Hoy quiero escribirles sobre ser infiel, un tema del que pocos nos salvamos. He de confesarles que lo he hecho y me lo han hecho, y he sido el otro sabiéndolo y sin saberlo, es algo bastante común en nuestra comunidad. Pero los invito a seguir leyendo si lo que quieren es dejar de hacerlo.

No se puede ser “medio infiel” o “un poco infiel”. Los psicólogos dicen que es perfectamente natural (y que no tiene nada de malo) fantasear con otras personas, por ejemplo, durante actos sexuales, ya sea que estemos con alguien que conocimos hace unas horas o con nuestro compañero de vida de veinte años. Pero al final se trata de no hacerle al otro lo que no queremos que nos haga.

Esto implica cuestionarnos si, por ejemplo, para nosotros un mensaje de texto es inocente. Chí pero ño. Si no se lo queremos decir a nuestro novio, probablemente no sea tan inocente. Serle infiel a alguien, desde mi punto de vista, no implica necesariamente un acto sexual, puede ser prometerle a alguien por quien sentimos atracción que vamos a terminar con nuestro novio para empezar una relación con él. También es obviamente mentir, y ojo con esta palabra, ya que no significa necesariamente “no decir la verdad”, es intencionalmente hacerle creer a nuestro novio algo que sabemos no es la realidad.

Quizá algunos de ustedes lo hacen todo el tiempo sin control (cuando van a bares o cuando están aburridos usando una app de ligue), otros puede que lo hagan por primera vez pero quieren detenerse porque no quieren lastimar a su novio. Probablemente los descubrieron, o los llevó a terminar una o más relaciones, pero al final si poner el cuerno no es algo que quieran seguir haciendo, ahí les va.

De acuerdo con el sexólogo Joe Kort, existe la posibilidad de que ese comportamiento no sea completamente culpa del infiel. Algunas personas lo hacen porque sus propios padres lo hicieron. Si fue durante la infancia de sus hijos, éstos pudieron escuchar conversaciones y actualmente recordar discusiones o acusaciones sobre andar de mirones, coquetear, o ser infiel como tal; y eso se guarda en el subconsciente y se puede reproducir. Si ese fue el caso y no se sabe aún, habría que investigarlo con cuidado y sin acusar a nadie, por ejemplo preguntando primero a nuestros hermanos, o a nuestros padres sólo si la infidelidad ha sido un tema que le haya preocupado a algún familiar particularmente en el pasado. Esto para saber si es algo que se esté arrastrando en el subconsciente.

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Hablando de temas familiares sensibles, si cuando niño alguien fue víctima de abuso sexual y no se trató, hoy puede experimentar un comportamiento sexual compulsivo. El abuso pudo ser directo (con penetración o contacto físico) o indirecto (haber sido besado o abrazado inapropiadamente, haber sido expuesto desnudo u obligado a ver a alguien desnudo, o hasta por el hecho de haber recibido insultos relacionados con la masculinidad). Igualmente se tendría que investigar cuidadosamente con familiares que no sean los padres si alguien ha sufrido algún tipo de abuso sexual. También los tíos o personas mayores deberían considerarse como posibles agresores. Se puede leer un libro sobre abuso sexual para ver si algo suena familiar.

También puede ser que la relación tenga problemas o sentimientos negativos que no se han expresado o trabajado. Aunque no se justifica, el enojo con nuestra pareja puede manifestarse buscando la aceptación que se quiere en alguien más. Puede ser que busquemos compensar la falta de romanticismo o probar cosas nuevas sexualmente, y nuestro novio no lo hace. ¿Entonces qué hacer? Hablar. Decirle por qué estamos frustrados, tristes o enojados para arreglarlo, y personalmente reflexionar si algunos de estos problemas lo han sido en relaciones anteriores.

Por otro lado, cuando una persona es adicta al sexo, pierde el control y recae en comportamientos que le han traído consecuencias negativas sin poderse detener. El aburrimiento y las apps de ligue son la peor combinación para estas personas. El primer paso es asumir la responsabilidad, y luego, asistir a reuniones de Adictos al Sexo con el fin de detener un patrón que no se desea.

La homofobia interna puede ser también una causa parcial, ya que a muchos de nosotros nos enseñaron cuando niños a no relacionarnos “demasiado” con personas de nuestro mismo sexo. Eso puede orillarnos a que hoy no seamos capaces de establecer una relación seria con alguien, y ser infiel es una forma de evitar la intimidad emocional.

Por último, puede ser simplemente que la monogamia no sea para todos. Cada vez hay más estudios que demuestran que el ser humano es polígamo por naturaleza, pero muchos creen que deben tener una relación seria cuando no la quieren porque es lo que la sociedad espera. La monogamia es una decisión, pero podemos ser poliamorosos, o buscar una relación abierta, o simplemente pasar de un amante a otro sin comprometernos (claro, siempre dejándoselo claro al otro) y no hay nada de malo.

Al final, cada quién decide lo que se hace y le hace a los demás, y si quiere resolver o no sus problemas. Asumir la responsabilidad es el primer paso, e ir a terapia puede ser el segundo cuando se asume un problema serio.

Y tú ¿qué opinas?