Hemos sido testigos de la lucha que las mujeres han emprendido contra la difusión de estereotipos de apariencia física femenina. Hoy en día asociaciones civiles y hasta marcas de ropa, luchan por enaltecer la diversidad de tallas.

Pero ¿qué pasa entre la comunidad gay? Los varones homosexuales somos estetas por naturaleza, según me han dicho algunos.

Amamos la belleza y admirar lo bello. Damos Like a fotos de otros hombres que consideramos “perfectos” fisicamente e incluso nos esforzamos para ser tan delgados, marcados y con glúteos enormes, como “todo gay debería ser”.

De pronto los gays empezamos a repetir patrones de autosegregación. Nos llamamos “gordas”, “feas”, “negras”, “cerdas”… en femenino, porque además replicamos el machismo que nos enseñaron en casa y en los medios de comunicación tradicionales.

El otro día un usuario de redes sociales me dijo: “Te crees muy bonita pero eres una cerda y chaparra”.

Ya saben que a mi no me afectan este tipo de comentarios de odio.

“Haters gonna hate, hate, hate, hate, hate”, diría Taylor Swift.

No obstante comencé a reflexionar en cómo los varones homosexuales nos autosaboteamos. Di un paseo digital por varios sitios de internet dirigidos hacía el público gay y me di cuenta que cuando se habla de belleza la mayoría, que no todos, toman como pauta la imagen del varón alto, musculoso, delgado y casi siempre blanco.

También encontré páginas dedicadas a los “osos”, ya saben estos hombres con algunos kilos de más que son considerados sexys. Pero casi siempre los “osos” están separados de los “modelos” con una discreta línea discriminatoria; es decir, en una sección especial o hasta página especial, como intentando decir que la “carne de más” está precisamente “de más”.

Personalmente me atraen más los hombres “con curvas” pero de eso no va este texto. De lo que va es de poner en la mesa de debate un tema:

“Ustedes varones homosexuales ¿Sienten presión por la imagen “perfecta” del hombre gay que se difunde en los medios?”.

Yo descubrí que para cierto grupo de homosexuales es difícil aceptarse tal cual son. Si bien el ejercicio es recomendable para mantener una condición saludable, bañarnos y acicalarnos también es importante. Algunos llevan estos cuidados al extremo de la obsesión: dejan de comer, consumen suplementos aunque no las necesiten, caen en la vigorexia y comienzan a someterse a procedimientos quirúrgicos estéticos a edades muy tempranas.

De una actitud sana, de ejercicio y autoconocimiento, pasan a una actitud autodestructiva y de sobrevaloración de los cánones de belleza impuestos por la misma comunidad gay.

Tranquilos, no estoy en contra de los cuerpos bien trabajados y productos de horas en el gimnasio, tampoco de los rostros guapos de nuestras estrellas de cine, solo digo que hay belleza más allá de lo obvio, que no podemos poner límites a la belleza y que debemos sentirnos orgullosos de nuestro propio aspecto. Al final lo que más importa es lo que está en nuestro corazón y alma.

Mi propuesta es promover la diversidad de tallas masculinas y el respeto a todos los cuerpos homosexuales.

Tal vez sería momento de publicar más fotos de nosotros mismos sin camisa, en ropa interior, demostrando que no sólo los hombres con cuadritos son hermosos. Una sonrisa puede ser el reflejo de la belleza interior de cada varón homosexual.

Ya se han hecho experimentos similares en todo el mundo. La periodista estadounidense Esther Honig, pidió a artistas gráficos que usaran PhotoShop para “hacerla bonita”, los resultados nos demostraron que la belleza es subjetiva. Lo mismo sucedió con un experimento impulsado por Superdrug, una cadena británica que vende productos de belleza y cuidado personal.

Superdrug usó la foto de un voluntario y también pidió a diseñadores gráficos que lo “hicieran guapo”. Y una vez más se llegó a la conclusión de que cada cabeza es un mundo y cada cuerpo puede ser mirado con amor y respeto. Acá los resultados de ese experimento.

Voluntario de Superdrug usado para el experimento de la “subjetividad de la belleza masculina”. (Foto: Internet)

No escribí sobre lesbianas o personas trans porque creo que eso sería invadir un tema que sólo a ellas y ellos les corresponde abordar. Y ante todo yo respeto a mis hermanas y hermanos LGBTI.

En la foto de esta nota elegí una donde aparezco sin camisa, si deciden apoyar esta bella iniciativa, compartan sus fotos similares con el hashtag #SoyGayAmoMiCuerpo. Espero sus comentarios.