De 1999 a 2003, existió en las pantallas de cine la que sería una de las apuestas comerciales más arriesgadas de la época: The Matrix (1999), Matrix Reloaded (2003) y Matrix Revolutions (2003). El tiempo de la conexión entre el ser humano y la máquina había llegado al cine Hollywoodense y se adueñaba de las butacas, llenando los bolsillos de la Warner Brothers y de los Wachowski Brothers.

¿Estos últimos quienes son?; Andy y Lana Wachowski, los creadores también de una serie de intentos semifallidos (o poco comprendidos): Meteoro, la película (2008), Cloud Atlas (2012) y El destino de Júpiter (2015). Sin embargo son también los responsables de uno de los desafíos más interesantes de Netflix actualmente: Sense8

Con una premisa que de entrada se saborea complicada, Sense8 llega en el momento adecuado a los ojos del espectador. Es una serie similar a un banco de peces; una historia que cuenta diferentes maneras de ver la vida conectadas por, aquí viene la parte mística, una capacidad sensorial que comparten los 8 protagonistas alrededor del mundo. Sí, son 8 personajes que pueden ver y sentir lo que los otros 7 viven, que comparten emociones, ideas e incluso habilidades. Además de ser ellos el anillo en el banco de peces que mantiene flotando el orden de la naturaleza. Ya lo sé, suena muy fumado, pero en verdad puedo asegurarles que es un paso gigantesco en la narrativa de los hermanos Wachowski.

Cuestionan la sociedad actual en la que las redes de comunicación han enfriado nuestra capacidad de relacionarnos, donde se ha vuelto de poca importancia “lo que el otro siente”, donde “ponernos en los zapatos de los demás” es una acción que nos provoca hastío y cansancio. Esa es la clave inicial de Sense8, la pregunta que origina el mundo complejo de la serie:

¿Qué sucede cuando dejo de pensar sólo en mí y comienzo a enfocar mi atención en lo que sienten y quieren los demás?

Sense8 es una vorágine de sensaciones y de “pruebas del destino”, es una metáfora de la capacidad humana de sentir y de pensar. Es una serie que llega a reafirmar que, al final del día, no somos más que animales que en un momento histórico decidimos compartir terreno con los demás y que nuestra evolución social nos ha llevado a sesgar esa capacidad para reemplazarla por nimiedades que lo único que hacen es coartar la existencia del otro.

La serie de los Wachowski nos brinda la maravillosa posibilidad de poder observar ocho historias con elementos compartidos y al mismo tiempo con características de subgéneros cinematográficos distintos entre cada uno de los personajes. Desde una inyección cómica en el entorno mexicano, pasando por una película de acción en Chicago, una comedia romántica en la India, una historia de gángsters en Alemania, un thriller bien armado en San Francisco y ¿por qué no?, una sutil ciencia ficción en Inglaterra e Islandia. Podrán encontrar referencias y similitudes con Héroes (2006), X-Men (cómics, serie animada y películas), Orphan Black (2013), la misma Cloud Atlas (2012), Six Degrees (2006), Babel (2006).  Es una serie que depende de la conexión interpersonal; de lo inevitable que es vivir sin ser influenciados por los demás y de cómo, al final, el ser humano es un ente dependiente, no solo de sus congéneres, sino del entorno en sí.

Ahora, después de un choro de análisis de ese tipo, les dejo los puntos #Homosensuales por los que considero que Sense8 debe estar en la lista de series a revisar:

Nomi Marks:

Esta mujer trans lesbiana, es uno de los aciertos más importantes de la serie. Las razones por las que fue incluida pueden ser muchas; representar el movimiento de libertad sexual en los Estados Unidos (porque vive en San Francisco), ser la carta de presentación en la serie de Lana Wachowski (antes Larry Wachowski ), no olvidemos que Lana trancisionó de manera pública en 2012, o simplemente dar en el clavo al año de la comunidad trans en el mundo. Noomi Marks es un personaje atrevido en un entorno en el que se reta a la familia y a los preceptos sociales, probablemente muchos de los que nos sentamos constantemente a escribir para ser leídos podamos identificarnos con ella, es una master hacker, blogger y amante del internet. Además tiene un par de escenas candentes con su chica y nos deja claro que entre las personas conectadas se comparten todo tipo de sensaciones. Un momento memorable de este personaje es la carta que escribe para su blog antes de la marcha por la diversidad en San Francisco, recordándonos a todos, queridos #Homosensuales, la importancia de sabernos libres y de aceptarnos tal y como somos.

Lito Rodríguez:

Si usted se chutó Sin tetas no hay paraíso (2008), versión española de la homónima producida en Colombia, seguro ubica por ahí a este muchacho llamado Miguel Ángel Silvestre, actor que encarna al galán de telenovelas mexicano (no es broma) dentro de la serie y que vive en la hermosa Ciudad de México.

Lo interesante de la construcción del personaje en el sentido social, es que el conflicto interno del mismo es tener la capacidad de aceptarse como homosexual y vivir la vida junto a la persona que ama; Hernando, mejor conocido por todos los mexicanos como el rubio falso de Amarte Duele (2002), el chico sin voz en RBD (si es que los demás la tenían), el tejedor de telarañas en La Dictadura Perfecta (2014): Alfonso, dueño de algunos sueños húmedos, Herrera.

Como se lo están imaginando, la historia de amor gay imposible, sucede en el marco de grabaciones de telenovelas, amores inventados por la prensa y los edificios de esta ciudad. Aquí les dejo la escena de la que todo mundo habla (es del capítulo 6), esa en la que nos queda bastante claro que ser un sensei podría resultar bastante divertido, ojo, si en algún momento no se puede reproducir será porque probablemente la bajen de internet por derechos de autor.

Finalmente, tengo qué aceptar que es complicado poder reducir la serie a unos párrafos donde se expliquen a detalle ciertos aspectos sin spoilearles algunas cosas. Sense8, no es otra cosa más que una visión desde el interior de temas y reflexiones que tocan elementos de identidad, cultura, relaciones sociales, interacción humana, dolor y sufrimiento, libertad y deseo. Es de esas series en las que no puedes abstraer un todo sin haber terminado los doce capítulos. Si quieren ver secuencias bien armadas con toques de adrenalina, persecuciones policiacas, peleas de artes marciales, musicales estilo Bollywood, artimañas de la mafia alemana, paisajes y música islandeses y cuerpos compartiendo cuerpos, vayan a Netflix, reproduzcan la serie y no olviden que tal vez, algo importante en qué pensar es: ¿Qué estará sintiendo el otro? con la idea de que en algún momento, alguien se preocupe por lo que sentimos nosotros mismos.

Read you soon… Sab

Y tú ¿qué opinas?