La SCJN reiteró la obligación del Estado de impartir educación sexual a menores de edad. 

Hace algunos meses, la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, que entró en vigor el 5 de diciembre del 2014, fue impugnada mediante un amparo por Rosario Becerril Alba. Esto debido a que Becerril Alba aseguraba que la ley discriminaba a los padres “respecto de la guía y enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas, y explícitamente discriminan al niño o adolescente varón por su simple sexo, promoviendo el empoderamiento de las niñas y adolescentes mujeres”.

La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) revisó este amparo y consideró que esta ley no era ni inconstitucional, ni discriminatoria para los padres, o para sus hijos debido a que “una información pertinente, adecuada y oportuna […] que se ajuste bien a su edad y capacidad, es una de las medidas más eficaces para proteger a los menores contra las enfermedades de transmisión sexual […] y dar conciencia a los menores de edad sobre los daños que puede causar un embarazo”. De la misma manera, se seguró que no por hablar sobre temas como la orientación sexual, no se les impondrá a los niños ningún tipo de orientación sexual o identidad de género que no sea la propia.

“La Segunda Sala estimó que los artículos 10, 39, 57, fracción VII, y 116, fracción IV, de la ley reclamada, no resultan contrarios al interés superior del menor y al derecho de los padres de educar a sus hijos, por el hecho de hacer referencia a la “preferencia sexual” de los menores, pues esos artículos no se encuentran enderezados a establecer, desarrollar o regular cuestiones atinentes a la sexualidad de los menores de edad, ni mucho menos atentan contra la creación de un entorno seguro y propicio de los niños, sino que simplemente se limitan a reconocer y proteger el derecho humano de igualdad ante la ley en los términos que establece la Constitución Federal, esto es, con base en las categorías específicas de personas contra las que se prohíbe discriminar, conforme lo establece tal norma fundamental”

Se puede leer en el fallo.

Imagen: abortar-mexico.mx

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En el fallo se reiteró además que la educación sexual en los menores de edad se imparte de manera gradual, que “las libertades que comprende el derecho a controlar la propia salud y el propio cuerpo, se despliegan a medida que aumentan la capacidad y la madurez de los menores”. Por esta misma razón, los programas creados para impartir educación sexual (los cuales, se asegura, son un complemento a la educación sexual impartida por los padres a sus hijos) se adecuan a cada “periodo de la infancia” por los que pasan los menores de edad.

“La protección jurídica de los niños y adolescentes no sólo implica que el Estado preste los referidos servicios de salud, sino que también los padres, atendiendo a la vulnerabilidad que conlleva el estado de la niñez y adolescencia, instruyan y orienten a los menores de edad para evitar prácticas nocivas que puedan poner en peligro su integridad–mental, psicológica, moral, y espiritual–, y les proporcionen información que se dirija a salvaguardar su desarrollo sano y pleno”

Finaliza el fallo de la SCJN.