Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhh… febrero… ya huele a feromonas, hormonas, tarjetas baratas y chocolates pasados.

Bueno, no todos ven el catorce de febrero como una razón para tomar bourbon en la oscuridad y hablar mal de los malditos hombres. Algunos de nosotros preferimos ver el Día de San Valentín con filosofía, como una oportunidad para pescar lo que se deje en el antro a causa de las “compras de pánico” media hora antes de que cierren el lugar, a otros les gusta ver una mala comedia romántica que muestre un buen espécimen sin camisa, y otros, como yo, nos deleitamos con otras manifestaciones del cuerpo masculino. No, no hablo de la oferta anual de Pornhub Premium, hablo de admirar una de las figuras más antiguas y controversiales que la historia ha impreso más veces de las necesarias en el arte: Cupido.

A Cupido lo hemos visto en óleo, grafito, mármol, bronce, barro y materiales poco convencionales, siempre acompañado (a diferencia de cualquier otro hombre alado) de su arco y flecha nada atinada.

De hecho, la mitología lo pinta como un ser impulsivo, vengativo, voluble e impredecible; pero también hermoso, digno de tener unas cuantas decenas de seguidores en Instagram de vivir en la era digital.  Hoy los invito a suspirar conmigo por el Cupido crecidito, al terminar de leerme comprobarán que no hay pocos.

Eros, Fran Recacha #fetish

Al veleidoso hijo de Venus y Marte, como en la mayoría de las representaciones pictóricas sobre dioses mediterráneos, no le duele nada. Como prueba basta pensar en la obra de Armand Point, brillante (literal y metafóricamente por sus tonos dorados y sus detalles ínfimos), la de Giovanni Baglione, magnífica por su juego de luces y sombras, la de Francesco Hayez, suave y etérea, o algunas recientes como la de Otto Greiner, quizá de las más homoeróticas, o la de Harold Meteyard, escandalosa y atractiva.

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Cupid, Bertel Thorvaldsen, detalle

Claro que la escultura no se queda atrás. El Museo de Bellas Artes de Boston es casa de un hermoso Cupido de mármol (del Imperio Romano), y el parque Oranienbaum, en San Petersburgo, de otro más actual que no le pide nada al primero. El Amour et papillon de Antoine-Denis Chaudet es delicado y romántico, el de Edme Bocharon nos hace sentir algo culpables por sus irresistibles facciones adolescentes, pero una de mis favoritas es (quizá por nostalgia) una estatua que de hecho no es de Cupido, pero la mayoría cree que sí: la del Shaftesbury Memorial, en Piccadilly Circus, de Alfred Gilbert. Así es, en uno de los rincones londinenses más concurridos, Anteros, el hermano de nuestro protagonista, es la cereza del pastel de esta fuente, aunque no pueden culpar a sus admiradores al confundirlos, ya que éste cumple con todos los símbolos de su popular hermano.

Amour et Psique, Canova, Louvre.

También llamado Eros, el dios del amor fue víctima de sus propias flechas. Quizá su objeto de deseo más famoso fue Psique, y claro que esta señorita nos provoca celos inmensurables. Por ejemplo, los vemos muy acurrucados gracias a los pinceles de Jacques-Louis David titulada con sus nombres, o en la de François Gérard, y claro, la del clásico español Francisco Goya. Bastantes artistas se han inspirado en ellos, y aunque obviamente a Psique siempre la vemos lista para portada de revista, nuestros ojos nunca fallan en desviarse hacia su musculoso amante.

Cupido inspirado en el original de Caravaggio para la portada de Kitsch en la fotografía latinoamericana, de Esteban Arias Zúñiga

Ya en tiempos modernos sus representaciones han sido más creativas si pensamos en los materiales o las técnicas kitsch o digitales, como la de Eric Armusik, James Bidgood (en la portada) o DDiArte. Si nos damos una vuelta por Pinterest o Tumblr podremos apreciar nuevos giros que le han dado los artistas contemporáneos a Cupido. La figura tradicional se ha distorsionado; Disney lo hizo en la serie animada de Hercules y en el film Tangled, y Nickelodeon en The Fairy OddParents. ¡Vaya, hasta Victoria’s Secret le cambia el sexo con tal de lograr el impacto esperado en sus pasarelas!

Este travieso alado ha jugado con muchos, Romeo y Julieta, Jack y Rose, Ross y Rachel, Carrie y Mr. Big, y con nosotros y ese niño del gym que no nos pela; pero no podemos dejar de adorar a Eros. Y para que se hagan una idea de mi nada envidiable edad, ahora les dejo este regalillo del Día de San Valentín #twinkgoals