¿Sigues llorando la muerte de Poussey o extrañas a Rory?, ¿eres fan de Margaret Atwood?

Si respondiste que sí a cualquiera de estas preguntas (y si no, también), esto te interesa. El año pasado Hulu (una plataforma estilo Netflix) anunció que haría una serie de TV basada en la novela de Margaret Atwood, The Handmaid’s Tale. La historia central de la novela, y la serie, se desarrolla en un mundo no muy lejano en el que el totalitarismo derrocó al gobierno de Estados Unidos, explora temas como el lugar de la mujer en esa nueva sociedad. De acuerdo al nuevo régimen impuesto, las mujeres no pueden leer, por ejemplo. De ahí que el lanzamiento de esta serie sea tan importante y que en varias marchas haya carteles pidiendo que la novela de Margaret Atwood se mantenga como eso, ficción.

The Handmaid’s Tale, cuyos primeros episodios se estrenaron en esta plataforma el 26 de abril en Estados Unidos, nos presenta a Offred (Elisabeth Moss, de Mad Men) como uno de los personajes principales que además sirve como narrador de la historia. Ella se ha convertido en una “máquina de hacer bebés” de la República de Gilead (el dictador que tomó lugar después del golpe de Estado) por una crisis de fertilidad que afectó a la raza humana por la contaminación y enfermedades de transmisión sexual. Si Mad Men les pareció que hizo una crítica a la forma en que funciona nuestra sociedad, esta nueva serie le dice “quítate que ahí te voy”.

Offred tenía otro nombre antes de ser convertida en una máquina y ahora es identificada como propiedad del “comandante”, Fred Waterford, interpretado por Joseph Finnes. Si ella falla en su misión, la mandarán a recoger material radioactivo con otras no-mujeres hasta que se muera y otra mujer será “de Fred” (Of-Fred).  Sus días se van así, y cuando tiene que ir a comprar cosas, en lugar de letras esas cosas están marcadas con fotos porque las mujeres no deberían leer o se la pasa en su habitación. En las noches de “ceremonia”, tiene relaciones con el “comandante” mientras la esposa de él está ahí (ella es infértil).

El productor ejecutivo, Bruce Miller, es fiel a la novela pero se toma algunas libertades – sobre todo porque el plan es hacer una segunda temporada con la ayuda de Margaret Atwood). Otros temas que agregaron los productores son a refugiados huyendo hacia Canadá, a Gilead creando más temor por terroristas islámicos, protestas feministas antes de la caída del gobierno…

Reed Morano dirige los primeros episodios (ella antes fue directora de cámara en proyectos como Loving y The Skeleton Twins), le da un aire casi sereno a este mundo de miedo. Hay actos brutales de violencia que quedan implícitos, pero otros que sí se muestran en pantalla. Cuando Offred conoce a Ofglen (Alexis Bledel) tienen que mantener las apariencias – Ofglen es gay, que en el régimen de Gilead es ser un traidor al género.

Antes del golpe de Estado, Offred tenía liberdad, un trabajo, pero luego las cosas comienzan a cambiar. Un día a ella y a su amiga Moira (Samira Wiley) les dicen “zorras”. El gobierno se hace más reaccionario. La gente comienza a normalizar comportamientos que son violentos. Y bueno, esta historia es simplemente aterradora porque es cierta y a veces parece ser que no hacemos nada para detenerlo.

The Handmaid’s Tail está por ahora disponible en esa plataforma, pero ténganla en sus radares, y vayan leyendo la novela si tienen oportunidad.

Y tú ¿qué opinas?