Crema de mamey

La Ciudad de México es una de las capitales mundiales que más ofrece para casi lo que sea. Tiene excelentes museos, conciertos, vida nocturna, instituciones educativas y una comunidad LGBT cada vez más fuera del clóset y aceptada; todo con un nivel de vida mucho más accesible que el de otras capitales como Tokyo, Nueva York o Londres.

Pero no olvidemos algo, si algo tiene la #CDMX, es comida deliciosa.

Y estos son los diez mejores lugares para comer como reyes en esta maravillosa ciudad #MañanaDobleCardio

Tacos

No tienen madre

Pensar en el lugar favorito de tacos de los capitalinos es meterse en camisa de once varas. Cada uno tiene el suyo, pero los tacos de Beto lo van a mandar directo al cielo por su mejor creación: los tacos de cochinada. Sí, leyeron bien, se trata de tacos que simplemente, al final del día, y ya que toda la carnita de todos los tacos del día (con su respectivo aceite) se mezcló y calentó y recalentó bien hasta el fondo del contenedor, los comensales se deleitan con estos bocados divinos que les hacen agua la boca desde que los huelen en la calle.

Pixza

Con los mejores ingredientes del país

Sí, con equis. Aquí no vamos a hablar de un platillo italiano con salchicha alemana, queso de cabra, lomo canadiense y alcaparras. Las Pixzas salen del ingenio mexicano para traer, en masa de maíz, los ingredientes nacionales más inusuales y deliciosos para una pizza, desde carne al pastor hasta chapulines. El emprendimiento mexicano además apoya a productores nacionales, y contrata a jóvenes sin hogar, los capacita y les ofrece un salario digno. Y para pasarse el bocado, no olviden pedir Mezcamaica.

Tamales

¿Piñón con cereza?

Lugares de tamales en esta ciudad hay para dar y repartir, y claro que también muchos de nosotros tenemos nuestros favoritos. Pero yo hoy les quiero recomendar los tamales gourmet de El Monasterio. Obvio van a encontrar los tradicionales verdes, de mole y dulces, pero también de Nutella con plátano (mi predilecto), Jarocho con chile morita y hoja santa, de zarzamora o guayaba con queso crema, de camarones o cuitlacoche acompañados con chile habanero, y hasta de salmón. El tamal nunca volverá a ser igual #VayanConHambre

Churros

Más ricos de lo que se ven

Cualquier capitalino que se jacte de ser de los mejores les puede garantizar que ir a Coyoacán por un churro de carrito es obligatorio (ya sean los tradicionales sólo cubiertos con azúcar y canela o los rellenos de chocolate, mermelada de fresa o de leche condensada). Pero si hubiera un rey de los churros, sería El Moro. Desde 1935, estos churros han hecho de los churros lo que son hoy. Ver cómo hacen los espirales de masa frita para después bañarlos en azúcar es un arte y acompañarlos con chocolate caliente es un placer. Pero lo mejor es quizá una de sus creaciones más exquisitas y que no puedo creer que descubrí hace apenas unas semanas: los Consuelitos. Se trata de un sandwich de helado, pero en lugar de galleta, a las bolas de helado las abraza un churro en espiral.

Hamburguesas

No se llenen con papas

Claro que también hay infinidad de lugares de hamburguesas para chuparse los dedos. Pero el mejor al que he ido es Soul, en la Roma. “Comida urbana con recetas clásicas americanas”, Soul, como su nombre lo indica, es comida para el alma. Y no, no es una onda budista, simplemente comer estas hamburguesas es una experiencia extrasensorial. No se pueden morir sin probar la Sauber (con fondue) y la Magret (de pato), para tomar, un Flotante, y de postre, el BNB (Brownie con Nutella y Tocino) es IN-COM-PA-RA-BLE.

Gourmet

¡Salud, vecino!

