Para comenzar a hablar de esta novela, creo que es esencial hablarles de la fascinante persona responsable de escribirlo: Abigail Tarttelin 

Es actriz, novelista y líder de una banda feminista llamada GIRLBOY cuya música se concentra en alzar la voz en pro de las mujeres y difundir un mensaje sobre la importancia de no dejar que los medios o la sociedad les dicten cómo vestirse o cómo deberían ser sus cuerpos para ser hermosas.

Si su novela me fascinó, cuando conocí a esta mujer no pude más que hacerme fan de su personalidad y de su música. Les dejo su canción Jennifer Lawrence: un tributo musical a la conocida protagonista de The Hunger Games y ganadora del Oscar, que de acuerdo a la banda y a sus fans, es una mujer que nunca se ha dejado intimidar por la misoginia y el sexismo. Escuchen la canción, me dan las gracias después…

Continuando con ‘Abby’ (como prefiere que la llamen) Tarttelin, ella ha escrito para The Guardian en línea, The Huffington Post, y editó la sección Libros de Phoenix Magazine; y su novela Golden Boy (2013) es una auténtica joya. De hecho, en 2014 esta novela fue pre-seleccionada para el premio LAMBDA LITERARY, que premia a lo mejor en literatura LGBTI+, en la categoría de LGBT Debut Fiction y tanto la crítica como los lectores han aplaudido la capacidad de la autora para retratar la realidad de un sector LGBTI+ que olvidamos con frecuencia, una letra que a pesar de pertenecer a estas iniciales que definen a nuestra comunidad, muchos aún no logramos entender: la INTERSEXUALIDAD.

Entiendo que muchas veces las definiciones en un libro o en un blog no puedan darnos una idea tan amplia de cómo es la vida de una persona intersexual, pero esta novela en definitiva logra explicar no sólo cómo es una persona intersexual, además explora sus deseos, sus miedos y todo aquello que muchos no logramos entender aún sobre el género y por qué la humanidad ha insistido tanto en asignarle uno a cada ser vivo que existe. Sobre todo porque la autora se tomó bastante tiempo en hacer una ardua investigación sobre el tema, es evidente en la novela su dominio del tópico, pero también se percibe una profunda sensibilidad con la que lo trata.

La novela relata la historia de Max Walker, un Chico de Oro (‘Golden Boy’ es un término que se usa en Tumblr por una comunidad de jóvenes intersexuales con los que Abby interactuó para obtener información que utilizaría en la novela). 

A simple vista, Max es el muchacho con la vida perfecta; es inteligente y atlético,  el hijo y el amigo perfecto, por lo que en conjunto se vuelve irresistible para las chicas. Además, su entorno también parece impecable. Karen, su madre, es una renombrada abogada penalista, obsesionada con mantener su imagen profesional y personal intachable. Por supuesto le funciona muy bien, pero ahora que sus niños han crecido, siente que comienza a perder el control y le preocupa que el cuento de hadas que todo mundo cree que tiene por vida, se convierta en una película de terror. Por si fuera poco, su esposo Steve se lanza en ese momento como candidato al Parlamento, por lo que la familia Walker está bajo la mirada de todos los medios de comunicación.

La tensión de la familia se ha ocultado bien, pero ocultan algo. Nada malo, más bien alguien a quien no han sido capaces de entender: Max. Un chico especial, diferente por decirlo de algún modo. Max es intersexual. Y aunque la mayor parte de sus años los ha vivido oculto y de algún modo “a salvo”, cuando Hunter, un engimático amigo de su infancia aparece, las cosas dan un giro inesperado para Max y para todos los que le rodean. Max comienza a cuestionarse… ¿Por qué no puede hablar con sus padres de lo que le pasa? ¿Qué más esconden sobre su condición? ¿Por qué sus padres no hablan de ello? ¿Qué más se está escondiendo de Max y su condición? Cuanto más explora Max estas preguntas y sus posibles respuestas, se da cuenta de lo poco que le conocen sus padres y de las muchas dudas que le han prohibido resolver. Además, el elemento romance en su vida complica un poco más las cosas.

Las partes duras de la historia, no voy a mentirles, son crudas. Muerden, laceran, nos adentran en el mundo de miedo y ansiedad que Max ha reprimido tanto tiempo y de pronto, como si abriese la Caja de Pandora, todos los males que había almacenado en su interior se liberan y revelan todas las carencias que existen en la familia Walker. Y no, no quiero que esto les asuste, por el contrario, creo que este es uno de los elementos que hacen que esta novela se convierta en un viaje de autodescubrimiento para el lector mientras acompaña a Max en su viaje.

El talento de Tarttelin es innegable. Estructuró a un personaje fascinante y no por ser intersexual sino por la personalidad que posee. Al final es imposible no admirar a Max, no sentir un afecto genuino por este personaje y sentirse aliviado por haberle conocido. Max es una poderosa voz de los intersexuales a los que quizás jamás has conocido. En el viaje les conoces, aprendes y te das cuenta de que tienes mucho más en común con ellos como con todos los miembros de la comunidad LGBT+ de lo que te imaginas.

Creo que el punto crucial, además de hablar sobre la intersexualidad, es que esta historia toca el tema de la crisis familiar, de ser adulto y con ello asumir tu identidad como persona más allá del género. Por supuesto que la autora abre el debate sobre el binario de género, sobre las normas impuestas sobre cómo “debería” ser una mujer o un hombre. Y para aquellos que se identifican fuera del género binario puede ser un emocionante viaje que les ayudará a sentirse comprendidos, aliviados de que no están solos en el mundo, y para aquellos que han asumido una identidad masculina o femenina, les da una idea de que el espectro del género es mucho más amplio que rosa y azul.

Así que no me queda más que pedirles que dejen un rato sus smartphones y lean esta novela.

¡Felices letras!

Y tú ¿qué opinas?