Hace dos años Irlanda dejaba en manos de su gente el decidir si debían o no pasar una ley para que las parejas del mismo sexo pudieran casarse (que esto en sí es controversial, pero lo dejaremos para otro momento).

El resultado lo conocemos ahora: una abrumadora mayoría votó por el SÍ. El mundo vio de lejos a Irlanda caminar por el camino correcto de la historia, pero los detalles de este recorrido a ese “sí” están en el documental La reina de Irlanda de Connor Hogan.

Aunque desde afuera festejamos con los irlandeses, la historia de La reina de Irlanda nos muestra a Panti Bliss, Drag Queen, y a la persona que lo interpreta, Rory O’Neal, enfrentarse a poderosos homófobos en su país. En una entrevista en la tele nacional de ese país, Panti no se contuvo y les hizo ver a estos poderosos personajes que ni ella ni Rory se quedarían callados. Pero estos personajes  se ofendieron de tal forma, que los directivos de la televisora decidieron darle compensaciones monetarias a los “ofendidos” para limar asperezas. Aquí es dónde inicia la verdadera historia de Panti y Rory (y el documental en sí), en el movimiento hacia el sí: ella da un discurso tan poderoso e inteligente en Dublin que se hace viral y la lanza como ícono de esta lucha. A partir de ese momento se convierte en un referente en la votación.

La reina de Irlanda además se acerca íntimamente a Rory, quien se confiesa y habla de su niñez en un pueblo irlandés, de sus inicios como Drag Queen en Japón, su regreso a Irlanda con la necesidad de sentirse seguro y cómodo en su cuerpo, dejar atrás la necedad de estar viendo todo el tiempo “si se veía gay”. Platica sobre vivir con VIH y las implicaciones que esto conlleva en su vida diaria – especialmente en el amor. Esto, al tiempo que vemos a Rory y Panti en su modo activista: visitando casas en Irlanda, tocando puertas para platicar con la gente sobre la votación que se acerca y hacer historia el 22 de marzo de 2015.
El documental está lleno de emociones que van de lo más sensible a lo más bizarro (y divertido): como ver a los papás de Panti sostenerle una sombrilla para que su peinado no se arruine hasta fuertes discursos de Panti, que son una mezcla de su carrera como stanupera y convicciones políticas, hechos para mostrar que sólo porque algo nos hace reír no quiere decir que no nos puede hacer reflexionar. Para estos oscuros momentos que vivimos, La reina de Irlanda se convierte en un recordatorio de que es posible cambiar nuestra realidad — no es fácil, ni rápido, pero es posible.

¿Ya se quedaron con ganas de verlo? Pronto les diremos en dónde podrán ver esta historia y más actividades con el director del documental.