#Homosensuales, quiero invitarlos al rincón personal de la #Bisensual mexicana más famosa del mundo (en serio, pregúntenselo a casi cualquier extranjero con un poco de cultura): la Casa Azul de #FridaKahlo en Coyoacán.

2016-03-06 14.25.01-1
Frida con rebozo magenta, Nickolas Muray, New York, 1939.

Mi madre me llevó con mi hermano cuando éramos niños, y no recuerdo que la escuela nos llevara #fail. Para mí fue como una visión etérea durante unos veinte años, creo, y francamente me sentía avergonzado por no haber regresado en todo este tiempo, ya que se trata de un museo icónico de la #CDMX, de fama mundial, y que además veo todo el tiempo porque vivo muy cerca #QuéOso. Pero por fin me hice el tiempo de ir a visitar otra vez este espacio íntimo e histórico. No será muy grande, pero los mejores perfumes vienen en botellas diminutas.

Quizá esperen oír de mí lamentos de lo mucho que se sufre viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr.

Taller
Taller

Uno no necesita ser fan de la mujer del billete de 500 pesos para saber que sus piezas son excesivamente personales y hasta dolorosas, pero siempre bellas y muy coloridas. No importa si se echan el artículo de Wikipedia o la película de Salma Hayek, saben que Frida sufrió más que Fantine debido a la relación de amor-odio que tuvo con el muralista mexicano Diego Rivera y al accidente que limitó su cuerpo y que le impidió procrear.

En el museo claro que el visitante puede admirar piezas originales. Pero entrar a la cocina, caminar por el patio, estar a centímetros de sus pinceles y pinturas, e imaginarse en las camas en las cuales pasó gran parte de su vida; ayuda a comprender la verdadera agonía y la fuerte pasión que esta mujer tuvo durante su vida. La casa, como sus piezas, desbordan colores y el espíritu mexicano. Visitar este lugar ayuda a entender en realidad tantas fuentes de inspiración tan profundas.

2016-03-06 14.46.38-1
Vestidos

Este año también podemos disfrutar una exposición temporal de sus vestidos y accesorios, algo que los adictos de la moda no podemos perdernos. No necesito decirles que su imagen, con todo y las cejas de azotador, han inspirado a diseñadores en todo el mundo durante décadas, ayudando a impulsar la artesanía, la destreza y la originalidad mexicana. Además de los vestidos con bordados de brillantes colores, el contacto con esta mujer crece al poder admirar su perfume, su labial, su ropa interior, sus accesorios para el cabello, sus zapatos y hasta una pierna prostética. Después de todo, lo que uno se pone todos los días confirma muchos elementos de nuestra identidad.

Visitar museos puede llegar a ser impresionante y hasta una epifanía, pero es algo impersonal. Durante mi vida he tenido el privilegio de visitar las casas en las que, por ejemplo, Oscar Wilde nació, o en las que Van Gogh, Mozart o Jane Austen vivieron durante un tiempo. Pero esta casa es diferente (supongo que no puedo ser objetivo por ser mexicano).

En verdad se los firmo: vale la pena. Sólo traten de no ir en domingo, y menos durante vacaciones, a menos que estén dispuestos a echarse al menos una hora de fila (y hasta con eso, lo vale).

Y tú ¿qué opinas?