“Casa 1” es el nuevo refugio LGBT que busca apoyar a todos los brasileños que hayan sido expulsados de sus hogares por su orientación sexual o identidad de género.

El periodista Iran Giusti desde 2015 se había dado a la tarea de acoger a personas que hubieran sido expulsados de sus hogares y se encontraban en situación de calle debido a su orientación sexual o identidad de género. Comenzó simplemente ofreciendo su sofá, pero pronto se dio cuenta que el número de personas que necesitaban de apoyo era mucho mayor a lo que se esperaba, y un sólo sillón no podía hacer todo el trabajo que Giusti buscaba hacer.

Por esta razón, Giusti decidió hacer un crowfunding que, en menos de dos meses, ya había logrado recolectar 112 mil reales, lo suficiente para la renta de todo un año de una casa que se encuentra en el barrio de Hermosa Vista. Ésta fue rápidamente habilitada (gracias a donaciones de muebles, ropa, entre otras cosas) para convertirse en el primer refugio LGBT de Sao Paulo, Casa 1.

Irán Giusti frente a Casa 1

Este primer refugio tiene espacio para albergar hasta 12 personas; aunque actualmente hay sólo 5 residentes, además de que existen 20 personas provenientes de diferentes regiones del país en la lista de espera. Las personas LGBT que quieran residir en Casa 1 tendrán que tener al menos 18 años y tendrán que atenerse a las reglas de la casa: no se permite el consumo de bebidas alcohólicas, así como tampoco se permite el consumo de drogas, además de que los residentes tienen que compartir las tareas de la casa y las tareas en la cocina.

“Estamos completamente conscientes de las limitaciones que tenemos, y muchas veces redirigimos a aquellas personas que buscan nuestra ayuda a organizaciones LGBT en la ciudad o en la región de la persona para que puedan apoyarlos. En caso de que jóvenes LGBT necesiten simplemente hablar sobre los problemas que los acongojan, podemos hablar con ellos, porque todos hemos sufrido casos similares de discriminación y violencia intrafamiliar”.

Explicó Giusti cuando se le preguntó sobre su política de no aceptar a menores de edad en Casa 1.

Cada miembro podrá residir en la casa en un plazo de hasta 3 meses, plazo que podrá renovarse en caso de ser necesario. Además, el centro se encontrará abierto de las 10.00 a.m. a 10.00 p.m. para todas aquellas personas que busquen recibir apoyo o participar en alguna de las actividades que se ofrecerán en este centro aunque no sean residentes de este mismo. Las actividades, que aún no han sido abiertas debido a que el centro lleva tan sólo algunos días operando, buscará la mejor adaptación e integración de la comunidad LGBT con la comunidad de Sao Paulo, y viceversa. Además, gracias a profesionales que han querido ser voluntarios en esta casa, todas las personas, residentes o visitantes del centro, podrán recibir todos los días orientación vocacional, así como apoyo psicológico y médico en caso de ser necesario.

Una de las habitaciones dentro de Casa 1

Por ahora, y debido a que el crowfunding que se realizó para este refugio LGBT fue solamente para solventar los gastos de renta de la casa durante un año, los gastos como lo son servicios públicos, y comida, entre otras cosas, están siendo cubiertos por Giusti, y por las donaciones que recibe día con día en este refugio LGBT. Sin embargo, se espera que este centro pueda ser autosustentable una vez que se comiencen a ofrecer diferentes actividades y cursos a la comunidad de Sao Paulo.

Esperemos que Casa 1 no sólo sirva para apoyar a la comunidad LGBT en situación de calle y exhortar a otras organizaciones e individuos a crear más refugios de este tipo, sino que también ayude a sensibilizar y hacerle ver a la gente de Brasil que los miembros de la comunidad LGBT no son más que personas, como todos los demás. Esto último con el fin de que la violencia doméstica y el estigma existente en torno a la comunidad LGBT puedan ser eliminados de una vez por todas, y este tipo de refugios dejen de ser necesarios en Brasil y en todo el mundo.