Ah, las redes sociales… esas maravillosas aplicaciones en las que conectas con personas de todo el mundo para intercambiar información, generar vínculos gracias a intereses comunes, establecer redes de trabajo y colaboración, acercarte a aquellos que tienes lejos y reafirmar tu autoestima a través de likes (de tus tías y tu mamá). *risas grabadas*

Hablando en serio, las redes sociales han hecho mucho por nuestra forma de relacionarnos. Nos han vuelto mucho más universales, ya que ahora nos relacionamos con personas de distintas locaciones en el mundo, que comparten nuestras ideas y pasatiempos y con los que conectamos gracias a una maravillosa sensación de cercanía porque nos reconocemos en el otro, aunque existan miles de kilómetros de separación entre nosotros.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con las nudes y a qué hora se las mandan a uno aquí?

El hecho de que tengamos tantas redes sociales disponibles (ya sea que estén diseñadas para ligar o no), nos abre un mundo de posibilidades. En la pre-historia se acostumbraba a ligar en los bares, en la escuela o el trabajo, tu número de prospectos podías contarlos con los dedos de una mano y te sobraban dedos. Ahora tienes más probabilidades de conectar o simpatizar con más de una persona a la vez. Y no, no me voy a dar golpes de pecho ni los voy a aleccionar desde la moralidad o las reglas de lo socialmente aceptable en cuanto a relaciones se refiere. Ustedes decidirán cuántos potenciales novios o ligues quieren tener… pero eso sí, les recomiendo ante todo que sean honestos. No se involucren en una relación monógama si quieren libertad sexual y no le mientan a las personas. Es mejor cuando uno conecta con alguien sincero y que sabe lo que quiere, así nos ahorramos dramas y corazones rotos.

Dicho lo anterior, continuemos con el tema de conectar con las personas -y no precisamente a través de WiFi-. Tenemos muchas posibilidades. Tuiteros que nos gustan cómo piensan, Instagramers que tienen unos abdominales de infarto, Youtubers que nos hacen pasar momentos muy divertidos, Snapchateros que suben la foto traviesa y ¡ay, Dios! cómo se agradece cuando llega la primavera.

Aunque, es importante destacar que a pesar de esta hipersexualización en nuestros días, es muy común que actualmente no conectemos cuerpo a cuerpo como pudiera pensarse. Les explico; un estudio realizado en Estados Unidos por la General Social Survey (el equivalente al INEGI en México) durante el año 2016 señaló que los millennials tienen menos sexo que la Generación X. Los resultados demuestran que el 15% de los jóvenes nacidos en los 90’s y que tienen entre 20 y 24 años afirmaron no tener una pareja sexual desde los 18 años, mientras que para la generación anterior el porcentaje de jóvenes que no tenía pareja sexual a esa edad era del 6%.

Jean M. Twenge, psicóloga de la Universidad de San Diego y autora de un libro llamado Generation Me -ampliamente recomendable para entender a la también llamada Generación Y- explica que el motivo por el que nuestra generación sostiene menos relaciones sexuales que sus antecesores. Twenge, explica que existen varios factores intervienen en este fenómeno: el primero tiene que ver con el hecho de que pasamos más tiempo en línea y esto contribuye a que nuestra interacción sexual sea mayormente vía digital (*envía una nude*), también influye que nuestro interés en alguien sea mucho más fugaz debido a todas las opciones que tenemos disponibles, tanto en redes como en el número de personas que conocemos. Y también, el constante bombardeo al que estamos expuestos sobre estándares de belleza y los peligros de ligar en línea, así como la alza en las ITS, afectan nuestra confianza y por lo tanto no nos sentimos tan seguros de intimar con alguien aunque sea de forma casual. En resumen, somos la Generación Calienta-W3b0$*

Las nudes…

Las has enviado, las has recibido, has oído hablar de ellas, has entrado a curiosear cuando se filtran estas imágenes de algún famoso. No voy a decir nombres, David Zepeda, NO.

