El recuento de los daños de aquel infame 17 de mayo de 2016 en Los Pinos, cuando el Presidente Enrique Peña Nieto propuso una agenda LGBT que el Gobierno Federal impulsaría, aún no acaba.

A un año de aquel inédito suceso en el que el presidente de la república encabezó un evento alrededor de la diversidad sexual, aún se sienten los estragos de algo que debió haber sido planeado y respaldado por su administración y partido. Compromisos que incluían temas de salud, educación, legislación y diplomacia, sin embargo lo que ocurrió no pudo haber sido anticipado por los sorprendidos asistentes ni por aquellos que con esperanza veíamos a distancia aquel histórico Día Internacional Contra la Homofobia y Transfobia.

Lo que era de esperarse eran las reacciones encontradas, tanto de enemigos como de aliados, pero nunca de la magnitud que se dieron. Ésto en especial para aquellos amigos activistas que vivieron las críticas de una foto inesperada con el Mandatario, de voces de muchos activistas de la misma comunidad LGBT que hicieron eco del descontento por ligar al movimiento con una figura tan desacreditada en temas de Derechos Humanos como el Presidente. Sin embargo, la foto la celebré y sigo celebrando pues ayudó a comprometer al gobierno federal a tomar acciones que, aunque a la fecha parcialmente cumplidas, han dado pie a grandes avances y, sinceramente, puedo decir que fuimos dignamente representados por los activistas que asistieron a Los Pinos.

Entre lo positivo podemos reconocer el compromiso del Dr. José Narro, Secretario de Salud, quien en las próximas semanas estará presentando un Protocolo de Atención a Personas LGBTI. Documento que sin lugar a dudas ayudará a garantizar a las personas Trans e Intersex una atención digna y con una perspectiva de respeto a la autonomía de sus cuerpos. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha dado importantes pasos en la implementación de campañas de atención consular a mexicanos LGBTI en el extranjero y en ha cumplido con ingresar a México al Grupo Núcleo LGBT de las Naciones Unidas.

Dentro de los compromisos del Presidente también estaba el apoyar a las personas trans a obtener sus pasaportes sin discriminación, promesa estancada para quienes no son residentes de la Ciudad de México, única entidad del país en dónde es posible hacer el cambio legal de género a sus actas de nacimiento. Luis Videgaray, quien lleva ya varios meses al frente de la Cancillería, aún debe mostrar congruencia con las políticas encomendadas por el Ejecutivo en posicionar a México activamente en la defensa de nuestros derechos, como con el caso de la persecución documentada de hombres gay en Chechenia, en dónde a la fecha no hay posicionamiento de condena al Gobierno ruso. Sigue aprendiendo, supongo.

Pero lo más visible y controversial de aquel 17 de Mayo fue: el Matrimonio Igualitario. Teorías sobre lo ocurrido sobran, pero lo que es un hecho es que el Presidente no posicionó su iniciativa con su propio partido en San Lázaro como lo hizo con la Reforma Energética y la Educativa. El PRI, por su lado, por primera vez mostró una deslealtad con su líder, dejándolo sufrir un episodio más en su extenso historial de ridículos; siendo los diputados federales Benjamín Medrano (Zacatecas) e Ivonne Ortega (Yucatán, ahora con licencia por buscar la candidatura presidencial del PRI en 2018) los únicos que se posicionaron a favor de la reforma.

El Partido culpó a la agenda LGBT del presidente por los devastadores resultados electorales obtenidos en 2016, ignorando que la razón de ello fue la indignación popular por la flagrante corrupción en los estados que perdieron. 

Este irresponsable y, dándole al presidente un mal merecido beneficio de la duda, mal cálculo en la estrategia legislativa despertó al monstruo del Frente Nacional por la Familia. Organización que aglomeró grupos anti-derechos e iglesias de todo el país logrando detener no sólo la reforma del matrimonio igualitario en el Congreso en septiembre pasado sino también las iniciativas que correspondían a al secretario de de educación Aurelio Nuño y al de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong. Este último un claro “no aliado” de la comunidad LGBT, pues cedió a las presiones de líderes religiosos y le ha dado escasos recursos al Consejo Nacional para Eliminar la Discriminación para luchar en contra del tipo de discurso responsable de crímenes de odio como el de la masacre del 22 de mayo en Xalapa.

A pesar de ello, la dirigente del CONAPRED y su equipo han avanzado con su encomienda de trabajar trasversalmente con las secretarías federales, su campaña nacional contra la homofobia y la revisión de las leyes en México que discriminan a personas LGBTI. Hace falta fortalecer a esta institución.

¿Qué aprendimos?

Desde la sociedad civil, vivimos la desventaja económica y organizacional frente a los grupos anti-derechos. El cabildeo y capacidad de convocatoria que tienen es abrumadora; y ¿Cómo no tenerla? Cuando saben vender sus prejuicios bajo la falsa bandera de proteger a la familia y a la niñez, y a su vez refuerzan una imagen patológica de nuestras identidades. Debemos cambiar de estrategias y aprender a cerrar filas como lo hacen los grupos anti-derechos.

La apertura a la diversidad sexual de las nuevas generaciones y los medios digitales, así como la ley misma, están de nuestro lado.

También descubrimos a aliados con los que no sabíamos que contábamos. No podemos desaprovechar sus voces y debemos hacerlos participes de nuestras acciones. Sin embargo, tampoco podemos olvidar de dónde vienen; un claro ejemplo es el de la también ex gobernadora de Yucatán Ivonne Ortega, quien defendió la reforma de Peña Nieto el año pasado y se vende como aliada, pero los activistas LGBT yucatecos no olvidan que fue ella quien los traicionó en 2009 con la reforma constitucional del estado que prohíbe el matrimonio igualitario; tema que se debatirá este 17 de Mayo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Como decía, el recuento de los daños no acaba. Los grupos anti-derechos no descansan y operan con bajo perfil. Este fin de semana pasado, la Senadora por el Partido Acción Nacional Rosa Adriana Díaz Lizama sostuvo un encuentro con el grupo de odio Red Pro Yucatán, en donde los exhortó a movilizarse para descongelar en el Senado la iniciativa de reforma de ley, presentada por el Consejo Mexicano de la Familia con el respaldo de más de veinte mil firmas, que propone modificar el artículo cuarto de la Constitución Federal para limitar la figura del matrimonio civil como una unión entre un hombre y una mujer. ¿Qué ocurre en el resto de los estados? Debemos hacerles frente y darles el mensaje de que estamos pendientes, que los vemos a ellos y a su homofobia.