A quienes se atrevieron a darle click a un título algo incoherente, les confirmo que no leyeron mal. Pocas personas piensan en “romance” y “cultura” al mismo tiempo, a menos que consideremos Orgullo y Prejuicio de Jane Austen o en El Beso de Rodin. Pero hoy les comparto algunas alternativas culturales en la Ciudad de México para el Día de San Valentín poco convencionales, pero que al menos a mí me han llegado a traer resultados cursis en más de una ocasión.

Muchos están cansados de celebrar el Día de San Valentín siempre de la misma forma: dulces, chocolates, flores, cine y cena. Pero una opción cultural no solamente trae originalidad, también garantía de que, por ejemplo, no tendrán que esperar horas para que se les asigne una mesa, ni se arriesgarán a no encontrar boletos para una función.

Castillo de Chapultepec

Por ejemplo, si hablamos de historia, el Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec me parece ideal para una cita si se imaginan caminando de la mano de su crush de la secu por esos pasillos celestiales y jardines espectaculares gracias a su vista privilegiada. ¡Así se va a sentir como príncipe! Ahora, sé perfectamente que las piezas del Museo de Antropología son cero melosas, pero tiene jardines bonitos, una explanada hermosa, y lo mejor, algunas salas poco iluminadas *guiña*. El Palacio de Bellas Artes es idóneo para recorrerlo tranquilamente por dentro, y tomarse afuera una selfie juntos dándose un beso.

Paseo de la Reforma

Si lo que quieren es terminar de convencer a esa persona indecisa sobre lo que siente por ustedes,  la arquitectura acabará la tarea por ustedes. Mi punto favorito de la ciudad es la Biblioteca José Vasconcelos, no sólo gracias a su estructura monumental y moderna, también a la intimidad de sus pasillos y rincones donde robar un beso es inevitable. Quizá la expresión arquitectónica más espléndida de la ciudad (quizá del país y hasta de la región) sea el Paseo de la Reforma. Sus elementos franceses, sus casones antiguos y sus rascacielos se combinan curiosa y armónicamente para sentarse en una de sus estilizadas bancas a compartir una nieve y unos cuantos arrumacos. Pero si quieren apantallar en serio, una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad nos la ofrece la Torre Latinoamericana desde la década del cincuenta (aunque obvio la renovaron hace relativamente poco).

La CDMX es indudablemente una de las urbes más culturales del mundo, con sus montones de museos, exposiciones, muestras, ferias y galerías; e inyectarle un poco de romance siempre es posible.

MUNAL

Las artes plásticas no se quedan atrás. Los murales del Palacio Nacional nunca decepcionan, sirve que de paso impactan a su cita con un par de datos artísticos interesantes. El museo de Frida Kahlo es chiquito y bonito, y la atmósfera de Coyoacán hará el resto, no van a necesitar un churro relleno después de los dulces besos que se van a terminar dando. El Museo Nacional de Arte es imponente y etéreo, llevo mucho tiempo queriendo que me lleguen (o me pidan matrimonio…) en su bella escalinata principal. Pero si no tienen novio, vayan con un par de amigos al Museo de Arte Moderno o al Soumaya, donde seguro entre sus visitantes encontrarán a alguien que les dé su número (si se aplican, hasta a un extranjero se pueden ligar).

Ya saben homosensuales, no hay pretextos. ¡Feliz Día del Amor y la Amistad!

PD: Ustedes disculparán que me haya centrado en mi ciudad, pero obviamente es lo que mejor conozco y lo que les puedo recomendar en mi propia experiencia. Si tienen alternativas en su ciudad, ¡compártanlas para que otros lectores las prueben!

Y tú ¿qué opinas?