Muchas veces como integrantes de la comunidad gay nos sentimos agredidos prácticamente por todo. Yo apoyo a todos los que se expresen, si algo busco con mi trabajo es proteger la libertad, sobre todo de aquellos con los que no estoy de acuerdo.

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Hace unos días un usuario de Twitter me etiquetó en una solicitud, pedía a Netflix que retirara de su catálogo la película PINK, de Paco del Toro.

Primero diré que como muchos, pienso que la cinta PINK es una porquería, llena de estereotipos, de muy baja calidad cinematográfica y cuyo mensaje es totalmente erróneo. En eso coincido con la mayoría de la comunidad gay.

Pero me puse a pensar sobre la censura. ¿Quiénes somos para censurar? Les recuerdo que la comunidad gay precisamente ha luchado contra la censura: censura a nuestra forma de pensar, de relacionarnos, de expresarnos en público y privado, de vestirnos, de … bueno prácticamente hemos sido censurados en todos los sentidos.

No obstante grandes luchadoras y luchadores sociales han logrado que esta censura no se aplique a nuestros contenidos. Gracias a esto podemos ver Queer As Folk, las películas de Almodóvar, Cuatro Lunas, en fin, toda una serie de contenidos que pensamos son amigables con las poblaciones LGBTTTI (Lesbianas, Gays, Bisexual, Transgénero, Transexuales, Travestís e Intersexuales), o que nos describen mejor.

Pero la verdad es que muchos de estos contenidos también podrían ser estereotípicos, promueven la moral basada en la religión. Ya saben las relaciones momogamas, el sexo con culpa, el clasismo y otros clichés.

Antes de que me digan “¿Cómo puedes estar en contra de tus amigos gays?”, NO ESTOY EN CONTRA DE ELLOS. Aunque sean contenidos también estereotípicos, me gustan porque para mi coinciden con mi forma de ver la vida. De lo que SÍ ESTOY EN CONTRA ES DE COARTAR LA LIBERTAD DE CUALQUIER PERSONA, sea o no integrante de nuestra hermosa comunidad LGBT.

Tampoco estoy pidiendo que publicitemos Pink, de hecho alguna vez escribí criticando esta cinta sin si quiera mencionarla, para no hacerle publicidad gratis. Una estrategia que no entienden aquellos que se la pasan mencionando el nombre de la cinta en redes sociales…

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Por supuesto que hay que criticarla, señalar que está mal hecha, que la historia que cuenta no está ni basada en la realidad ni siquiera apoyada por un buen guion, eso sí hay que hacerlo. Denunciar que se trata de un contenido que promueve el odio, también eso.

Pero por favor, no exijamos la censura de dicho material. Hacerlo es caer en los errores de nuestros detractores, en conductas autoritarias, y aunque no lo crean, comportamiento que nos pueden identificar como ciudadanos “represores”.

Lo mejor es educar e informar. Como alguna vez lo hizo la presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred). Jacqueline L’Hoist, en su momento denunció que Pink se trata de una cinta que comunica un mensaje discriminatorio. Explico los porqués y propuso una serie de acciones, pero ninguna incluía la censura.

Ella tomó una postura muy inteligente, pues como defensores de los derechos humanos, no podemos ser jueces y decidir quienes tienen derecho a expresarse libremente y quienes no.

En ese entonces, Copred resolvió que aunque no tiene atribuciones para impedir la proyección, solicitaría a la Secretaría de Gobernación que al momento de realizar la clasificación del filme se tenga en cuenta los estándares internacionales en materia de derechos humanos. Es decir se le señalara con una clasificación especial, dado su contenido discriminatorio.

Nuestra estrategia debe caracterizarse primero por una visión autocrática, centrada y luego por demostrar que a diferencia de quienes intentan amedrentarnos, nosotros si queremos un mundo, país, ciudad, libres de discriminación y de odio.

Por favor, no hagamos lo que no nos guste que nos hagan. No se olviden que hace solo algunos años, nosotros no podíamos salir a la calle de la mano de nuestros novios, no podíamos ver cine gay a menos que fuera en la clandestinidad.

Sé que es difícil de entender mi opinión, sobre todo cuando dicha película nos puede llegar a lastimar, y me incluyo. Pero precisamente en una película de las hermanas Wachowski, V de Venganza, alguien dice: “Las buenas ideas nunca mueren”.

Nuestras ideas son buenas, nunca morirán, las ideas de los homofóbicos tarde o temprano dejarán de retumbar en sus mentes, para muestra las leyes de matrimonio igualitario en algunas partes del mundo, las familias homoparentales con las que convivimos a diario y en fin, nuestra bella vida homosensual.

Siempre intentemos educar con el ejemplo.

*No incluí ni una imagen de la cinta en cuestión porque: ya paren de hacerle publicidad.

Y tú ¿qué opinas?