Jamás ha existido un sentimiento tan difícil de explicar como el amor, pero, sorprendentemente, a veces no hace falta más que un par de microcuentos para lograrlo. 

Cuando uno ama, o incluso cuando se está enamorado con tal intensidad que pensamos que a ese enamoramiento lo podemos llamar amor, a veces las palabras simplemente no alcanzan para expresarnos, para describir cómo es que nos sentimos. Escribimos cartas, leemos poemas, escuchamos canciones, titubeamos, nos hiperventilamos cuando tratamos de decir lo que sentimos, y muchas veces nos toma más de un intento lograrlo. Y, la verdad, muchas veces sentimos que no hemos podido expresar de manera correcta, o completa, el sentimiento tan grande que llevamos dentro.

Adán y Eva, Alberto Durero

Por esa razón, aquí les presento 10 microcuentos que pueden utilizar todos aquellos que se encuentren enamorados y sean correspondidos; que lo estén, pero no encuentren una respuesta positiva a esto; e incluso todos aquellos que, aunque no estén enamorados busquen (o no) enamorarse del amor mismo. Porque, a veces, alguien más ya nos ha ayudado a encontrar las palabras que tanto buscábamos de manera fallida. Y también porque, a veces, no se necesita un gran discurso ni una historia épica, sino tan solo un par de microcuentos, para hacer inteligible ese sinsentido que es el amor.

1.- Claúsula III – Juan José Arreola

Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.

2.-El harén de un tímido—René Avilés Fabila

Cómo temía decirles que no, opté por conservar a todas las mujeres que he amado.

3.-Ilusión—Jorge Bucay

Los amantes, René Maigritte

Había una vez un campesino gordo y feo

que se había enamorado (¡cómo no!)

de una princesa hermosa y rubia.

Un día, la princesa (ve a saber por qué)

le dio un beso al feo y gordo campesino…

y, mágicamente, este se transformó

en un esbelto y apuesto príncipe…

(Por lo menos, así lo veía ella.)

(Por lo menos, así se sentía el.)

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