La iglesia anglicana de Canadá aprobó una resolución para que los ministros puedan casar parejas del mismo sexo.

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Aunque el matrimonio igualitario fue legalizado en 2005 en Canadá, la Iglesia anglicana no había dado su aprobación para casar personas del mismo sexo en sus iglesias. Sin embargo, a inicios del mes de julio de este año más de 200 delegados del Sínodo General se reunieron en Toronto para votar sobre la resolución que aprobaría el matrimonio homosexual en las iglesias anglicanas. Esta resolución no solo proponía aceptar casar a parejas homosexuales, sino que proponía que en el discurso de cualquier ministro que oficie una boda se cambiaran las palabras “marido y mujer” por “compañeros”, y “un hombre y una mujer” por “las partes de un matrimonio”, para así hacer del protocolo que se sigue para casar una pareja un protocolo más incluyente.

Comunidad gay anglicana en Canada marchando para que la iglesia aceptara el matrimonio homosexual
Comunidad gay anglicana en Canada marchando con un cartel que dice “orgullosamente anglicano” para que la iglesia aceptara el matrimonio homosexual

Para que la resolución fuera aprobada, se necesitaba que dos terceras partes de cada una de las tres órdenes (laicos, clérigos y obispos) estuvieran a favor de esta resolución. La resolución fue rechazada ya que en la orden de los clérigos faltaba un voto para alcanzar la mayoría. No fue hasta que se requirió dar a los delegados una copia detallada de los votos electrónicos, y se encontró que el voto faltante de los clérigos se había tomado en cuenta con el voto de los laicos. Así, en menos de 24 horas, la resolución pasó de ser rechazada a ser aprobada.

Personas como el arzobispo de Toronto, Colin Johnson y el obispo de Ottawa, John Chapman, se declararon a favor de esta resolución, diciendo que aceptar el matrimonio homosexual es  “un paso lógico en la evolución de la iglesia”, y asegurando que comenzarían a efectuar este tipo de uniones en su diócesis de manera inmediata. Sin embargo, esta resolución es temporal. Antes de poderse convertir en una ley eclesiástica, esta resolución necesitará ser aprobada en la próxima reunión del Sínodo General en 2019. Por ahora, cualquier ministro podrá casar a una pareja del mismo sexo siempre y cuando el obispo de su diócesis lo apruebe.

“Estoy convencido de que la inclusión total es parte de la forma cristiana. Sin embargo, hay todavía una gran parte de la iglesia que está luchando contra esto, y sé que lo hace de buen corazón, pero tenemos que usar nuestro corazón y mente, y seguir con los principios primordiales de amor y de justicia”.

Expresó Alastair McCollum, de Saint John the Divine.

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