No es novedad para muchos de nosotros el hecho de que la comunidad gay haya sido fuertemente discriminada durante la Segunda Guerra Mundial. Los homosexuales fueron perseguidos y sometidos a los campos de concentración junto con los judíos, considerados como menos que humanos. Pero hoy no quiero hablar sobre las torturas ni las muertes, sino de alguien que ayudó a fundar las bases para la igualdad que hoy gozamos, y que desafortunadamente vivió el nazismo de forma poco usual: Magnus Hirschfeld.

Hirschfeld (1868-1935) fue un judío gay alemán que luchó contra el párrafo 175 de la ley alemana que penalizaba las relaciones entre personas del mismo sexo. Este médico y sexólogo se ubicó en Charlottenburg, y fundó un famoso instituto de sexología en Berlín en los ’20s, el Instituto de Investigación Científica, y el Comité Científico Humanitario.

Homosexualidad y nazismo

Como fuerte activista en pro de los derechos de las minorías sexuales, los nazis lo hirieron y murió en el exilio en Niza, pero a partir de su trabajo los homosexuales fueron considerados temporalmente sub-hombres en la Alemania de Hitler y fue así como terminaron usando el triángulo rosa invertido en los campos de concentración.

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Sin embargo, algo curioso sucedió en la Italia del homólogo de Hitler: Mussolini fue indiferente a la homosexualidad ya que no quiso intervenir con el turismo sexual que frecuentaba la península, y se sospechaba que muchos de sus allegados eran homosexuales. De hecho, el Foro Itálico en Roma, epítome del estilo mussoliniano (y casi kitsch), está decorado con sesenta estatuas gigantes de atletas musculosos, y hoy es un lugar icónico de la cultura camp en la capital italiana, con sus característicos colores atrevidos, vello y sprazzatura, y todo a unos metros del Vaticano.

Magnus Hirschfeld

Más allá de sus investigaciones científicas pioneras para la época, a Hirschfeld hoy le debemos el hecho de que, gracias a su influencia directa, activistas y académicos no solamente en Alemania, también en países como Irlanda y Estados Unidos hayan seguido su labor, lo cual sabemos que influenció otros movimientos sucesivamente hasta alcanzar las libertades y derechos que hoy conocemos en diferentes partes del mundo.

Si quieren saber más sobre la homosexualidad y los nazis, les recomiendo el controversial libro The Pink Swastika (1995), de Kevin Abrams y Scott Lively, donde se explica que fueron los mismos homosexuales del partido nazi quienes fomentaron el militarismo. La controversia recae en las afirmaciones sobre la homosexualidad de algunos líderes nazis (incluyendo a Hitler). Debido a esto, se afirma en el libro, fue que solamente los homosexuales afeminados fueron los perseguidos.