Pregúntenle a quien quieran: todos tienen una opinión o han escuchado sobre Chavela Vargas, ya sea porque son fanáticos de su música o en algún momento les han puesto sus canciones a todo volumen (a lo mejor junto a Juan Gabriel o José José — avísenme en qué momento ya se notó mi edad), el punto es: es un ícono de la música popular mexicana y referente internacional. Además, claro, está el hecho de que era lesbisensual y murió hablando directa y abiertamente al respecto.

Para muchxs es y era ícono lesbosensual y tengo que admitir que para mí nunca lo fue.

No porque quiera borrar esa parte de su historia pero porque no estaba familiarizada con ella y sus ideas y vida. Yo soy de la parte de la población que alguna vez escuchó sus canciones pero no supe cuál era su origen, me sé canciones como Paloma Negra porque la escuchaba en la radio y seguramente mis papás en las fiestas ponían su música, además de que imagino que en las noticias hablaban de ella. Cuando murió fue un suceso. Fue conocida por su música pero además por su vida personal, por las cosas que decía y no decía, por las que dijo después, porque le cantaba a las mujeres que eran parte de su vida. Por ahí hay un documental de 2015, El ruiseñor y la noche, que cuenta la parte de su vida cuando se va a España con Federico García Lorca, pero un documental lanzado este año nos muestra a Chavela de forma más personal, en un intento por mostrarnos más de la cantante.

Chavela

Chavela, titulado simplemente así, más que hacer un recorrido biográfico de la vida de la artista se centra en una entrevista que realizó Catherine Gund, una de las directoras, realizó en 1992 en una visita a la Ciudad de México. Ahí Chavela está reunida con un grupo de jóvenes mujeres que le preguntan de todo, qué piensa del amor, sobre su música, su carrera, el futuro. Mientras se desarrolla esta entrevista, aparecen distintos personajes que formaron parte de la vida de Chavela y se centra especialmente en dos momentos: primero, cuando Chavela se da a conocer. En aquél momento era escandaloso que una mujer se presentara usando pantalones, y además traía su tradicional poncho, pero así quería mostrarse Chavela. El segundo gran momento llega cuando reaparece después de 12 años de haber desaparecido, muchos asumían que había muerto, tenía problemas con el alcohol y cuando el mundo la volvió a ver, estaba más determinada que nunca a conquistarnos de nuevo.

La vida de Chavela no fue sencilla, a sus papás en Costa Rica nunca les gustó que fuera masculina, esto lo platica en la entrevista, pero además los personajes que participan explican cómo ese dolor por ser rechazada por su familia nunca lo pudo superar. Chavela entonces se va a México en donde se inicia en el mundo del cabaret, pero es hasta que encuentra su estilo cuando su carrera despega verdaderamente. Además es ahí cuando comienza a beber acompañada siempre de José Alfredo Jiménez.

Cuando su alcoholismo se hizo crónico su carrera lo sufrió y quedó sola. Su relación con Alicia Pérez Duarte la salva pero cuando esta termina tiene que encontrar algo más y llega en la forma de Pedro Almodóvar que la lleva a España. Cuando regresa a México, entonces sí comienza a tocar en lugares grandes, como Bellas Artes. El documental muestra mucha información sobre Chavela sin hacer un recorrido específico pero, porque la intención de las directoras, Gund y Daresha Kyi, buscaban más bien mostrar el valor y actitud de Chavela, sus ganas de vivir la vida a su manera y, aunque no habló de su sexualidad hasta que llegó a los 80 años, nunca dejó lugar a la especulación.

Nunca quiso esconderse y todo o que era estaba expuesto en su música, un mujer que habla de sus amores y del dolor pero sin arrepentimientos.

Y tú ¿qué opinas?