En la actualidad, las posibilidades de establecer una cita con personas que vagamente conocemos son muy altas. Ya sea que lo único que se busca sea un encuentro sexual o una intencionada necesidad de compartir el tiempo con alguien. Usualmente la primera cita es altamente más propensa a suceder que la segunda. Sin embargo, hemos aprendido a sexualizar, porque de eso va la cosa en la sociedad, cada encuentro. Incluso en aquellos donde lo que se busca es algo más que sexo, elegimos con quién salir a partir de una serie de factores que nos rigen como persona; color de piel, complexión física, afinidad, intelecto. Todos los elementos que influyen no están exentos de una mirada preconcebida, de un pensamiento formado antes de que los pares se encuentren y se conozcan.

Los bisexuales, entiéndase tanto hombres como mujeres, son estigmatizados, usualmente por ideas cliché que poco ayudan a que las citas/encuentros sucedan de manera libre. Es muy común que cuando se toca el tema de la orientación sexual en la mesa de algún café o de algún bar y uno de los dos establece que su atracción física y/o emocional está dirigida tanto a hombres como a mujeres, se piense que se está compartiendo el tiempo con una persona promiscua y no definida. Ya no se trata sólo de posicionarse frente a las adversidades comunes, sino de luchar constantemente por que el mundo se dé cuenta de que la cosa no pinta de esa manera.

Un bisexual dentro de una cita debe estar completamente consciente de que las ideas erradas pueden salir a flote sin más ni más y al mismo tiempo, preparado para afrontar la situación y explicar, de manera clara, que cuando conoces a alguien, cuando buscas una relación, la bisexualidad juega un papel exactamente igual al que juega un heterosexual o un homosexual. Los ojos se le van a cualquiera, las ideas en la mente le suceden a quien sea sin importar su orientación, porque al final del día, somos seres pensantes capaces de seleccionar la información  que nos llega y procesarla de la manera que decidamos. Ese punto es trascendental y al mismo tiempo incorrecto. Nadie debería ir preparado para defender a su persona y a lo que es en una cita. Cuando dos seres humanos se conocen deberían sentirse en completa honestidad con ellos mismos, porque de esa honestidad depende la posibilidad de que algo más suceda. Muchos dicen

“yo nunca estaría con un bisexual.”

¿En verdad? Por las calles que nos rodean caminan miles de personas con las que quizás sí se darían una oportunidad sin siquiera saber si su naturaleza y su forma de ser lo valen. Ser bisexual no tiene nada que ver con lo buena o mala persona que seas, ni siquiera deberíamos debatir, en ese sentido, la integridad de alguien solo por su orientación sexual.

Otro de los argumentos  que se escuchan frecuentemente cuando se habla con un bisexual es:

“yo no podría estar contigo, porque estaría celoso de todos, tanto de hombres como de mujeres”

Seamos claros, los celos tampoco son un referente relacionado con la orientación sexual, sino un concepto individual que tiene que ver con la persona, con sus bases, con su formación, con su manera de ser. Este es un argumento completamente infundado, o acaso ¿cuando un gay está con otro gay se siente celoso de todos los hombres? De ser así, recordemos que ese es un problema con nombre: celotipia.

“¿Qué es mejor, el sexo con hombres o con mujeres?”

Si en una cita con un bisexual le has formulado todas estas preguntas, probablemente no lleguen a la cama, ni a la segunda cita, ni al altar, ni a ningún lado. Pero como respuesta sólo puedo establecer que no hay algo mejor o peor y que cada persona disfruta de sus relaciones sexuales de maneras muy diferentes. Incluso en una relación estable una pareja puede tener días en los que el sexo es extremadamente bueno, y días en los que hubieran preferido irse a dormir sin intentarlo. A nadie le gusta compararse con el ex, a nadie le gusta ser comparado con otros. ¿Por qué hacer una pregunta que está en el mismo punto de similitud? Lo importante es enfocarse en lo que está sucediendo entre estas dos personas, en el aquí, en el ahora. Si estás intentando algo con un chico o chica bisexual y éste/a se ha tomado su tiempo y te ha compartido su persona, es porque quizás tú cumplas con lo que está “buscando”, ¿para qué entrar en terrenos pantanosos que son completamente innecesarios?

Y con ese último planteamiento llegamos al centro de la situación.

Si este chico o esta chica ha decidido salir contigo, es porque encuentra en ti elementos que le atraen, no le importa lo demás, le importas tú.

Sería improbable que esta persona te hiciera preguntas que cuestionaran tu orientación sexual o que indagara en elementos de tu vida para comprobar si realmente vales la pena por aquellos con quienes te has acostado o con quienes has estado sentimentalmente. Con el tiempo, es sencillo descubrir que lo más valioso es ser tú mismo, tu orientación sexual define una parte de tu ser, pero no convierte a nadie en un ser fantástico con el que no puedas relacionarte. Los bisexuales tienen como tarea constante posicionarse y hacerse visibles para llegar a ser respetados por aquellos que no los conocen directamente. Si ya llegaste a una cita con alguno de ellos, no cumplas el patrón social de preguntarte si es real lo que dice o no. Conócelo, conócela, porque al final del día por algo estás ahí, con él, con ella, por algo decidiste dedicarle tu espacio y compartir tus cosas. Seamos honestos, de entrada salir con alguien nuevo es complicado y nos pone los nervios de punta, agregarle dudas premeditadas sólo complicará las cosas. Los bisexuales somos muy divertidos y eso lo puedes comprobar saliendo con uno. ¡Soy bisexual, ¿quién dice yo?!

Los leo pronto…Sab!