Obvio no podía faltar un mercado en el conteo, pero no los voy a meter al mercado de Jamaica o al de Portales. Se trata de Mercado Roma, donde la comida gourmet se concentra en decenas de locales para satisfacer hasta al más exigente. Baguettes de rosbif estilo francés, chocolates, cerveza artesanal, paletas de hielo de mimosas, comida orgánica (obvio), pasta, macarones, barbacoa, vino de todo el mundo, carnitas, empanadas, ensaladas… todo lo van a encontrar aquí. Piden lo que quieran, y se llevan su charola a las enormes mesas comunales, y empiezan a platicar con el vecino guapo. Y cuando terminen de comer, se suben a la terraza por un coctel con gin o tequila. Esa barra maravillosa mezcla lo que se imaginen, desde jugos de fruta hasta cardamomo, mermelada de guayaba y huevo. Ideal para los #Godinez

Chicharrón en salsa verde

¡No vayan en fachas!

En los rankings internacionales de restaurantes, nunca baja del lugar 25, compitiendo con cocinas en Madrid y Nueva York. Pujol (con tres estrellas Michelin) es de lo más rico e inusual que van a comer en su vida. El chef Enrique Olvera no es solamente un genio en la cocina, es además un hombre lindo, cero pretencioso, y gran emprendedor. El menú cambia todo el tiempo, y cuando vayan, deben saber que se trata de varios tiempos y que pueden escoger entre algunas opciones para algunos de los tiempos. Todo es delicioso, pero si tienen la oportunidad de probar el Chicharrón y verdolagas en salsa verde, jamás lo van a volver a ver igual. La salsa tiene la cantidad perfecta de los condimentos necesarios, y la consistencia mezcla armónicamente las partes suaves y crujientes del puerco en cada bocado. El mejor de mi vida.

Mexicana

Crema de mamey

Que si La Casa de Toño, que si El Cardenal… escoger un restaurante de comida mexicana en la capital de México es como buscar un cabello específico en la melena de Amanda Miguel. Si el restaurante anterior no baja del lugar 25, Quintonil de Jorge Vallejo y Alejandra Flores no baja del 15 en el mundo. Si logran conseguir reservar una mesa al menos un mes antes, y entender una tercera parte de las palabras en el menú, van a terminar teniendo un orgasmo gastronómico. A mí me cambió la vida el Agua de Quintonil, el Guajolote, los Chilacayotes y la Crema de mamey para el postre, pero visítenlo para ver qué les dilata la pupila (además de los comensales y de los cocineros altos, tatuados y hermosos que personalmente les llevan sus platillos a sus mesas).

Cocteles

Estilo speakeasy

Uff… podría darles listas enteras de lugares especializados en mezcal o gin, pero para encontrar tragos originales y complacer a la bola de exigentes amigos que tienen, lo mejor es Jules Basement. Seguramente ya han escuchado de este sótano en Polanquito, al cual pueden llegar atravesando un restaurante para cruzar la puerta de un refrigerador que los guiará a un bar muy vanguardista e íntimo con todos los licores e ingredientes que gusten y manden. ¿Mi favorito? Rojo Bikino o Le Moustache, con tequila Don Julio 70, luxardo de cereza, licor de café con canela, naranja amarga, menta orgánica con azúcar glas y cerezas negras en una varita de bambú.

Y para cerrar, a comer pan dulce

La cuenta, por favor

¡Obvio siempre queda espacio para el postre! El pan dulce mexicano es toda una institución. “¿A qué hora sales por el pan?” es lo que nuestros abuelos y padres se preguntaban para poder verse en sus tiempos sin chaperones, y ahora heredamos la frase para coquetear. Y la panadería Rosetta lo sabe. Este pan calientito hecho ahí mismo y al momento es IMPERDIBLE, desde las conchas y los roles de canela hasta los panes de chocolate y los croissants. Ya sea que vayan a desayunar, o de hecho por una bolsa para la merienda, este pan va a hacer que se espulguen las migajas de la ropa y la comisura de los labios y se las lleven en las yemas de los dedos a la boca, o mejor aún, que lo sopeen sin vergüenza.

Y tú ¿qué opinas?