Algo muy grave está pasando en México.

La semana pasada salió a la luz la penosa homofobia de Alfredo Del Mazo (PRI) y Josefina Vázquez Mota (PAN), candidatos a la gubernatura del Estado de México, quienes por lo visto mueren de ganas de retroceder y de discriminar a la comunidad LGBT. (Ayer, una chica heterosexual me preguntó «con todo respeto», qué significaba el término «LGBT». Por si las dudas, aquí lo comparto: lésbico, gay, bisexual, transexual).

Hace unos días vi un video de la entrevista que Gabriela Warkentin le hizo recientemente a Alfredo Del Mazo y me sentí muy indignada.

—¿Opinión sobre matrimonios entre personas del mismo sexo? —preguntó la periodista.

—En contra. Estoy a favor de los derechos de la familia —dijo el priista.

A ver: eso suena como si ser gay atentara contra «los derechos de la familia». ¿Cómo es que el matrimonio entre personas del mismo sexo afecta estos «derechos»? Después, al ser preguntado cuál era su postura acerca de la adopción gay, Del Mazo contesto: «En contra también».

Parte del documento firmado por Vázquez Mota

Por su parte, Josefina Vázquez Mota —quien me inspira CERO empatía— también se pronunció en contra del matrimonio gay y la adopción entre parejas del mismo sexo al firmar un documento en el que promete ver por «el reconocimiento del matrimonio como el compromiso que crea el vínculo fundamental de la familia»; esta frase que suena tan ambigua atenta contra los derechos de la comunidad LGBT, ya que —si por esta mujer fuera—, se les discriminaría por su preferencia sexual, al grado de no permitir que una pareja gay se case o le dé amor a uno de los tantos niños que necesitan de alguien que los cuide y los quiera. ¡Es increíble! ¿Por qué una persona de la comunidad LGBT no debería tener el derecho a casarse o a formar una familia? Declaraciones como las de estos candidatos solo dañan todo lo que se ha logrado en tantos años; dividen, segregan, discriminan. Y no es justo, porque se está estigmatizando a un grupo de personas que lo único que están haciendo es tratar de ser felices. ¿Por qué no mejor se pronuncian a favor de los derechos de TODOS?

Conozco a varias familias conformadas por dos mamás y un hijo, y yo solo veo felicidad. Pensar que un par de políticos, que según esto quieren ver por el «bien» de los ciudadanos, pretendan atentar contra esa felicidad y amor que yo he visto me parece MUY preocupante.

Bueno… ¿y qué diablos es «la familia»?

Las desafortunadas declaraciones de Del Mazo me hicieron recordar algunos testimonios de personas que fueron a la Marcha por la Familia el año pasado. En resumen, muchos decían que para ellos una familia era una conformada por un hombre, una mujer y los hijos. Yo no sé dónde dice que eso es lo que es una familia y no estoy de acuerdo.

¿Qué piensan hacer estos políticos en caso de convertirse en el próximo gobernador —o la próxima gobernadora— del Estado de México? ¿Qué medidas pretenden tomar para evitar el matrimonio igualitario y la adopción gay? ¿Qué peligro corre la gente de la comunidad LGBT que viva en esa entidad? ¿Será que, debido a su homofobia, dejarán que los crímenes contra las personas LGBT queden impunes? No sé ustedes, pero yo tengo miedo. Gente así no puede estar gobernando (miren nada más cómo están las cosas en Chechenia). Necesitamos candidatos que sean incluyentes, que respeten los derechos de TODOS los seres humanos, sin importar su preferencia sexual; candidatos que promuevan la equidad y el famoso «respeto al derecho ajeno». ¿Hasta cuándo vamos a tener que pelear por nuestros derechos?

No es noticia que desde hace varios años el Estado de México es una de las entidades más peligrosas.

En lugar de alardear su homofobia y promover la discriminación, Del Mazo y Vázquez Mota deberían ponerse a pensar cómo van a resolver todo los problemas que hay ahí, empezando por los feminicidios y el alto índice de delincuencia, antes de estar señalando a gente que no le está haciendo daño a nadie y solo busca vivir en paz.