Ciudad de México (Foto: @CriSzis)

Hace unos días me di cuenta que nunca me he enamorado, o al menos eso le he hecho creer a mi corazón.

En estos días de aplicaciones de ligue, redes sociales y sexo gratuito, es muy difícil detenerse y contemplar a otro ser humano sin otro interés más que conocerlo y llegar a entablar una relación profunda.

Recordé a un chico que me flechó mientras trabajábamos. El como fotógrafo y yo como reportero, durante una de las primeras bodas entre lesbianas en Toluca, Estado de México, ya hace un par de años.

Lo vi del otro lado del evento, con sus botas mineras, pantalones ajustados y camisa de cuadros. Tenía el cuerpo que me enciende, mucha carne y una hermosa sonrisa. Cruzamos nuestras miradas y luego me preguntó que si quería ir a una carne asada, coincidió que era en casa de otro buen amigo gay.

Fuimos, convivimos, nos enamoramos, nos besamos y dormimos juntos. Después yo la cagué porque me dio miedo sentir lo que sentía, porque me seguían llegando notificaciones de desconocidos que querían llevarme a la cama y porque es lo que hago cuando la vida me ofrece una gran oportunidad: AMAR.

Ayer decidí mandarle un WhatsApp, no sabía nada de él desde hace meses. Si tiene novio o amante, si está bien o mal, si me odia o aún siente algo por mi.

“Holi!”, escribí, y al instante recibí una bella respuesta: “Holi! jeje, cómo estás CriSzis?”. Recordé entonces lo mucho que me gustaba.

Le dije que solo pasaba a saludar y con el pretexto de un evento LGBTI al que me invitaron, le pregunté si iba a ir. Me contesto que probablemente, “Ojalá te vea ahí”, contesté.

Independientemente si lo veo o no, quise escribir esto para aquellos adictos a las redes de ligue. No los juzgo pues sé muy bien lo que se siente que “todos te busquen” para un revolcón; es alimento para el ego y ese es un laberinto en el que es fácil entrar pero muy difícil salir. Nada más quisiera darles un consejo, gratis, como todo lo que se da con amor.

Si encuentran a un hombre especial en sus vidas, que los haga sentir totalmente estúpidos, que cuando lo vean sólo quieran abrazarlo y que sus besos les sepan a miel… NO LO DEJEN ESCAPAR.

Tal vez esta les parezca la confesión más patética que hayan leído, no obstante a veces se requiere un valor inusitado para aceptar nuestros errores.

Creo sinceramente que he tenido el mejor sexo de mi vida, le he sacado mucho jugo a todas esas bellas apps. Sobre todo la de osos maduros, en ella logré encontrar a los amantes más complacientes, los locos más insaciables y los hombres más consentidores.

No obstante amigos, aunque con algunos sigo revolcándome en la cama de vez en cuando, la verdad es que no somos nada. No nos conocemos. No saben que mi comida favorita es la pizza, yo no sé si ellos tengan broncas familiares, ellos no saben si me gustó Emma Watson en La Bella y La Bestia, yo no sé si ellos prefieran ver futbol o ir a un museo los domingos.

Lo único que sabemos es nuestro rol sexual y más o menos después de cuántos minutos llegamos al orgasmo.

Como siempre he dicho, no sé si el matrimonio esté hecho para mi pero creo que vivir así, sin conocer al otro, es el otro extremo en el que tampoco quiero caer.

La cuestión es cómo encontrar el equilibrio, entre nuestras ganas de coger y el deseo de amar ¿Cómo? alguien dígame cómo lo logró porque hasta el día de hoy aún no encuentro la clave.

Me encantaría volver a tener la oportunidad de enamorarme, me encantaría creer  que existe un santo gay de las segundas oportunidades, le pondría una veladora y le rezaría de rodillas. Bueno el punto es que si estas leyendo esto, atrévete a amar, el amor llena más que mil kilómetros de verg… neta, se los digo yo, CriSzis, el que ha probado los miembros viriles más anchos, largos y duros, de todos los habitantes de la super poblada Ciudad de México.

Amar desde el cuarto oscuro no es amor, no se engañen, cuando encienden la luz se darán cuenta de lo que les estoy hablando.

Y tú ¿qué opinas?