La primera vez que escuché la palabra bisexualidad, entendí que la formulación de mi propia identidad y de mi orientación había sido errada.

Durante un tiempo estuve a la mitad de una batalla campal entre elegir o no elegir lo que en el fondo pudiera hacerme sentir parte de un grupo y que, al mismo tiempo, me diera la oportunidad de entender cuáles eran los parámetros en los que pretendía vivir. Para muchos, esta batalla puede presentarse como inútil, incluso como cliché forzado. En mi caso, había una discusión constante dentro de mi cabeza en la que se peleaban la heterosexualidad y la homosexualidad como frentes comunes con argumentos que partían del hecho de que podía sentirme atraído por hombres y por mujeres. La bisexualidad como opción me parecía absurda, incluso negativa.

Blue, pink, purple books.
Libros azules, morados y rosas.

Cuando uno se topa de frente, no con el concepto, sino con la confirmación de que es imposible “decidir” en términos de orientación sexual, es cuando el panorama se abre para dibujarse con mayor sentido y con una mejor ruta de existencia, una que no se interpone en la conciencia y que no pretende dañar a nadie, ni siquiera a uno mismo.

Hoy por hoy, considero que es más que importante hablar de bisexualidad, establecer que no es una etiqueta que deba ser ignorada y que, como comunidad LGBT+, debemos interpretarla fuera de la normativa cisgenerista. La bisexualidad como concepto debe ser construida desde perspectivas que van mucho más allá de las ideas sociales de hombre y mujer. Porque establecer que una orientación que se sale de la norma de atracción unilateral debe ser entendida también más allá de un planteamiento de horizontes limitados.

Cuando se habla de bisexualidad, por lineamientos sociales, tendemos a olvidar todo lo que esta orientación cobija y respalda.

La bisexualidad sí establece al dos como punto de partida, pero no a un dos como géneros limitados, sino a un dos frente a la persona bisexual. ¿Qué es todo este rollo? La bisexualidad realmente es una orientación en la que la persona puede sentir atracción sexual y/o sentimental hacia personas de su mismo sexo/género y hacia personas de sexo/género distinto al suyo. Y aquí, la clave de todo es “distinto”, por distinto no podemos asumir que es “opuesto”, simplemente es diferente. En ese sentido, el concepto de bisexualidad se expande y se fortalece, bifurcándose en un sinfín de ramificaciones en las que la bisexualidad coexiste para implementar una visibilidad latente: Bi+.

Robyn Ochs, activista bisexual especializada en estudios de género, sexualidad e identidad, editora del Bisexual Resource Guide y Getting Bi: Voices of Bisexuals Around the World, entre otras cosas, establece un planteamiento de la bisexualidad mucho más extenso que aquel que se somete a la norma de atracción hacia personas cisgénero:

“I call myself bisexual because I acknowledge that I have in myself the potential to be attracted – romantically and/or sexually – to people of more than one sex and/or gender, not necessarily at the same time, not necessarily in the same way, and not necessarily to the same degree.”

“Me asumo como bisexual porque reconozco que tengo el potencial de sentirme atraída -romántica y/o sexualmente- hacia las personas más allá de un solo sexo y/o género, no necesariamente al mismo tiempo, no necesariamente de la misma manera y no necesariamente en el mismo nivel.”

Bisexuality is not a phase.
La bisexualidad no es una fase.

Y es ahí, en ese planteamiento, donde considero a la bisexualidad fenomenalmente inclusiva y efectiva. La bisexualidad no pretende convertirse en un enredo conceptual, sino en la opción contundente en la que el espectro de la misma puede brindar protección y visibilidad a todas aquellas identidades como la pansexualidad, la omnisexualidad, la identidad queer, y todas aquellas que forman parte del entendimiento de sexualidad y género fluido, así como las que no se asumen dentro de una identidad hombre-mujer.

Hasta aquí, muchos de ustedes pueden estarse preguntando ¿por qué no desaparecemos el concepto de bisexualidad si su espectro es tan amplio y tan inclusivo? No lo desaparecemos porque, en esa amplitud e inclusividad, la bisexualidad se vuelve necesaria, evoluciona de una mirada de entendimiento dual (H-M) y se redefine como un “yo y lo que es diferente a mí”. La bisexualidad se flexibiliza y pasa de ser una orientación coartada para convertirse en algo de lo que hemos hablado antes: el paraguas bisexual (revisen el texto original).

Replanteando el concepto

Tampoco eliminamos el concepto, porque su existencia ha sido latente a lo largo de nuestra historia LGBT+, con personajes como Brenda Howard, madre de la Marcha del Orgullo, y otrxs activistas que han formado parte del movimiento a favor del matrimonio igualitario, la temática del VIH en la sociedad, los derechos sexuales, y más; y que el día de hoy nos permiten poder hablar de todos estos temas de la manera en que lo hacemos. La oportunidad que tengo de escribirles desde este espacio, forma parte de los logros y la presencia que han sido posibles gracias a personas como Howard, Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson, bisexuales que por sus contribuciones y aportes nos confirman, en este momento, que la existencia de la bisexualidad debe mantenerse latente también por un compromiso con la historia de la comunidad sexualmente diversa.

En la semana de la bisexualidad, nos es urgente dejar de lado los prejuicios personales, las ideas tabúes que muchos podemos haber asumido por falta de información y recordar que nuestra sociedad debe estar en evolución constante. Una evolución que, en el tema de la bisexualidad, eventualmente nos lleva hacia una convivencia mucho más pacífica.

Bisexuals Art Ppcorn
Bisexuals Art Ppcorn

Yo me identifico como bisexual porque al final del día, la visibilidad que esto le da al concepto me permite construir a una persona que vive en mayor armonía, asumiendo así que las posibilidades en términos de sexualidad son infinitas, y que aquella lucha entre la homosexualidad y la heterosexualidad era completamente innecesaria.

Happy Bi-Day!

Y tú ¿qué opinas?