*Con la colaboración de Manuel Méndez, profesor-investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Este escrito está especialmente dirigido a quienes no participan del orgullo gay. No andaré con tibiezas, pues en un escenario mundial que aspira a ser gay friendly, seguimos enterándonos de campos de concentración para homosexuales en pleno 2017, de tiroteos en sitios públicos concurridos por personas LGBT, de campañas de odio y discriminación brutales en nuestra contra impulsadas por líderes religiosos y grupos ultra conservadores, y de otras formas de violencia por ser como somos: homosexuales.

Desde una perspectiva amplia, cuando se ataca a un gay, no solo hay un intento por dañar a ese homosexual, sino a todo lo que su cuerpo y su vida representan: una amenaza para la heteronorma y su estabilidad. Cuando un gay en cualquier parte del planeta es denigrado, golpeado, insultado, violado, discriminado o asesinado debido a su orientación sexual, se envía un mensaje claro a todos los gays del mundo: «no son respetados, no son bienvenidos, no pueden amar ni desear a quien les plazca, no merecen vivir».

En respuesta a las vejaciones que han sufrido las poblaciones LGBT en todo el mundo, surgió el ORGULLO GAY como una forma de expresar el valor de vivir sin avergonzarse por ser homosexual frente a una sociedad que nos calificaba como enfermos, aberraciones de la naturaleza o escoria social.

El orgullo gay no nace de un capricho ni de una banalidad como muchos homosexuales y heterosexuales se empeñan en declarar. Dicha gente ignora la historia LGBT o, conociéndola, se expresa con analogías absurdas —a veces, ni a analogía llegan— de lo que significa ser gay y el orgullo en torno a esta condición. Algunos disparates que he leído:

«Los heterosexuales no están orgullosos de ser heteros. ¿Por qué los homosexuales sí?» Porque:

  • No hay países donde sea delito —o haya pena de muerte por— ser heterosexual.
  • No hay campos de concentración para asesinar heterosexuales por ser heteros.
  • Ningún heterosexual ha padecido razzias (redadas policiacas) por ser hetero.
  • Ningún hetero ha sido llevado a terapias de conversión para curarle su orientación sexual.
  • Ninguna pareja heterosexual ha recurrido a amparos para acceder al matrimonio civil por ser heteros sus integrantes.
  • La condición de heterosexualidad nunca fue considerada impedimento para adoptar (como si ello garantizara al cien por cienta el bienestar y desarrollo de un menor de edad).
  • A ningún heterosexual se le han negado derechos o servicios públicos por ser hetero.
  • Ningún adolescente hetero ha sido expulsado del seno familiar por ser hetero.
  • Ser heterosexual no es motivo de rechazo, culpa o pecado en ninguna religión dominante.
  • Los heterosexuales no han tenido que ir ganando respeto en espacios públicos para mostrar su afecto.

Y tú ¿qué opinas?