¿Qué más da si las nuevas generaciones se ríen? Nosotros lo hicimos, y también les pasará a ellos.

Esta publicación se la dedico ahora a mi foto de generación, los que empezamos a oler a treintañeros, al chavorruco que orgullosamente también es millennial, a los #Godinez que empiezan a sentirse rebasados por la tecnología, a los que ya nos dicen “Disculpe, señor” (auch!), y a los que se prenden a esa hora de la madrugada cuando ya no ponen éxitos de los 70s y 80s en el antro para empezar a correr a la gente (todavía se dice antro, ¿verdad?), sino de los 90s, a los que se escandalizan cuando ven los videos de Britney y los BSB en VH1 classics (para los que no sepan qué es VH1, es como Youtube pero donde alguien más decide lo que vamos a ver y solamente puede verse en la tele, no es sus tabletas ni smartphones). No nos queda más que aceptar que nunca seremos como Dorian Gray o Charlize Theron en Snow White & the Hunstman, así que a disfrutar lo que venga, y a despedir lo que ya se fue, porque no hay nada más patético que el ruquito solitario y raro que le echa ganas de más tratando de bailar y ligar en el antro lleno de gente que no tiene ni la mitad de su edad #DiosNosLibre

Y tú ¿qué opinas?