Homosensuales: les quedan dos últimas oportunidades para ver Rotterdam, la obra de teatro sobre un hombre heterosexual atrapado en el cuerpo de una mujer.

Hace cincuenta años no se montaban obras como Rotterdam. Creo que ni hace 20 años se montaban obras como esta. Nunca había visto algo igual en teatro: dos mujeres que llevan años siendo novias empiezan a tener serios problemas en su relación cuando Fiona le dice a Alice que cree que no es una mujer, sino un hombre. De hecho, en algún momento así se describe Adrián (Fiona): «Soy un hombre heterosexual atrapado en el cuerpo de una mujer». Esta revelación detona una serie de conflictos y cambios en los personajes que no dejarán indiferente a nadie.

¡Tienen que ver Rotterdam!

A pesar de que el tema podría considerarse difícil, esta obra de teatro dirigida y traducida por Roberto Cavazos, escrita por el dramaturgo Jon Brittain, te atrapa en todo momento.

Las actrices Valeria Vera (Fiona/Adrián), Pía Watson (Alice), Fernanda Tosky (Lelani) y el actor Luis Romano (Josh) me conmovieron: me hicieron reír, recordar momentos tristes, tener un nudo en la garganta, ponerme en los zapatos de los personajes y cuestionarme qué haría yo si de pronto la persona que amo y con la que llevo compartiendo varios años de mi vida me anuncia que cree que nació en el cuerpo equivocado.

Rotterdam: transexualidad, lesbianismo y vivir en el clóset 

Algo que me encantó de Rotterdam es que no solo aborda la transexualidad y los conflictos que esto puede generar en una persona, también trata el tema de ser una mujer lesbiana y vivir en el clóset. Alice lleva años con Fiona, pero sus padres creen que solo es su roomie (¿de casualidad esto a alguien le suena familiar?). De hecho, cuando por fin Alice va a atreverse a confesarles a sus padres que es lesbiana —¡por correo electrónico!— es que Fiona decide contarle la verdad: quiere dejar de «intentar ser mujer», quiere hacer su transición y quiere que ahora se refieran a ella/él como Adrián.

Pía Watson y Valeria Vera en Rotterdam. / Foto: Ulises Avila H.

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Esto es algo que me gustó mucho porque nunca me había puesto a reflexionar sobre lo difícil que ha de ser que te llamen por un nombre que sientes que no es tuyo. Pero ¿qué hay de la persona a la que de pronto le cambian la jugada? «Yo soy lesbiana», le dice Alice a Adrián en una de sus tantas discusiones. Y es entendible: a ella le gustan las chicas, no los chicos. Me parece muy valioso que en Rotterdam podamos ver ambos puntos de vista y darnos cuenta de lo difícil que esta situación es tanto para Adrián como para Alice. Pero ¿qué ganará: la apariencia física/el género de una persona o el amor que sientes por él/ella?

Por favor, [email protected], vayan a ver esta obra de teatro. Les juro que no van a arrepentirse. Anoten: miércoles 2 de agosto o miércoles 9 de agosto a las 20:30 horas en el Foro Shakespeare. Y lleguen temprano. A las 19:50 ya había cola para entrar. El teatro estaba completamente lleno el día que fui y seguro así estará estas últimas dos presentaciones. Boletos en taquilla. ¡VALE MUCHÍSIMO LA PENA!

Apoyen el teatro. Valoren que ahora pueden montarse obras como Rotterdam. Consumamos teatro LGBT y llevemos a nuestros amigos heterosensuales también. ¡Que viva el amor!

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