Ser estudiante parece difīcil, con todo el drama de los exámenes, los trabajos en equipo, la demandante vida social y el crush del salón 204.

Claro, esto es hasta que uno se gradúa y se empieza a enfrentarse a problemas más serios, como el drama de buscar trabajo, los trabajos en equipo, la falta de vida social y el crush del piso 4. Y si a esto le sumamos el factor homosensual… nos merecemos una medalla. ¿Entonces qué es mejor, ser estudiante o Godínez?

A los padres de Raj Koothrappali no les importa estar del otro lado del mundo

A los padres de Raj Koothrappali no les importa estar del otro lado del mundo

Es un hecho que siempre habrá quien nos haga la vida imposible. Cuando no es el profe, será el jefe, y los compañeros intolerables nunca faltarán. Hasta los padres muchas veces se encargan de hacernos la vida de cuadros: a los diecisiete es “¿En serio vas a comer eso?”, “Como que sales mucho de fiesta, ¿no?” o “Ese noviecito tuyo no me gusta para ti”; a los treinta es “¿En serio vas a comer eso?”, “¿Como que sales mucho de fiesta, ¿no?” o “Ese noviecito tuyo no me gusta para ti”. La clave en la prepa es saber que el profe y los compañeros son temporales, así que no hay que hacerles tanto caso. En el trabajo es más difícil porque o nos fumamos al jefe y a los compañeros porque hay que pagar la renta, o cambiamos de trabajo (donde seguramente habrá gente nueva para odiar). Así que es mejor tratar de ser pacientes, contar hasta diez respirando profundamente, y tratar de llevar la fiesta en paz. No se trata de ser los mejores amigos, pero sí de ser profesionales, hacer lo que tenemos que hacer, y aprender a trabajar con personalidades opuestas. Y con los padres… ni hablar, solamente ahorrar como Scrooge McDuck para salirnos de su casa en cuanto podamos. Ni así crean que se van a escapar completamente de los padres entrometidos, pero al menos ayudará a alcanzar un poco de paz mental.

QUIZÁ QUIERAS LEER 15 Cosas que pasan si vas a vivir solo.

Algunos uniformes de Godínez sí nos dan superpoderes

Algunos uniformes de Godínez sí nos dan superpoderes

La independencia siempre será un tema virtual. En la prepa uno jura que es más independiente cuando empieza a manejar, a llegar más tarde a casa y a volarse clases de vez en cuando. Al trabajar uno cree que esa independencia aumenta al llegar la quincena, el nuevo depa y los viajes. Pero la realidad es que siempre vamos a depender relativamente de las decisiones de otros. Mientras estudiamos, nuestros padres siguen siendo los proveedores y dueños del techo, la comida, la colegiatura y el smartphone. En la oficina cada paso que demos dependerá del humor del patrón. Ni siquiera poniendo nuestro propio negocio nos salvamos, ya que dependemos de nuestros proveedores, clientes y personal. A veces hasta los amigos, las señoras que nos limpian la casa, los roomates y los novios nos hacen cambiar nuestros planes. Pero la falta de independencia total viene con una ventaja: no estaremos solos. En casi todos los casos la familia siempre estará ahí, los amigos a veces se renuevan, pero los mejores nunca fallan, y obvio el gobierno siempre estará sobre nosotros para cobrar impuestos.

Drama drama drama

Drama drama drama

El estado sentimental es todo un tema. Cuando somos estudiantes estamos descubriendo todo lo bonito y lo feo de las relaciones, de nuestra sexualidad, y queremos comernos al mundo. Después de graduarnos sabemos mejor lo que buscamos y lo que evitamos, pero ese sentimiento de niña de secundaria nunca se va por completo cuando llega la persona correcta. Las redes sociales y el nuevo depa pueden llegar a ser una combinación peligrosa, así que hay que mezclarlos con cuidado. Claro que si sabemos hacerlo, podemos disfrutarlo mucho, algo que no podíamos hacer antes a menos que nuestros padres se fueran de fin de semana o nuestro novio/amigo-con-derechos/ligue sí tuviera lugar para… abrazarnos sin preocupaciones.

Los planes y las ilusiones nunca se van a terminar. Los sueños despiertos en el pupitre incluían conciertos con amigos, encontrar el hombre de nuestros sueños en la fiesta del sábado, y el trabajo ideal. Las fantasías en el escritorio suelen ser sobre maestrías en el extranjero, todavía el trabajo ideal, y para algunos hasta aventar el ramo en una recepción de unos cuantos cientos de miles de pesos. Quizá luego lleguen los deseos de retirarnos en una casa en la playa…

¿Y QUÉ SI VUELVO A LEER EL LIBRO QUE AMÉ CUANDO TENÍA 14?

¿Y QUÉ SI VUELVO A LEER EL LIBRO QUE AMÉ CUANDO TENÍA 14?

Algo es seguro: nunca estamos conformes. En la prepra o la universidad deseamos con ansias empezar a ganar nuestro propio dinero e independizarnos. En la oficina, añoramos la libertad de pintarnos el cabello de azul y usamos palabras como “añoramos”. Por tanto, lo mejor es tratar de disfrutar cada etapa al máximo, en las buenas y en las malas, apreciar lo que va llegando, aprender de nuestros errores y del ejemplo de otros, y sobre todo no dejar de hacer lo que en verdad nos gusta solamente porque en teoría “ya no estamos en edad” (como jugar Mario Kart y desayunar Froot Loops un sábado en la mañana) ¡¿y eso qué?!