Científicos de todo el mundo están trabajando para que el manual de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), deje de considerar ser trans como un desorden mental.

En la décima y más reciente versión del CIE, el cual es emitido por la OMS, ser trans sigue siendo considerado como un desorden mental junto con el fetichismo, el exhibicionismo, voyerismo, pedofilia, y el sadomasoquismo, entre otros. La nueva versión del CIE saldrá en 2018, y científicos de todo el mundo están haciendo estudios para demostrar que la transexualidad no es una enfermedad que debe de ser “curada”, y hacer que la OMS le quite esa etiqueta en su manual.

Las personas trans siguen luchando por ser reconocidas en todo el mundo, incluso han tenido que luchar contra leyes (como la HB2) que los obliga a usar los baños del género con el que nacieron, y no del que les corresponde
Las personas trans siguen luchando por ser reconocidas en todo el mundo, incluso han tenido que luchar contra leyes (como la HB2) que los obliga a usar los baños del género con el que nacieron, y no del que les corresponde

En la revista científica The Lancet Psychiatry se acaba de publicar un estudio que soporta la hipótesis de que los problemas de ansiedad, depresión, y demás desórdenes que viven las personas trans se deben al rechazo y a la violencia que sufrieron en sus vidas, y no a su identidad de género. El estudio fue realizado por científicos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, de México. Los sujetos analizados fueron aproximadamente 260 personas trans de entre 18 a 65 años de edad que estaban siendo atendidas en la Clínica Especializada Condesa, la única clínica pública especializada en servicios de asistencia sanitaria a personas trans en la capital del país.

En el estudio se descubrió que el 76% de los sujetos sufrió rechazo social por su identidad y el 63% llegaron a sufrir violencia psicológica, física y/o sexual. También se encontró que 83% de los sujetos sufrían de distrés psicológico por el rechazo familiar, escolar y social.

“El estigma asociado a las enfermedades mentales en general y a la identidad transgénero en particular contribuyeron a que estas personas tengan un estatus legal precario, sufran abusos de sus derechos humanos y tengan barreras a la hora de recibir cuidado médico”.

Explicó Geoffrey Reed, uno de los colaboradores en el estudio.

Rebeca Robles, otra de las investigadoras participantes en este proyecto asegura que este estudio “resalta la necesidad de políticas y programas para reducir la estigmatización y la victimización de esta población”. Robles también remarca que el primer paso para eliminar el rechazo y la discriminación hacia esta comunidad, es justamente eliminar la etiqueta de “trastorno mental”.

Diferentes grupos de trabajo internos de la OMS han recomendado incluir a la transexualidad en la categoría de “trastornos relativos a la salud sexual” en la nueva edición. Agregarlo a esta nueva sección significaría eliminar la idea de que la transexualidad es una enfermedad, pero se seguiría viendo como una condición que requiere algún tipo de intervención médica (ya sea el uso de hormonas, operaciones de reasignación de sexo, etc). Asimismo, es posible que se cambie el término “Trastorno de Identidad de Género” por el de “Distrofia de Género”, mismo que se utilizará en la siguiente edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en ingles), que es publicado por la American Psychological Association, y es considerado, junto con el CIE, el manual de diagnóstico más importante del mundo.

“El término ‘Distrofia de Género’ tiene la ventaja de referirse a una forma de aflicción o sufrimiento que puede remediarse. En contraste con ‘Trastorno de Identidad de Género’, puede ofrecer una vía para la cobertura de servicios de salud sin imponer una etiqueta permanente en las personas”.

Se estipula en un documento de la Asociación Panamericana de la Salud (Paho, por sus siglas en inglés).

Diferentes estudios sobre las personas transexuales y transgénero se están llevando a cabo en países como Brasil, Francia, India, Líbano y Sudáfrica con el fin de obtener más información sobre este tema y poder también brindar más evidencia científica que apoye la idea de que la transexualidad no es un trastorno mental, y así lograr que la OMS la elimine de esa lista en el CIE 11 que será publicado en 2018.

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