Realmente tenía muchas ganas de ver King Cobra, quizá por James Franco o por conocer el misterio que emana del ícono Brent Corrigan / Sean Paul Lockhart.

La película se vendía como un pariente cercano de Boogie Nights de Paul Thomas Anderson y terminó siendo algo más cercano a una mala película de televisión de algún canal de cable.

La película está en una delgada línea, entre el erotismo y lo que expone, la pornografía. La película narra los comienzos en la industria pornográfica gay de Sean (Brent), un joven que ve el cine porno un medio perfecto para  acercarse a lo que más desea, independencia, dinero y estudiar cine. Expone el detrás de cámaras de las películas que vemos o compramos a escondidas para satisfacernos, y nos deja en claro que, se gana muchísimo dinero pero que no termina por ser suficiente para llenar los vacíos emocionales de quien participa en ellas.

Sin embargo, a pesar de contar con una visión interesante la cinta se diluye en gracias a un guión superficial, actuaciones medianamente correctas y muchísimos clichés. Los personajes se quedan a medio exponer, quizá sea por la mala dirección de actores o por que ellos se enfocaron más en sus cuerpos que en proyectar la complejidad de sus caracteres.

“‘King Cobra’ es todo obscenidad, sin alma (…) al director le gusta provocar al público (…) pero lo único sexy de la pelicula es sus escenas de conducción iluminadas por luces de león” – Peter Debruge: Variety

El mismo Brent / Sean se negó a participar como consultor de la cinta, y ha reiterado que este filme es un retrato superficial: “En un principio me llamaron para formar parte de la película como consultor y querían que realizara un pequeño cameo, pero lo rechacé. Preferí seguir adelante con mis propios planes y lanzar mi libro en vez de participar en la presentación de unos hechos que alguien cuenta a su manera, pero que yo viví”, comentó en sus redes sociales.

Aquí no hay una opinión sobre lo que se cuenta, ni juicio moral sobre los acontecimientos, sino una mirada adulta sobre sus personajes y sus situaciones. No hay ninguna emoción importante a pesar de que por ahí pululan cosas como traición, ambición, pedofília, abuso, envídia, asesinato… La cinta no se define entre ser humor negro, thriller o drama, o incluso, comedia involuntaria.

Garrett Clayton, se desprende del Chico Disney y trata de ser un buen objeto del deseo. Christian Slater, es quien borda un personaje más completo, gracias a su talento. James Franco, sigue en su papel de “homosexual en el cine, heterosexual en la vida real”, mientras Keegan Allen no logra explotar las emociones contenidas de su personaje. Alicia Silverstone da más tristeza de verla que lo que proyecta en todo el filme.

En fin, King Cobra tenía buenos elementos para ser una historia interesante con un contexto que se prestaba para hacer un análisis exhaustivo de la industria pornográfica y sus satisfacciones / insatisfacciones. Sin embargo, todo es impersonal, no hay alma, y no empatiza. Es ideal para verla en las pantallas del hogar, pero no para invertir mucho en ella, vale más leer los escritos del mismo Brent Corrigan / Sean Paul Lockhart y entender más sobre sus represiones e inseguridades.

“Un deprimente aspirante a thriller basado en una historia real (…) Otra oportunidad de comprobar lo fascinado que está James Franco por la pornografía” – John DeFore: The Hollywood Reporter