El enviar y recibir fotos de cuerpos desnudos, miembros viriles, etcétera, ha abierto todo un debate en cuanto a las relaciones se refiere. ¿La razón? Esa infame necedad nuestra de utilizar los mismos argumentos moralistas con los que se ha acusado a nuestra comunidad de promiscua y pecadora. Porque cómo te vas a tomar en serio a alguien que muestra su cuerpo en internet, que envía este tipo de fotos, si es la prueba máxima de que no se respeta, no se quiere o solo anda de p*ta. ¿Verdad?

El punto que quiero defender con este artículo es muy simple: libertad. Libertad sobre nuestros cuerpos y sobre nuestra forma de conectar con alguien. Porque no va a faltar el que va a levantar el dedo acusatorio para decirme que es imposible crear una relación seria bonita y sana como las de hollywood a partir de una conversación que comenzó con un ‘Send Nudes’, como si hubiese una receta secreta y perfecta para formar una relación, como si el conocerse en la escuela y no en Grindr nos va a asegurar que no vamos a terminar con el corazón roto, como si alguien que enseña el torso o más, pudiese poner menos ganas en una relación (del tipo que sea) que tú que no enseñas ni tu desayuno. ¿Me explico?

Mean Girls (2004)… ¡Toda una vida!

Cómo nos gusta andarnos diciendo zorras y golfas (qué padre nuestra misoginia, eh). Nos encanta poner en entredicho la dignidad de alguien con base en lo que publica en redes sociales y nos paramos en nuestro escaloncito ficticio de superioridad para aseverar que tenemos derecho al amor o a que nos tomen en serio porque nos comportamos como nuestra sociedad moralista dicta. Entonces nos traicionamos en el discurso porque por un lado vamos pregonando que la gente nos acepte por lo que somos, pero a la menor provocación levantamos el dedo para decir que quien comparte fotos de su cuerpo desnudo o quien usa apps de ligue, se merece menos respeto o amor que tú.

¿Seguimos?

Hagan una pausa y piensen un momento. ¿Han compartido nudes? ¿Se las han enviado? ¿Están orgullosos de lo bonito que se ve su cuerpo en esa foto? Si la respuesta es “Sí a todo”, manden nudes para saber que están de acuerdo. Más que una foto, están compartiendo un momento de intimidad con alguien y no, no es para que se lo tomen tan en broma porque siempre puede ocurrir que las dichosas fotos se filtren. Y aunque podrán pasar un momento de slut-shamming, bastante incómodo, eso no quita que el ataque por esta razón tiene un trasfondo bastante serio, que tiene que ver con lo que les comenté anteriormente de aquellas reglas de moralidad que nos impusieron las abuelitas y de las que aún no podemos deshacernos. Seguimos avergonzando los cuerpos desnudos, censurando penes y pezones femeninos, exclamando que la Marcha Gay es puro exhibicionismo y que nadie que muestre su cuerpo es digno de nada.

En conclusión, el problema no está en enviar o recibir fotos de cuerpos desnudos, no hay vergüenza en tal hecho, la raíz del conflicto es lo que nos provoca esta sensación de incomodidad debido a que se nos enseñó desde tiempos inmemoriales a cubrir nuestros cuerpos y agregarle un tinte casi sacrílego a lo que tenemos entre las piernas, como si un miembro viril fuese más o menos piel que la cara o un brazo.

Cada quién que decida qué enseñar, cómo mostrarse y de qué forma conectar. Pidan nudes, niéguenlas, la decisión es suya. Tanto para iniciar una relación seria o una relación fugaz, que cada quién lo haga de la forma que le convenga. Reitero: lo más importante es ser honesto con la otra persona y quién sabe, en una de esas encuentran a alguien con quien conecten más allá de una pantalla.

¿Qué opinan? Espero sus comentarios acá abajo.

*Fuente: Los ‘millennials’ tienen menos sexo que la generación anterior

Pd: Send nudes