velita prendida
velita prendida
Publicidad

Seamos sinceras, ¿a quién no le gusta tener en su vida una velita prendida? (slang utilizado para referirse a un ex o un whatever del cual sacamos provecho de algún modo), dígase la persona que sabes que siempre le puedes hablar para un beso o hasta un… bueno, ya tú sabes, esa persona que pase lo que pase va estar ahí paciente para cuando decidas que sí quieres intentarlo.

La primer cara de la moneda es:

Cuando nosotros somos esa persona incondicional que siempre vamos estar cuando nos necesiten, así nos tengamos que morder el corazón, no importa por qué, en nuestra mente ella lo vale. Muy dentro de nosotros tenemos la ilusión de que llegue la luz a su vida y se dé cuenta que eres tú lo que tanto necesita, onda el airecito en la cara de Rosa de Guadalupe, igualito.

Pero ¿qué tan bueno es esto? ¿Qué tanto nos conviene sentimentalmente? Empecemos cuando nosotros somos esa velita prendida. Como a mí se me facilita esto de las peras y manzanas, expliquémoslo de ese modo:

Supongamos que tú tienes una semilla, o sea una relación, y para que te dé frutos tienes que sembrarla en una buena tierra, regarla, y ponerle su composta orgánica, pero si no sabes de qué es tu semilla, tampoco sabrás qué fruto saldrá. Por lo tanto, todo el tiempo y el esfuerzo que invertiste en este proyecto será en vano. Lo mismo pasa aquí, todo el tiempo que inviertes en una relación que no sabes qué futuro tiene porque la persona con la que lo deseas no es clara y solo te da largas, estarás invirtiendo en aire o sea nada, y es típico que siempre te busquen cuando más te necesitan, o ¿acaso pensabas que te van a buscar cuando están de buenas? Claro, hasta que necesitan el apoyo de alguien que les diga cómo seguir adelante. Esto lo puedes tomar como una señal bien clara para saber si tú estás en este mood de velita o no, si es así pregúntate si esto es lo que estás buscando, si deseas ser ese punching bag que sólo recibirá los madrazos, por que en la buenas no será así.

keep-calm-and-don-t-call-herRecuerda el que tiene que parar eres tú, no la otra persona, ya que ella puede buscarte, mensajearte, llamarte etc., pero de ti depende contestar y estar ahí, así de fácil y sencillo terminan las cosas. Cuando tú decides dejar de estar ahí, recuerda un principio básico CUANDO SE QUIERE, SE ENCUENTRA EL MODO Y CUANDO NO, SE ENCUENTRAN PRETEXTOS, ¡en verdad! Si no pregúntenme cómo le hago para que me alcance la quincena… ¿ven? Cuando se quiere, se puede, ahora sé muy claro con algo. Es que en ese momento no esté disponible, te hable con la verdad y te diga las cosas de que tal vez no es el tiempo ni el momento pero no te tienen por qué estar ahí dándote largas y largas para cuando te necesiten, sé que siempre se tendrá la curiosidad de: “Y para qué me hablará” “Que pasará si contesto esto…” y todos esos supuestos que tienes cuando dejas de contestar o responder a cualquier indicio de comunicación. Pero sólo piensa que cada vez que le contestas o le marcas es volver a empezar si ya llevabas dos meses sin caer en ese maldito vicio. Ahora llevarás cero días, así que ánimo, puedes lograr romper ese mal hábito de ser el cirio pascual de tu persona.

Aquí la otra cara de la moneda:

Y esta parte es cuando nosotros tenemos a nuestra velita muy en nuestro altar, esa persona que “sí, sí pero no”, a la que sabemos que nos encanta que nos suba el ego, a la que nos en canta que nos diga lo mucho que nos quiere y lo mucho que le gustamos, y a la que a pesar de nuestras excusas siempre se porta bien con nosotros, pues allá esta ahí porque quiere, porque yo ya le he dicho mil veces lo que siento y que no le puedo dar nada serio, ¡pero canalla! Actuamos de una forma que no va con lo que decimos o sea hacemos lo que nos conviene. Esas tardes de lluvia que deseas estar al lado de alguien y te preguntas: “¿bueno y por qué no le marco a…..? ¿y nos acurrucamos? total… ¿qué puede pasar?”. Bueno pues lo que puede pasar es que ella se siga clavando aunque tú le repitas mil veces que no eres para ella o que simplemente no se puede. Es tan fácil perderse en ese narcisismo y hasta cierto punto ser egoísta y no pensar más que en cómo nos vamos a sentir mejor. Sé que puede ser como una soga de seguridad, para eso de no sentirnos solos al saber que ya estás en el ruedo [email protected], que al menos hay alguien atrás que te puede cachar.

Pero vamos, hay que tener más autoestima que eso, y peor aún si tienes la típica persona que es tu velita y también tienes una relación, por que ahí no sólo estás afectando a una persona, y sabemos las palabras mágicas para que esa persona no se vaya de tu lado, diciéndole lo maravillosa que es, o la extraordinaria e increíble que es, pero no merece a alguien como tú, merece a alguien mejor. ¿Neta? Bajémosle dos rayitas a nuestro ego y aceptemos que esa es pareja perfecta que queremos dejar para al rato, como si las sobras de nuestra atención lo fueran todo. Sabemos que no es así y que si ahorita no le puedes dar algo bien, no actúes de esa manera, como si nos interesara, y peor aún cuando se consigue a alguien más y siempre aplicamos el: “no por favor, no puedo verte con alguien más”. Pues claro wey, tu refugio emocional está partiendo con alguien que decidió entrarle de lleno. Es mejor pensar las cosas y ser sinceros con lo que queremos, y no seamos canallas, seamos más valientes que tener a alguien guardado. Pon un alto a la broma, y sí, cuesta mucho trabajo pero así se vive y se sigue adelante.

Espero que mis palabras sean de su agrado porque a mí me encanta escribirles, gracias por leerme y gracias por sus mensajes, cabe aclarar que sigo esperando sus sugerencias. ¡Anden, ya no sean apáticos! Les mando un saludo enorme y espero no haber estado muy intensa hoy.

Y tú ¿qué opinas?