Las expectativas de quienes nos rodean suelen ser, en muchas situaciones de vida, un factor decisivo en lo que somos y hacemos y la manera en que nos expresamos.

Constantemente nos vemos presionados a llevar a cabo ciertas cosas, a responder de ciertas maneras e incluso a actuar de tal o cual forma para poder llenar lo que aquellos a nuestro alrededor esperan. Desde familiares, pensando en que deberías vestir de alguna manera, sentarte de otra, tener ciertas amistades, hasta amigos que pueden formar parte de un círculo en donde “debes” comportarte de alguna forma, responder a ciertas modas, a ciertos gustos y realizar actividades que para quienes conforman ese círculo son necesarias. En el entorno en el que vivimos, estas presiones aparecen de manera constante, influyen en cosas que desde cierta lupa pueden parecer mínimas, pequeñas e igualmente, pueden ser clave en decisiones mucho más complejas, que trascienden en cómo se desarrolla nuestra persona y nuestra existencia a corto, mediano y largo plazo.

Como parte de la comunidad LGBT+, existen una serie de clichés que la misma sociedad ha aceptado, clichés, formas, “reglas”, podemos llamarlo como queramos, al final, es importante que en algún momento de la vida escucharemos algún comentario basado en ideas absurdas sobre lo que significa ser alguna de las letras de lo LGBT+. Incluso, estas frases pueden ser pronunciadas por personas que forman parte de la misma comunidad. ¿Se les ocurre alguna? Aquí va un par:

“¡Ah eres lesbiana! ¿Por qué no te vistes como hombre?” “Tengo un amigo gay que siempre me da consejos de belleza” “¿Mujer Transexual? Claro, eres un hombre al que le gusta vestirse de mujer, es como ser travesti” “Oye, tú que eres bisexual ¿A poco siempre andas caliente? A ustedes les encantan los tríos ¿no?”

Estos son sólo unos ejemplos, pero estoy seguro que todos hemos escuchado alguna de estas frases y/o nos la han aplicado. Evidentemente, estas frases responden a la ignorancia anclada en la persona que las pronuncia, en el mejor de los casos, si es alguien cercano, alguien que forma parte de nuestro círculo, podemos hacer nuestra labor de informar y ayudar a que estas personas entiendan que quizá las formas y las afirmaciones que acaban de hacer están erradas. En el caso de la bisexualidad, sabemos que hay un sinfín de frases que están sustentadas detrás de los tabúes que flotan alrededor del tema, de los cuales hemos hablado en muchas ocasiones. Tabúes como que la bisexualidad no existe, o que es una fase, o incluso que es una homosexualidad de clóset, una homosexualidad reprimida. Hoy no vamos a ir hacia allá.

Queridos Bisensuales, hoy, lo que buscamos dejar claro en Homosensual, es que no existe una mala bisexualidad ¿Por qué? porque no hay buenas o malas maneras de vivir la sexualidad.

Hay responsabilidades, hay consecuencias, hay decisiones, hay placer y gustos, hay cosas que nos gustan y cosas que no, pero mientras no se dañe a nadie, la sexualidad no tiene formas negativas o positivas, sólo tiene formas.

Muchos bisexuales, que se asumen como tal y van por la vida aceptándolo frente a los demás, se ven envueltos en presiones de lo que los otros esperan que como bisexuales, quieran ser o hacer.  Algunas personas, que no entienden del todo el funcionamiento de la bisexualidad, afirman o establecen puntos como estos:

Solo puedes saber si eres bisexual cuando ya probaste con hombres y mujeres (cis).

Esta afirmación es errónea. Puedes saber si eres bisexual incluso si nunca en la vida decides tener sexo con alguien. La bisexualidad no consiste en una prueba que compres en la farmacia, en la que se te indique que después de tener sexo con hombres y mujeres, la tomes y te sientes a esperar para saber si ambas cosas te gustan. Como bisexual, sabes que te atraen personas de tu mismo sexo/género y de sexo/género distinto al tuyo. Sucede igual que en otras orientaciones, los homosexuales, los heterosexuales, las lesbianas, saben que esa es su orientación antes de irse a la cama con alguien, saben que les atraen unas personas y que al mismo tiempo, no estarían sexualmente con otras. Nunca sientas como bisexual, que para poder comprobarle algo a alguien, debes “experimentar” como método de confirmación. Lo que eres, lo eres y nadie debe dudarlo. La decisión de con quién sí y con quién no, sólo le corresponde a quienes decidan participar en ella.

Todos los bisexuales quieren un trío

No. Bueno, quizá la mayoría queramos un trío, pero cuando digo “la mayoría”, me refiero a la mayoría de las personas, sin importar su orientación. Como bisexuales, tenemos la libertad de vivir la sexualidad de mil maneras, eso no implica que todos estemos buscando tener un trío, ni que ese sea nuestro mayor anhelo. La actividad sexual no tiene nada qué ver con la orientación. Los tríos, tampoco.

Tienen qué gustarte 50%/50%, sino eres gay o heterosexual

A ver, vayamos al punto. Hay un heterosexual al que le encantan las rubias, pero jamás lo voltean a ver. Un día encuentra a una pelirroja, se enamoran, se casan, viven juntos el resto de la vida, tienen hijos y un día mueren. El heterosexual, jamás dejó de saber que le encantaban las rubias, pero esta mujer pelirroja se convirtió en la mejor compañera de vida que pudo escoger. De esta anécdota, podemos concluir que en efecto, no somos nadie para ir en contra de la afirmación que dice que a él le siguieron gustando las rubias, y tampoco podemos establecer que su relación de vida fue un engaño. Existen muchas personas bisexuales a quienes se les facilita tener relaciones afectivas que se recargan más hacia algún lado de la moneda, algunos deciden tener más relaciones “homosexuales” o “heterosexuales”, ya sea por comodidad, por gusto o porque simplemente, esas relaciones son las que han sucedido en sus vidas. Sin embargo, esta situación no elimina su orientación bisexual, no corta de tajo sus atracciones físicas y/o emocionales. Si eres una chica bisexual que decide tener más relaciones afectivas con chicos que con chicas, adelante, no hay nada de malo en ello. Eso no te vuelve heterosexual. Querer responder a ese 50/50 que la gente espera es un error, a lo único que debemos responder como bisexuales es a lo que nos indica el momento y nuestras necesidades.

Los bisexuales son malos

Ser bisexual es muy malo, es feo, es horrible, igual que ser heterosexual, homosexual, lesbiana. Es en proporción, igual al hecho de que ser bisexual es bueno, es bonito, es hermoso. Tener tal o cual orientación no nos hace mejores ni peores personas. La orientación no está ligada en lo más mínimo a eso. Mucha gente ha asumido que ser bisexual está mal, porque rompe las reglas de “lo que debería de ser”, porque no lo entienden, porque creen que es estar en medio y al mismo tiempo no estar en ningún lado. Ninguna orientación sexual debería cargar con el peso de ser considerada negativa. Lo único malo aquí, es que alguien de verdad considere que ser bisexual es malo, porque no sólo está propagando un mensaje de odio, sino que está exponiendo a todos su nivel de intolerancia, odio y desdén por aquello que no le resulta conocido.

Los leo pronto… Sab!

Y tú ¿qué opinas?