Henri de Toulouse-Lautrec no fue un artista plástico cualquiera, ya que sus dibujos, pinturas e ilustraciones no sólo terminaron decorando paredes, también sirvieron como publicidad, algo en lo que muy pocos artistas habían logrado consolidarse hasta entonces. Y hoy, en el imponente museo de Bellas Artes de la Ciudad de México, podemos admirar algunas de sus más representativas piezas gracias a un préstamo del prestigioso MOMA, entre las cuales, claro está, se encuentran algunas lesbianas que le sirvieron de musas.

Henri
Henri

El París de finales del siglo XIX y principios del XX fue como ningún otro: esplendoroso, imperial, elegante y revolucionario. Pero esta revolución francesa no fue como la política de 1789, fue cultural y artística, y Toulouse-Lautrec fue uno de sus mayores héroes.

El impresionismo de Monet y Renoir empezaba a perder furor, la revolución industrial estaba más que establecida, y se vivía la gloria de una potencia europea justo antes de la Primera Guerra Mundial. Incluso hoy podemos caminar por las calles parisinas durante diciembre (obvio con un abrigo negro chic y una bolsa verde pistache de Ladureé en la mano) e imaginar a los caminantes pasando frente a los edificios color crema con herrería oscura y tejados curvos de bronce verdoso dirigiéndose a la Ópera.

Jane Avril
La bailarina de Cancán Jane Avril

Quizá este chaparrito les suene por haber sido cómica y talentosamente representado por John Leguizamo en el icónico film Moulin Rouge!, donde se refleja justamente lo que más nos gusta del arte de Toulouse-Lautrec, la vida de Montmartre en un París lleno de excesos. Su trabajo se cotizó en la crème de la crème de los impresos como Le Figaro Illustré, L’Escaramouche, La Revue Blanche, Le Rire, programas para espectáculos y mucho más.

Sus piezas se caracterizan por trazos ligeramente detallados (si lo comparamos con Botticelli o Rafael), y azabaches, carmesíes, chabacanos, ámbares y olivos que adornan a celebridades y bourgeoises de la época. Incluidas en este círculo privilegiado se encontraron las (supuestamente) no-heterosexuales Yvette Guilbert, Jane Avril, La Goulue, y Cha U Kao “La Payasa”. A todas ellas podemos conocerlas en siete secciones de esta exposición: Impresos y carteles del MOMA, El París de Toulouse-Lautrec: Impresos y Pósters del MOMA, Vida y Litografía, El Café Cantante, En el Escenario, Femmes, Filles, Elles y El Placer de París, Círculos Creativos.

“Las obras me son indiferentes. En el teatro -así sea pésimo- yo me divierto siempre. Sólo vengo a ver la espalda de (Marcelle) Lender. Observa con detenimiento, muy pocas veces podrás ver algo tan espléndido.”

“¡Siempre escucho burdel! ¿Y qué? En ningún sitio me siento más en casa.”

Toulouse-Lautrec.

El Color de los Dioses
El Color de los Dioses

Además, hasta el 8 de enero también podrán disfrutar de El Color de los Dioses, una muestra de réplicas de la antigua Grecia, Egipto, Roma y Mesoamérica pero con los colores originales. Fueron Vinzenz Brinkmann y Ulrike Koch Brinkmann quienes,  gracias a técnicas de fluorescencia de rayos X, espectroscopia de absorción UV, análisis de pigmentos y experimentos de envejecimiento acelerado, nos ayudan a comparar las piezas auténticas con réplicas como nunca antes se han visto.

Quedan pocos días para disfrutar del satín, el encaje, el maquillaje, la seda, las plumas y tacones del Moulin Rouge, así que corran a Bellas Artes que se van el 27 noviembre. Adieu.

La Payasa
Oh là là! La Payasa

Y tú ¿qué opinas?