Naces, creces, eres soltero, abres Grindr/Scruff/Hornet/Tinder o similar, ves a un guapo y te ignora, ves a otro y comienzan a platicar (o chatear, si es que se sigue usando el término)…

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¿Se pasa de pixeles?

Ya después del “Hola”, “¿Cómo estás?”, “Bien ¿Y tú?”, etc… muchas veces viene el muy temido, pero más esperado “¿Nos conocemos?”, y es ahí dónde viene el punto de quiebre, para bien o para mal. Es decir o se pasa de pixeles o no…

Este es el punto en donde todo puede resultar un éxito y culminar en una elegante y blanca boda (o para ser más realistas en un buen acostón, aunque suene medio descarado); o bien, todo puede terminarse a primera vista o primera cita, pues a pesar de que el sujeto en cuestión tenga todas las credenciales en regla, la química siempre juega un papel determinante en las relaciones.

Todo está bien, hasta que lo conoces en realidad

Pero en esta ocasión hablaremos de esas trágicas veces cuando, a pesar de que todo parece estar en orden, las fotos que envió se ven bien, las conversaciones en Quepatsó (mejor conocido como Whatsapp) o similar, son interesantes e incluso, si es que ocurrieron, las llamadas telefónicas duraron más de veinte minutos. Al llegar el momento de conocerlo en vivo y a todo color, todo se va al caño, no hay química y lo único que quieres es terminar la cita.

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¿Se pasa de pixeles?

Digo, a pesar de los avances tecnológicos y de que ya se puede tener una idea muy cercana de cómo es una persona, por lo menos a primera vista, todavía hay sentidos a los que la tecnología no llega, tal es el caso del olfato y el tacto. Así que a veces ver y escuchar a una persona te puede dar una percepción, pero ésta puede cambiar cuando lo tienes enfrente de ti y ya te toca convivir en vivo.

Formas de ser, expresión corporal y humor… son algunos elementos que no podemos conocer de alguien hasta que no convivimos en persona con él/ella, y muchas veces son determinantes de su personalidad y de la química que podemos tener con él/ella. De ahí la importancia de siempre tratar de dar ese temido paso y evolucionar la relación al plano físico.

NO DEJES DE LEER SOBRE EL RIESGO SEXUAL EN LAS APPS DE LIGUE.

Siendo muy sinceros, todos tenemos nuestros gustos y también nuestros disgustos. Hay cosas que nos atraen y otras que nos repelen de los demás, y eso es simplemente normal. Por eso es que hablo de la química: cuando existe, el tono de voz nos parece melodioso, su olor irresistible, sus movimientos corporales los más sensuales y su forma de ser la más atractiva. Peeeero, cuando no existe, no nos podemos alejar más, le huele la boca, no podemos con su parpadeo de ojos y hasta el mínimo detalle nos puede molestar.

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¿Se pasa de pixeles?

Y el riesgo que corremos al ligar a través de una aplicación es justamente este, que la química de ambos no sea compatible. Al final del día, todos hemos tenido ese ligue que se nos pixelea, es decir, se descompone a la vista, ya de cerca se vuelve como de ocho bits, y nosotros no sabemos si salir corriendo o ser educados y decirle “Te lo agradezco, pero no…” o qué hacer en ese momento tan incómodo.

Pero mientras la tecnología no logre transmitir olores, sabores o hasta poner comida disponible para bajar, nos toca seguir el viejo y conocido proceso de besar sapos hasta encontrar al príncipe/princesa/o lo que sea que nos guste para entablar una relación. Ya sea que usemos las aplicaciones disponibles para ello o lo hagamos a la antigüita, invitándole un drink en el antro (que BTW ya nadie lo hace) o intercambiando miradas en la tienda de ropa, discos, libros, galería o similar; del proceso no nos salvamos. Y pensándolo bien, creo que tiene su razón de ser, ¿no?

Acuérdate que ligues donde ligues, la seguridad es primero, si no te da confianza, mejor no lo hagas o pide que se vean en lugares públicos para conocerse; y bueno pues luego me cuentas. Nos leemos la próxima.

XOXO