Antes de que acabara el año llegó a las carteleras mexicanas, Juste la fin du monde, la nueva película del “niño terrible” del cine canadiense, Xavier Dolan, un cineasta que a sus 27 años ya cuenta con una gran trayectoria como director, guionista, actor y editor de sus películas. Sólo para recordar lo que ha hecho puedo mencionar Tom en la granjaMommyLaurence AnywaysLes amours imaginaires y J’ai tué ma mère.

Xavier Dolan recibiendo el Premio Gran Prix en la pasada edición de Cannes.

Juste la fin du monde, es un drama familiar escrito como una obra de teatro por Jean-Luc Lagarce, un dramaturgo francés que falleció en 1995 y que dejara un basto legado teatral. Dolan adaptó el guión para su película dotándole de una gran sensibilidad visual, aparte del texto que Lagarce planteó. En el filme se cuenta el regreso de Louis (Gaspard Ulliel), un chico abiertamente homosexual, que se reencuentra con su familia tras doce años de alejamiento, sin embargo, su viaje no es tan casual, pues el joven se plantea revelarle a su madre y hermanos que le quedan pocos días de vida.

“La trama. dramáticamente densa, con una profusión de diálogos muy ásperos, para algunos estridentes, abre sin embargo los resquicios para fugaces momentos de intensidad sentimental que el director maneja con una maestría sorprendente.”
Carlos Bonfil: Diario La Jornada

Madre e hijo, reconociendo sus faltas.

La madre de Louis es interpretada por Nathalie Baye, y muestra a la típica madre protectora, exagerada en los detalles, que aunque se muestra contenta con el recibimiento de su hijo, le pide que sea más abierto y entregado a sus hermanos que con el paso del tiempo han dejado de conocerlo. Lo que dificulta que lo que parecía un cálido día familiar se convierta en un asfixiante, claustrofóbico encuentro. Su hermana menor, Suzanne (Léa Seydouxbusca toda manera de acercarse a Louis, pero no sabe cómo, pues apenas se conocen a pesar de ser consanguíneos. los otros polos están encarnados por la dupla que hacen Antoine (Vincent Cassel) y Catherine (Marion Cotillard), esposos; Antoine es el hermano mayor de Louis pero su carácter violento, visceral, desesperado, controlador se muestran en contraposición de la sumisión y lo callado de su esposa Catherine; quien se muestra como la única razonable en la familia y que es capaz de entender el secreto de Louis.

Catherine (Marion Cotillard), aparenta ingenuidad y sumisión.

Dolan teje la relación de cada personaje, dándole cada peso necesario a todos en su justa medida. No hay nadie más importante que otros, y cada uno tiene una razón fundamental. El drama de Dolan es tan angustiante como fatigante, tan duro y tan hermoso a la vez, es de los pocos directores que logra plasmar en pantalla emociones, sin que sean obvias, pero sí expuestas con un ingenioso detalle.

“Es lo mejor de la temporada. (…) Es el manejo emocional lo que marca el ritmo, sobre lo que se sostiene toda la estructura y a lo que obedece por completo la propuesta visual. (…) un drama indispensable.”
Jesús Chavarría: Diario La Razón

En algunos momentos y dada la tremenda intensidad de la cinta pareciera que los personajes están a punto de estallar sus vísceras. Y es lo que logra, Dolan al pulir sus personajes tan cronometrados, si estallan, explotan, no se quedan a medias. Dolan explora la dinámica torcida en la que vive esta disfuncional familia en la que Louis necesita regresar a sus orígenes para morir en paz. Dolan gusta de poner al expectador en la lejanía, no te permite conectar con los personajes, pero es su principal objetivo, provocarte incomodidad.

Gaspard Ulliel, reciéntemente interpretó a Saint Laurent

El cine de Dolan es para un espectador activo que le gusta llenar los huecos de la trama con posibilidades infinitas ¿Por qué se desconectó esta familia? ¿Por qué no saben comunicarse? ¿Por qué todo lo resuelven con violencia? Es una cinta que se queda en tu memoria y te hace pensar, una y mil veces cada acción, como si la película continuara en tu cabeza aún después de salir de la sala.

Algunos puristas esperarán mayor conclusión de la trama, o bien, más construcción de personajes. Yo creo que Dolan no deja nada suelto, y que es un director súmamente detallado. La cinta te engancha, y a la vez te confunde, te golpea y a la vez te deja soñar. No hay más que decir ante una cinta enigmática, perturbadora, compleja, pero sobre todo, con tan bellas emociones que no dejan más que constatar que el cine de Dolan sigue madurando, creciendo, y llegará un punto en el que su mejor película lo convierta en la leyenda que se merece ser en la cinematografía internacional.

Una familia disfuncional